La educación inclusiva, un problema social

Publicado en Edición 2 | Lunes 12, de Noviembre de 2018 | Actualizado el Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

La educación inclusiva no es un programa, es una política del Gobierno y del Ministerio de Educación. Pese a que el municipio de Piedecuesta, Santander se ha esforzado en cumplirla a cabalidad, aún faltan garantías para que las acciones sean efectivas.

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El Braille es un sistema de lectoescritura táctil, por medio de puntos en relieve, pensado para la comunicación de personas con discapacidad visual. Fue ideado por el francés Louis Braille a mediados del siglo XIX, quien se quedó ciego debido a un accidente durante su niñez. Foto

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos la educación es un Derecho Fundamental de toda persona sin importar raza, ideología, género, religión, condición social, física o mental. También, la Constitución Política de Colombia, en su artículo 67, establece que “la educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura”.

La educación inclusiva es un proceso que debe garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades con posibilidades reales y efectivas, sin que su condición sea un impedimento para mejorar su calidad de vida. En Colombia hay leyes que sustentan las bases para su implementación desde la Constitución Política de 1991, se han creado y modificado decretos en busca de atender correctamente las necesidades educativas de toda la población colombiana.

Colombia tiene vigente el Decreto 1421 de 2017 en el que el Ministerio de Educación Nacional “reglamenta en el marco de la educación inclusiva la atención educativa a la población con discapacidad”, el cual marca las pautas para cumplir el derecho a la educación inclusiva que ordena la Ley Estatutaria 1618 de 2013, con el objetivo “garantizar y asegurar el ejercicio efectivo de los derechos de las personas con discapacidad, mediante la adopción de medidas de inclusión, acción afirmativa y de ajustes razonables y eliminando toda forma de discriminación por razón de discapacidad”. Esta Ley, en su artículo 11 dicta que “el Ministerio de Educación Nacional definirá la política y reglamentará el esquema de atención educativa a la población con Necesidades Educativas Especiales (N.E.E), fomentando el acceso y la permanencia educativa con calidad, bajo un enfoque basado en la inclusión del servicio educativo”.

A pesar de que la inclusión educativa está reglamentada, las garantías ofrecidas por el Ministerio de Educación a las instituciones educativas no se cumplen a cabalidad.

“Piedecuesta inclusiva”

El municipio santandereano, llamado de los ‘garroteros’, se distingue por ser pionero en inclusión educativa, aunque su labor es construida con las ‘uñas’. Cuenta con una población de 156 mil 167 habitantes, de los cuales, según el Registro para la Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad realizado en el 2017 por la Oficina de Discapacidad de la Secretaría de Desarrollo Social, 1.725 están caracterizados como Personas con Discapacidad (PcD).

De 1.725 PcD, la Secretaría de Educación de Piedecuesta reporta que, al primero de mayo de 2018, son 1.271 PcD escolarizadas, que aparentemente gozan de los beneficios de la inclusión educativa. Pero, aunque el municipio se encuentra trabajando desde el año 2005 en pro de las necesidades de la población en condición de discapacidad, aún tiene mucho por mejorar.

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Colegios con mayor estudiantes en condición de discapacidad Foto

Así lo reconoce el Plan de Desarrollo 2016 - 2019, en el que se señala que “si bien es cierto que el Municipio tiene uno de los mejores índices de inclusión de los jóvenes con barreras en el aprendizaje del Departamento, se debe mejorar el programa de Necesidades Educativas Especiales con recurso humano de apoyo en el aula para que la política educativa de N.E.E, sea incluyente al joven al aula regular de clases”.

En Colombia la inclusión educativa se sustenta en el Decreto 1421 de 2017 y en la Ley Estaturaria 1618 de 2013, con las cuales se pretende garantizar la atención a la población con Necesidades Educativas Especiales (N.E.E.).

Piedecuesta tiene 63 instituciones, 46 privadas y 17 públicas. Sandra Alarcón, especialista en N.E.E de la Secretaría de Educación, afirma que “los 17 colegios hacen inclusión, tanto en la zona rural como en la urbana”; aunque, Yolanda Villamizar, funcionaria de la Oficina de Discapacidad de la Secretaría de Desarrollo Social, dice que “sólo hay 9 instituciones públicas aquí en Piedecuesta que hacen inclusión”.

Un maestro de apoyo es aquella persona líder de procesos de inclusión en las diferentes instituciones, cada uno de ellos debe guiar a los colegios, padres de familia y estudiantes.

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Según la Organización Mundial de la Salud el 80% de los casos de discapacidad visual se pueden tratar, pero el 90% de estas personas viven en países de bajos recursos, lo que limita su acceso a la educación, a atención médica, y, por ende, desmejora o impide un gozo pleno de calidad de vida. Foto

Sólo seis de los 17 colegios públicos cuentan con maestros de apoyo: los colegios Carlos Vicente Rey (Cavirey), Humberto Gomez Nigrinis (Hugoni), Promoción Social, Cabecera del Llano, Balbino García y la Escuela Normal Superior de Piedecuesta (ENSP). Esas seis instituciones deben recibir estudiantes con discapacidades cognitivas y sociales; sin embargo, las patologías de mayor complejidad se encuentran sectorizadas. Los colegios Cavirey, Promoción Social y Cabecera del Llano reciben a estudiantes con discapacidades cognitivas y sociales; el Hugoni, a los cognitivos y multipedido; el Colegio Balbino García, se especializa en la población con discapacidad auditiva porque cuenta con el aula multigradual, modelo e intérprete de lengua de señas y la ESNP atiende a la población invidente, pues allá tienen las ayudas técnicas, como impresora en Braille y dos docentes de apoyo.

