Así es el día de un recolector de basura

Publicado en Edición 52 | Viernes 09, de Marzo de 2018 | Actualizado el Martes, 03 de Abril de 2018

Especial Reciclaje

[FOTO 1]: Así es el día de un recolector de basura
Bruno Ramírez, 58 años, Foto: Yuliana Patiño. Foto

Una vez más, el despertador suena, marcando las 4 am, el sol aún no ha salido a esta hora, Bruno despierta y observa a su esposa a su lado mientras duerme, “qué rico sería poder dormir un poco más…¿cinco minuticos?”, cierra sus ojos de nuevo, cuando los abre, esos cinco minutitos se habrían convertido en una hora, la labor llama, y no hay tiempo, se levanta de su cama, se prepara, se despide de su familia y sale como cualquier otro día, a preparar la ciudad para que al amanecer, las personas puedan encontrarla limpia y en buenas condiciones.

Bruno tiene 58 años, lleva trabajando 32 para empresas públicas de Bucaramanga, estuvo durante cinco años en la sección de recolección de basura de la capital de Santander y lleva dos años en la sección de compostaje en El Carrasco. Vive con su familia en la ciudad, tiene tres hijos, dos de ellos logró con esfuerzo brindarles estudio y hoy día se llena de orgullo al decir que son profesionales, mientras el tercero, sigue los pasos de sus hermanos; siempre de la mano de su esposa, quien se dedica al hogar.

Trabajador, respetuoso y tal vez con más conocimientos sobre temas ambientales que incluso los altos ingenieros que se encargan de administran la empresa. más sabe el diablo por viejo, que por sabio, y las canas no son por nada; el tiempo trabajando para esta empresa le ha proporcionado muchos conocimientos que ha puesto en práctica, hasta el punto de construir con otros compañeros, una máquina de tamizado que le ayuda en su labor la cual consiste en separar los desechos como bolsas plásticas, de aquellos orgánicos para ser reutilizados como abono, luego de un vasto proceso.

Muchas personas piensan que El Carrasco es un botadero de basura, y en realidad no es así, las noticias que publican los medios siempre apuntan a esto, en sus textos hablan de cierres de El Carrasco, por exceso de basura y que “no le cabe más”, ¿cuántos conocen El Carrasco personalmente? Para sorpresa de muchos, este no es el botadero de basuras, como se conoce, es una finca bien distribuida, en oficinas, zonas verdes y secciones o paradas que hacen los desechos desde que llegan en las grandes volquetas hasta que terminan como abono.

El Carrasco, es el sitio donde Bruno y sus otros compañeros se reunían para salir a las 6 am en varias volquetas con diferentes rutas que recorren la ciudad de Bucaramanga para recoger kilos y kilos de residuos producidos por una sociedad, "es impresionante la cantidad de basura que se puede recolectar en un día de trabajo, sólo cuando se ve con ojos propios, es cuando en realidad se nota la magnitud de desechos que puede producir una pequeña ciudad", menciona Bruno.

 Ocho horas diarias, dura la misión de estos héroes vestidos con botas, uniforme verde o amarillo y guantes, los que tienen, claro, si no, con el propio cuero, como dirían los abuelitos. "¿Tarea fácil? imagínese usted corriendo detrás de una volqueta que va a 30km/h, a veces 40km/h mientras que carga bolsas de basura al hombro sin descanso y por ocho horas; limpiar los boulevard no es un trabajo sencillo, allí se encuentra desde bolsas plásticas hasta ratas muertas, nos tocaba tomarnos de a cinco cervezas para atrevernos a agarrar esos desechos de los separadores en las calles, los olores son insoportables”.

“El cliente siempre tiene la razón”, Bruno, siempre aplicó esta política durante sus días de trabajo. Le impresionaba ver la falta de cultura ciudadana de algunas personas, el poco compromiso ambiental de separar los desechos o de algo tan simple como sacar las bolsas de basura en el horario adecuado; esto era algo que dificultaba la labor de los recolectores. “Las señoras que salen a mitad de cuadra gritando ‘señor, señor, espere, se me quedó la basura’, algunos compañeros se hacían de oídos sordos y seguían su camino”. Sin embargo, no era el caso de él, a diferencia de sus colegas él gritaba: “¡conductor, espere, frene!”, mientras se devolvía por la bolsa de basura y la recogía, pero no se iba sin antes darle el consejo a las señoras para que tuvieran en cuenta los horarios en los que se debe sacar la basura, luego, se retiraba con un “para servirle” y una sonrisa.

Hace dos años hubo un puesto vacante en la zona de compostaje de la finca El Carrasco para separar los residuos orgánicos de los inorgánicos con la mano y Bruno asumió el reto y es quien se encarga en un día entero, sin descanso de esta labor que muchos considerarían perturbadora, por los olores tan fuertes que debían soportar durante el proceso además del contacto directo con los desechos. Pero él sabía que aunque no era una tarea fácil, era mejor que correr detrás de un camión a 40km/h todos los días, durante ocho horas y cargando bolsas de basura en sus hombros.

Pese a la importante labor que cumple en la sociedad, su estabilidad no es la mejor, porque considera injusto e irónico que los empleados no reciban la prima ambiental. además dice que el miedo más grande que todos los trabajadores de la EMAB enfrentan es cuando se elige un nuevo alcalde y este trata de “sacarlos de la empresa”.

Esto es algo que el señor Abelardo Durán, Subgerente Técnico Operativo de la EMAB confirma, pero agrega que aunque ellos no tienen una prima ambiental, sí cuentan con una convención sindical, esta consiste en un acuerdo que se realiza entre varios sindicatos de trabajadores y sus empleadores para poner en regla las condiciones en que el trabajo debe ser prestado. Durán dice que de los 98 operarios directos, el 95% está sindicalizado, y a través de estos se les paga algunas primas vacacionales, y otros valores pero no una prima ambiental.

Tal vez si el gobierno invirtiera más dinero en nuevas tecnologías, ayudarían a la labor de estas personas, minimizando las enfermedades al tener contacto con estos desechos, "estamos hablando de la empresa internacional Vitalogic, ganadora de un concurso hecho desde la misma EmaB para buscar formas de tratar los desechos", a pesar de lo que afirma durán, los trabajadores sienten que estos esfuerzos son en vano, porque llevan años esperando promesas para implementar nueva tecnología.

Aún el problema de basuras en Bucaramanga tiene muchos actores dentro, personal que no es bien remunerado y vive mandato tras mandado con miedo de quedarse sin empleo; empresas extranjeras queriendo entrar al territorio y políticos corruptos que quieren seguir lucrándose sin pensar en el medio ambiente ni en las nuevas generaciones. algo que sí tienen muy claro trabajadores como Bruno, es que cada día es una oportunidad para salvar al planeta a través de sus “pequeños aportes” en cada jornada de trabajo, separando basura.

 

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