Desaparecido en democracia

Publicado en Revista | Viernes 04, de Mayo de 2018 | Actualizado el Viernes, 04 de Mayo de 2018

El caso argentino de la desaparición de Luciano Arruga, una historia de lucha contra la impunidad, verdad y silencio, que trasciende a Latinoamérica y se contrasta en territorio colombiano.

Entender los casos de desaparición forzada en la Argentina obliga a conocer la historia del siglo XX en ese país, una época desarrollada entre dictaduras militares, auge económico, Juan Domingo Perón y Jorge Rafael Videla. De 1930 a 1983, Argentina vivió seis golpes de estado; es decir, tomas del poder repentinas y violentas. El último de estos (1976 – 1983), se convirtió en una de las dictaduras militares que marcó la historia de Latinoamérica encabezada con su terrorismo de estado: una práctica de violencia en la que se persiguió, censuró, exilió y desapareció a la población que estaba en contra de las políticas expuestas por el Gobierno de turno.

Colombia, por su parte, tiene como imagen de una dictadura militar a Gustavo Rojas Pinilla durante su historia. Sin embargo, su violencia se liga a la de Argentina en dos hechos claves: la Operación Cóndor y el fenómeno de los desaparecidos. Este primer momento es conocido como la doctrina de Seguridad Nacional, una estrategia implementada por los Estados Unidos durante la guerra fría, para proteger su ‘patio trasero’: Sur América. En palabras de Robert Mc Namara, Secretario de Defensa de los EE.UU., su objetivo era acabar con la oposición ‘‘buscábamos ayudar al continuo desarrollo de las fuerzas militares y paramilitares nativas, que junto con la policía y otras fuerzas de seguridad se brindaba seguridad interna’’.

Así, el segundo punto de convergencia son los casos de desapariciones. De manera simbólica, el número de desaparecidos reconocido por las organizaciones de derechos humanos en Argentina es de 30 mil, y para Colombia, se reproduce en más de 45 mil casos según datos de la Fiscalía General de la Nación. Aunque el rostro de los desaparecidos se oculte, esta historia tiene una cara que se cuenta a través de los recuerdos y la lucha de una mujer que ante todos los pronósticos logró encontrar el cuerpo de su hermano. La entrevista fue en el destacamento – CAI -  al que su hermano fue trasladado la noche de su desaparición, hoy este lugar es un espacio para la memoria

- ¿Vos sos de Colombia? ¡Uy, allá hay muchos casos de desaparecidos!

Fue la primera frase que dijo al notar mi acento, y su primer referente del país era el dato exacto de personas desaparecidas en un Estado cuyo referente de una dictadura fue Gustavo Rijas Pinilla. Ella es Vanesa Orieta la hermana de Luciano Arruga, y defensora de los derechos humanos, una mujer que no soporta que, aunque se haya ido el terrorismo de Estado, algunas prácticas tenebrosas no se han ido del todo. El caso Arruga lleva 10 años de investigación, aproximadamente, y busca que se reconozca con el título de desaparición forzada.

Luciano Arruga fue un joven argentino de 16 años de edad que en la noche del 31 de enero del 2009 fue desaparecido, después de ser detenido por la Policía Bonaerense de acuerdo con las versiones de su familia y militantes vinculados a la lucha por la defensa de los Derechos Humanos. Según su hermana, la Policía buscó a Luciano para que robara en su nombre, y éste al negarse recibió todo tipo amenazas, hostigación y detenciones hasta el día de su desaparición, cuando, según testigos, el joven fue llevado a la comisaría de Lomas del Mirador para ser torturado y maltratado, esto en un contexto de democracia. Con años de lucha y una incesante búsqueda, en el 2014, Vanesa Orieta encontró el cuerpo de su hermano, identificado como NN, en el Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, Argentina.

El proceso de duelo de los familiares de desaparecidos, según la Asociación Colombiana de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (Asfaddes), es un daño que nunca se supera.

‘‘No me arrepiento de haber dejado nada de lo que dejé, ya que se hace muy difícil vivir constantemente buscando un desaparecido, vos te acostás y te levantás pensando en la persona que estás buscando’’, asegura Vanesa Orienta, cuando habla de las cosas que ha dejado de hacer en su vida desde la desaparición de su hermano.

‘‘¿Que nos los devuelvan vivos porque vivos se los llevaron!’’, es la frase que los familiares y amigos de los estudiantes del Colectivo del 82 replicaron de las Madres de la Plaza de Mayo en la Marcha de los Claveles Blancos, el recorrido que en 1982 hicieron los colombianos desde la carrera séptima hasta la Casa de Nariño para exigir por la aparición de las 12 personas, en su mayoría estudiantes de universidades públicas, desaparecidos secuencialmente del 4 de marzo al 15 de diciembre del mismo año.

Según Isabel Ortigosa, miembro del colectivo Orlando Fals Borja, en Colombia existen más de 20 mil N.N. según información suministrada por la Fiscalía, sin contar los cuerpos quemados, descuartizados, arrojados al Río Magdalena o enterrados en cementerios clandestinos, historias que coinciden con el caso de Luciano y de otros Latinoamericanos.

La muerte de Luciano Arruga es un caso invisibilizado en Argentina, y el reflejo de la continuidad de los casos de desaparición por parte de las instituciones del Estado pese al nacimiento de la democracia, hecho que no es aislado a la situación de Colombia, donde según el dato más reciente del informe Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia, realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el país duplica las cifras argentinas con 60 mil 630 desaparecidos entre 1970 y 2015, con gobiernos en democracia.

Los restos de Luciano Arruga, que durante cuatro años portaron el título de N.N., tomaron forma en un documental realizado en el contexto de un intercambio académico que encuentra convergencia con la realidad colombiana en el dolor y lucha de los familiares de desaparecidos que buscan incansablemente a pesar de las negativas y la falta de apoyo.

El rostro de los desaparecidos en Argentina recuerda que Colombia no es ajeno a esta realidad. La historia de Luciano se convierte en el rostro para narrar los más de 117 mil 422 colombianos, que, según datos de la Cruz Roja, fueron reportados como desaparecidos en los últimos 78 años.

La estudiante Doris Marcela Téllez en su experiencia de intercambio en la Universidad Nacional de Quilmes, junto con los estudiantes argentinos Laura Abasto, Bianca Schuh, Manuel Jove y el español Aitor Darias, realizaron el documental "Desaparecido en Democracia" sobre el caso de Luciano Arruga.

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