Bucaramanga no cuelga los guantes

Publicado en Edición 2 | Martes 13, de Noviembre de 2018 | Actualizado el Jueves, 15 de Noviembre de 2018

A pesar de la falta de apoyo, la limitada infraestructura y la corrupción, la vocación y pasión de un pequeño club trata de sacar la cara por el boxeo santandereano.

“¡Pega y no te dejes pegar!”, le grita Jhonny Pérez a Luis Miguel Alvarado, uno de los boxeadores principiantes que entrena en la sede de la Liga Santandereana de Boxeo. Pérez es cartagenero, aproximadamente 1.70 de estatura, ideal para peso gallo, categoría boxística de la que fue campeón mundial en 2009, siendo premiado por la Federación Internacional de Boxeo FIB. Actualmente es entrenador de categorías juveniles en el “Club Pulgarín” de Bucaramanga.

“Todos los días me repito: Seré campeón. Nada de ‘Ojalá’”. El bumangués de 19 años, cuenta que sólo cree en el sacrificio y el trabajo para lograr cosas que valgan la pena y que por más duro que se entrene “el boxeo siempre es un deporte bravo.”

En un ambiente con bochorno de la tarde y la poca ventilación del salón, entrenan Pérez y sus pupilos. La edificación, tanto en su exterior como en su interior, muestra un aspecto tosco, lejano a los elevados edificios del barrio Real de Minas que colindan con la Liga. Al adentrarse un poco más, se ve que en lugar de ring hay unas cuantas tablas y un armazón metálico, base de lo que era antes el pabellón sobre el que peleadores amateurs, como Luis, iniciaron su rodaje en el boxeo. Ahora reducido a escombros apilados.

“Van a ser dos semanas que está así y nadie dice nada”, cuenta el entrenador Pérez, sin quitar la mirada del desarmado ring. Para él, esta es una de las muchas consecuencias de la mala dirección y distribución de los recursos destinados al deporte. Mientras tanto, para Luis entrenar en estas condiciones es algo incómodo y espera que “no se vuelva algo cotidiano.”

“Hablo de lo que yo sé, y en cuatro meses de trabajo puedo decir que el boxeo es un deporte pobre en Bucaramanga”, declara con voz fuerte y sin titubeos Pérez, quien además explica que dicha pobreza está dividida en dos: táctica, por parte de los deportistas, y directiva, centrada en quienes administran las instituciones públicas deportivas de Santander y Bucaramanga. “A veces se me acercan vecinos a preguntarme dónde queda el coliseo Edmundo Luna para practicar boxeo”, cuenta mientras gesticula y mueve sus brazos. “Nombe, eso es como si yo que soy cartagenero le preguntara a mi mamá que dónde queda la playa”, concluye con una carcajada cuyo eco retumba en todo el coliseo.

Sobre las razones que lo trajeron a Bucaramanga, cuenta que en Cartagena el boxeo es tan popular como el fútbol. “A cada gimnasio que vayas encuentras por lo menos uno o dos campeones entrenando a muchísimos ‘pelaos’; en cambio acá hay muy poca gente que se dedique a esto”. A su llegada en enero, tanto el coliseo como el gimnasio solo abrían cuando entrenaba la liga, situación que según cuentan varios muchachos del club ‘Pulgarín’, se hacía esporádicamente porque la Liga no está contratando personal permanente para dicha tarea.

Jhonny Pérez enfoca su trabajo más en la vocación que en su salario: De más de 20 asistentes solo 3 pagan una mensualidad de 60 mil pesos, siendo esta su única fuente de ingresos.

Jhonny Pérez tocó el cielo con las manos la noche del 5 de noviembre de 2009 en el Treasure Island Hotel & Casino, de Las Vegas, Estados Unidos. Venció al ghanés Joseph Agbeko. Después de siete años de retiro sintió la obligación y el deber de entrenar, además “la economía familiar lo requería, había que evitar que quedáramos sin comer en un futuro”, dice mientras exhibe su exuberante sonrisa. Entrena a sus ‘muchachos’, como les dice de cariño, de una manera muy intensa, de la misma forma que, como relata, fue entrenado él, desde los ocho años gracias a su padre, un fanático de los históricos boxeadores caribeños como Bernardo Caraballo y Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’.

Por ahora, luego de un exitoso campeonato exprés organizado el 15 de abril por los clubes de boxeo en Bucaramanga, sin contar con apoyo de ninguna entidad gubernamental, se encuentran planificando un nuevo torneo que sirva de fogueo para combatientes amateurs y profesionales. Luis, quien quedó campeón en su categoría en la competencia previa, ha duplicado su jornada de entrenamiento para seguir acumulando victorias que certifiquen todo su sacrificio. Para ninguno de los deportistas hay circunstancias o excusas que les impidan continuar soñando.

Por otra parte, la Liga Santandereana de Boxeo e Indersantander siguen en un proceso de reestructuración y mejora de la distribución de recursos; pese a que no hubo una respuesta por parte de un miembro directivo de dichas instituciones, fuentes cercanas que pidieron reservar su nombre, afirman que el “proceso para sacar tanta corrupción es largo y tendido” y que esperan poder ampliar la cobertura en el boxeo y los demás deportes porque de la escasez “no se ha salvado nadie” concluye con severidad.

 Ver: Así está el deporte en Santander 

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