“Floridablanca no va a la guerra”

Publicado en Edición 53 | Jueves 25, de Octubre de 2018 | Actualizado el Jueves, 15 de Noviembre de 2018

El programa Mambrú no va a la guerra cumplió su objetivo de dar herramientas de formación y sana convivencia a los niños y jóvenes de Zapamanga.

[FOTO 1]: “Floridablanca no va a la guerra”
Niños y jóvenes expresan su creatividad a través del arte y construyen lazos de paz. Foto

Desde octubre del 2017 y hasta abril del presente año, en el barrio Zapamanga de la Comuna 4 del municipio de Floridablanca, se vivió la estrategia nacional “Mambrú no va a la guerra. Este es otro cuento”, coordinada por la Agencia para la Incorporación y Normalización (ARN), antes conocida como la Agencia Colombiana de Reintegración (ACR), para la prevención del reclutamiento a menores, luego de que esta misma entidad identificara que existen múltiples factores de riesgo como violencia intrafamiliar y el consumo de estupefacientes, que vinculan a los niños como los más afectados en el sector.

La ARN es la encargada de contactar a las secretarías de Gobierno para hacer un trabajo en conjunto con los departamentos. Además, existen comités interinstitucionales como el de prevención a la vinculación de niños al conflicto en Santander (Ciprunna) que han trabajado de la mano con esta estrategia y de la que hacen parte alrededor de 27 instituciones como MISEREOR, obra episcopal de la Iglesia Católica Alemana para la cooperación y el desarrollo, y USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, entre otras, las cuales reciben apoyo internacional de la Organización Internacional de Migración (OMI).

La iniciativa 

Mambrú no va a la guerra ha intervenido en 30 municipios del país, en los cuales han sido beneficiados 1.600 menores de edad, a través de actividades y acciones cuya inversión alcanza los 297 millones de pesos, de acuerdo con las cifras publicadas en su sitio de la iniciativa. 

El programa nació como una medida para contrarrestar el accionar de los grupos armados ilegales ante la alta cifra de niños y jóvenes reclutados y vinculados a la guerra, registrándose a nivel nacional 6.400 infantes atendidos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) como personas desvinculadas del conflicto, que ingresaron o fueron reclutadas por los grupos delictivos al margen de la ley a edades promedios de 12 años. Estudios de la ARN mencionan que el 50 % de los combatientes guerrilleros ingresaron a las filas cuando aún eran menores de edad. 

El objetivo, además de prevenir, es fortalecer la familia, la escuela y el hogar como entornos protectores para así sensibilizar sobre la necesidad de mantener a la niñez y juventud alejada del conflicto, a través de actividades lúdicas, culturales y académicas.  

En el comité de prevención a la vinculación de niños al conflicto en Santander se busca sensibilizar a las comunidades sobre el buen uso del tiempo libre de los menores no solo en los municipios más vulnerables, sino también en otros escenarios; Rosmira Castro Neira, coordinadora de Derechos Humanos de la Gobernación de Santander, asegura que “existe vulnerabilidad frente a este tema en todos los colegios del Departamento”.  

Por su parte, Eddie Esperanza Méndez, asesora de Corresponsabilidad de la ARN, afirma que “es una realidad que se vive; los niños están liderando o viviendo los horrores del conflicto en lugares muy apartados, normalmente en zonas rurales, es allí donde más se hace intervención”. 

[FOTO 2]: “Floridablanca no va a la guerra”
La música es una herramienta de formación fundamental para los jóvenes dentro del programa. Foto

Juntos por una solo logro 

La estrategia, que se implementó desde el año pasado en Zapamanga, recibió el apoyo del Comité Cultural de Zapamanga, Cocuza, fundado en el año 1985 por sacerdote salvadoreño Guillermo Meza y cuyo objetivo es ayudar a las comunidades vulnerables especialmente jóvenes y niños.  

En alianza con “Mambrú no va a la guerra” se han logrado conformar la Escuela Artística Wayra y la Escuela de Comunicación Territorios al Descubierto. Además, se han potencializado programas que ya se venían trabajando como la escuela de música, tamboras, arte y pintura. Mambrú, en Cocuza, ha logrado impactar en 50 niños y de ese modo trasmitirles la importancia de cuidar su cuerpo, pensar en su proyecto de vida y alejarse de situaciones que pudiesen dañarlos, tales como el consumo de sustancias psicoactivas, robos, actos de violencia o pertenecer a un grupo con intereses ilegales. 

Ángel María Páez, coordinador de Cocuza, sostiene que “el objetivo del comité es ayudar a la comunidad y brindar el acceso al conocimiento; esto lo hacemos partiendo de tres bases: organizar las comunidades para que defiendan sus derechos o se capaciten en estos, que se fomente una visión más positiva de la realidad y, por último, formar en valores, cultura, participación ciudadana, capacitación artística entre otros”.  También prestan el servicio de biblioteca. 

Experiencias previas 

[FOTO 3]: “Floridablanca no va a la guerra”
Las expresiones artísticas como el baile per-miten reforzar la identidad cultural y que los participantes exploraren sus talentos. Foto

Anteriormente, se había realizado una estrategia similar en la Comuna uno del norte de Bucaramanga, Campo Madrid. Allí se identificaron diversos elementos y circunstancias de riesgo como barreras invisibles, ausencia de padres de familia en sus hogares, para el crecimiento, desarrollo formativo y económico y zonas de tolerancia. Asimismo, se realizaron talleres acerca de cómo llevar a cabo los sueños y los proyectos de vida de los niños, además de identificar los lugares más agradables y aquellos que eran peligrosos en el sector.  

Desde 2010 la ARN ha impulsado a siete mil 500 jóvenes colombianos para que se mantengan alejados de las actividades que vulneren cualquiera de sus derechos; se deja el sello "Mambrú" para que estos lo porten con orgullo.  

Manuel Sorzano Romero, secretario del Interior de Santander, aseguró que este proyecto es uno de los más importantes, pues aporta a la paz y a la reconciliación de la región, además va enfocado en que los niños no se vean involucrados en el conflicto interno armado y, de ese modo, atender todos los focos del conflicto y así ayudar a fortalecer la paz en el país. 

Cierre de la estrategia 

[FOTO 4]: “Floridablanca no va a la guerra”
Jóvenes participantes del programa en Zapamanga. Foto

Luego de siete meses de trabajo, la estrategia Mambrú llegó a su fin el 27 de abril del presente año en el polideportivo del barrio Miradores de la Florida, dejando huella en la vida de 50 niños y jóvenes participantes de esta estrategia. 

Paola Morales, tallerista interventora, reconoció que se lograron cumplir los objetivos planteados como orientar los jóvenes y niños sobre el manejo del tiempo y espera que a futuro se desarrollen más estrategias como esta que brinden un acompañamiento a la primera infancia y a la adolescencia. 

Mambrú le deja a la comunidad de Zampanga y sus alrededores instrumentos musicales, vestuario, computadores, cámaras fotográficas y grabadoras, pero sobre todo motivación para que los jóvenes puedan continuar con sus proyectos de vida en un entorno sano y aptos para el desarrollo de todo su potencial.

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