No obstante, a pesar de la sectorización que se ha venido trabajando en el municipio, los colegios deben recibir personas con todas las discapacidades, aunque no correspondan a su focalización. Lo anterior, debido a que la Ley dicta que el estudiante debe ser ubicado en la institución más cercana a su vivienda y el colegio debe adaptarse para permitir el desarrollo sano de la educación del niño o adolescente.

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La tecnología, aunque no está al alcance de toda la población, se ha convertido en una herramienta útil para las personas en condición de discapacidad visual ya que, gracias a sus avances, ahora los smartphones cuentan con asistente de voz. Foto

Adicional a esto, las personas en condición de discapacidad y sus familiares requieren de un trabajo terapéutico, apoyado por diversos especialistas, pero no se cuenta con ello, tal es el caso del Colegio Centro de Comercio (Cedeco), institución pública que en su totalidad tiene 3 mil 279 estudiantes, de los cuales 34 presentan alguna discapacidad. No obstante, en ninguna de las tres sedes cuentan con un orientador que atienda las necesidades de la población estudiantil. Jorge Castro, coordinador de la jornada de la tarde, afirma que “El personal de apoyo está en otros colegios y supuestamente debe cubrir todo el municipio, pero escasamente cubren el colegio en el que están. Aquí la Pontificia es la que nos ha apoyado y son convenios que hace el colegio directamente con la universidad”.

En cuanto a infraestructura, las instituciones públicas urbanas adecúan las instalaciones a medida que las necesidades de PcD se van presentando, no las prevén o simplemente les sugieren otro colegio que sí esté adecuado para suplir sus necesidades; esto provoca una concentración de esta población en 3 colegios del municipio: Promoción Social, Balbino García y Hugoni, cada uno con una cifra superior a 200 estudiantes en condición de discapacidad.

Al sugerir otro colegio que sí se adapte a sus necesidades se atropella uno de los principales puntos que el Decreto 1421 dispone una oferta educativa “…dentro de la cual tendrán acceso todos los estudiantes con discapacidad, quienes, de igual manera que opera en el sistema general, deberán ser remitidos al establecimiento educativo oficial o contratado más cercano a su lugar de residencia”, lo que suma otra falencia a la educación inclusiva en Piedecuesta.

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Tipos de discapacidades Foto

¿Educación inclusiva? ¡Sí, pero no así!

A pesar de plantear desde el 2016 diferentes propuestas en busca de una educación inclusiva, Doris Albarracín Duarte, maestra de apoyo al invidente del Colegio Promoción Social, explica que “la Secretaría de Educación nos está acorralando en cierto sentido. No está entendiendo qué es la inclusión y hasta dónde puede llegar; porque es muy bonito hablar que todos estamos metidos en la inclusión, pero ¿Cómo la vamos a manejar? ¿Qué herramientas le estamos dando realmente a nuestros maestros?”.

Regularmente, en un colegio público de Piedecuesta los salones sobrepasan los 40 estudiantes, cifra dentro de la cual pueden encontrarse entre dos o cuatro estudiantes en condición de discapacidad. Por ejemplo, el colegio Promoción Social cuenta con aulas de clase de por lo menos 35 estudiantes, y en cada salón hay por lo menos cinco niños con N.E.E, lo que debilita la calidad de inclusión educativa.

Pese a la existencia de la normatividad y los programas de inclusión de la población en condición de discapacidad en los colegios de Santander, aún hay aspectos por mejorar. Piedecuesta es uno de los municipios pioneros, en donde se han logrado avances en esta materia.

Por su parte, Sebastián Machado, Psicopatólogo y especialista en Educación Inclusiva, manifiesta que “la inclusión también contempla que la educación de estos chicos puede ser en entornos formales o no formales. Ellos deben tener una evaluación y según lo que arroje se establecen sus objetivos de trabajo, que en los casos más severos no siempre son académicos”.

Albarracín también narra que hasta el periodo del 2005 al 2007 los secretarios de educación entendían que la educación inclusiva debía tener unos límites. “La inclusión es con niños que más o menos puedan ser funcionales, pero luego llegaron otras administraciones y nos mandaron niños para que nos llenemos con más patologías, patologías severas que muchas veces el maestro no está capacitado para manejar ese tipo de discapacidad”, dice.

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La dactilología, ciencia de los dedos, es un sistema de comunicación auxiliar de la fonología del lenguaje de señas, el cual sirve para transmitir mensajes con los dedos. Foto

La educación inclusiva no debe salvaguardarse en fundamentos básicos que dejen al estudiante con N.E.E, fuera del entorno educativo, no basta solo con que el estudiante asista a un salón de clases, debe existir un proceso participativo y de retroalimentación que refleje el real aprendizaje del educando. El 30 de agosto de 2017 cuando se promulgó el Decreto 1421, ante el desarrollo del Consejo Nacional de Discapacidad, la Ministra de Educación Yaneth Giha, afirmó que “el principal desafío que tenemos, entre todos, es que el sistema educativo se adapte al estudiante con discapacidad y no el estudiante al sistema”.

Este equipo de investigación intentó contactar a Pedro Nel Diaz Nieto, secretario de Educación Municipal y no obtuvo respuesta; por lo tanto, no se cuenta con su declaración para contrastar la información.

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Educación Inclusiva en Piedecuesta Foto

En Colombia el problema no radica en la falta de legislación o ignorancia de la situación, sino en el cumplimiento de las leyes. Entonces, ¿Si Piedecuesta es el municipio pionero en educación inclusiva en Santander ¿Cuál es el panorama para aquellos que hasta ahora incursionan en ella?

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