Las raíces del realismo mágico

Publicado en Edición 52 | Viernes 16, de Febrero de 2018 | Actualizado el Martes, 20 de Febrero de 2018

[FOTO 1]: Las raíces del realismo mágico
Indígenas Wayúú celebrando la vida. Foto de archivo Foto

Ha transcurrido más de un año desde la firma del proceso de paz, quizá el acontecimiento más importante para la historia de Colombia; no solo por haber acabado con un conflicto de más de 50 años entre el Estado y las FARC; sino también, por los beneficios y reparaciones que se les darían a las víctimas, entre ellas las comunidades indígenas que han luchado por sobrevivir desde la conquista por parte de los españoles que se dio alrededor del año 1500, y también han sufrido pérdidas significativas a causa de los distintos grupos armados.

[FOTO 2]: Las raíces del realismo mágico
Niños Wayúú disfrutando en el río Badillo en Valledupar. Foto de archivo Foto

Según el informe de Criminalización de las demandas de los Pueblos Indígenas, Colombia, Chile y Perú, elaborado por la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, CAOI en el 2017, en Colombia hay aproximadamente 1.400.000 indígenas, que se distribuyen en 87 etnias y corresponden al 3 % de la población colombiana. la multiculturalidad es gracias a ellos, y a sus antepasados, aunque muchas veces no se reconozca la sangre indígena que recorre sus venas, se debe comprender que hacen parte de las raíces del país.

El pasado 30 de septiembre en el segundo día del “VI Festival de Expresiones Rurales y Urbanas”, una mañana de cielo despejado y aire de lluvia en el barrio la Joya de la ciudad de Bucaramanga; estaban dos mujeres líderes indígenas una de ellas Birtud Epiayo de la comunidad Wayú y la otra Maribel Cañas del resguardo de Cañamomo y lomaprieta.

Birtud pertenece a la comunidad Wayúu, uno de los  grupos indígenas más importantes del país conformado por más de 300 mil personas. A las 5:30 de esa tarde, dentro de una pequeña biblioteca para mujeres del barrio, estaba sentada en un sofá de pared, relatando su experiencia dentro del movimiento fuerza de mujeres Wayúu (sütsüin Jieyuu), “es una organización que promueve la defensa de los derechos humanos colectivos e individuales y derechos territoriales”, una plataforma social para exigir a voz viva, el respeto a sus derechos, violentados por diversos factores como grupos armados, multinacionales y el mismo Estado.

“Yo soy una mujer víctima del conflicto armado de nuestro país”, con esa frase comienza la respuesta a la pregunta sobre la violencia que tuvieron que vivir los indígenas; las pérdidas van desde psicológicas hasta sociales, ya que han sufrido el genocidio cultural que implica el desplazamiento forzado. Por otro lado, afirmó que el gobierno nunca les ha apoyado, cuando hacen denuncias ante la Fiscalía no ven resultado, porque la mayoría de los casos están impunes.

Este flagelo deja un vacío en sus corazones, además de ser triste e indignante, no es fácil desprenderse de los terrenos que les pertenecen, de sus raíces, de su esencia. Es por eso que ella expresa: “la tierra, para nosotros es considerada nuestra madre, porque eso es algo innato, porque cada quién sabe de dónde es y de qué hace parte”.

El posconflicto, ha sido un tema con poca credibilidad porque para los Wayúu, el gobierno suele ser “excluyente y egoísta” y eso se vio reflejado en los puntos del acuerdo de paz, donde la participación de los pueblos fue el último en incluirse, gracias a diversas manifestaciones que ellos tuvieron que realizar; además, enfatiza que no se ha adelantado la implementación y que es un proceso muy lento sin participación directa de los indios.

Birtud dijo que la paz para Colombia “significa que las vidas pueden transformarse en general para todos los pueblos étnicos, porque sin paz no es posible una vida digna. Teniendo eso, nosotros podríamos andar por donde quisiéramos sin temor a que algún grupo nos desplace o haga daño y lo más importante quedarnos en nuestros territorios, sembrando y viviendo como antes de que el conflicto penetrara nuestras vidas”. añadió que ellos quieren persistir, sin tener que luchar constantemente como ha sido desde la colonización de los españoles.

Birtud hace parte de los 13 mil habitantes indígenas que han perdido su lengua, pero han conservado otras manifestaciones culturales propias como la danza, la música, la comida y su organización. En la cima jerárquica están “los mayores”, considerados los sabios y las personas que llevan más tiempo en el resguardo, enseñan el respeto por la tierra y a no abandonarla; en cada grupo se encuentra un líder, pero para la toma de decisiones hay un gobernador, considerado el líder mayor.

“Tuvimos un tiempo en que la situación estuvo complicada, hubo persecuciones, muertes y masacres cuando los mayores quisieron recuperar las tierras. Y como en todas las luchas, se perdieron grandes líderes defensores de nuestros derechos”.

También cuenta, que a algunos les tocó desplazarse de su tierra, porque algunas personas que los consideraban colaboradores de la guerrilla y muchas veces no era así. Lo que sucedía era que como en toda ideología habían pensamientos que se compartían, pero no significaba que anhelaran convertirse en guerrilleros.

Maribel Cañas, afirma con pocas palabras e inseguridad que “el Estado no ha dado respuesta en su totalidad con los derechos, de cierta manera cumple con algunos factores, pero falla en otros y es por eso que el indio siempre es insistente en estar ahí, ir y mirar”.

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Maribel Cañas, indígena del resguardo del Cañamomo y Lomaprieta. Foto: Karen Barajas Foto

El gobierno para ayudar, ha creado programas para las víctimas y su reparación; sin embargo, lo que no comprenden es que, aunque hagan eso, el dolor y la ausencia es difícil de restaurar. Es necesario recalcar que, esa comunidad se mueve con el sentimiento de la unidad y el respeto del entorno; un ejemplo de eso, es lo que sucede cuando se ha conservado la tierra de los abuelos y luego al arrebatárselas se rompe el vínculo.

El posconflicto, se trata de un proceso para arreglar los sucesos del pasado, aunque no tengan una cura total, eso genera armonía y permite que las personas vuelvan al lugar que les pertenece perdonando. Para ella la palabra “Paz”, es la tranquilidad de estar en cualquier espacio y sentirse bien, que cualquier persona que ande en las distintas partes del territorio, se sienta plácido de estar en un país sin problemáticas sociales.

Es necesario repensar lo que es la tierra, el ambiente que los rodea las 24 horas del día, no permitir que les arrebaten lo que les pertenece por herencia. “Nosotros vivimos y comemos gracias a ella, además que nos provee de todo, es el legado que siempre se debe rescatar, identificar y motivar” dice Cañas.

Jorge Hugo Toro arias, abogado de profesión y desde hace tres años protector de los derechos indígenas en la organización nacional indígena de Colombia (oniC), una propuesta del ministerio del interior, comenta que trabajar con las comunidades menos beneficiadas en derechos, es una experiencia extraordinaria y también es la oportunidad de encontrar alternativas que los beneficie a todos.

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William Gómez Representante del partido AICO en Floridablanca. Foto: Camila Bustos Foto

Con respecto a la vulneración de los derechos de los indígenas, dice que “se violan en todas sus manifestaciones, a través del desplazamiento, confinamiento, invasión de los territorios, la minería ilegal, masacres, incursión de grupos armados, cuando el Estado no reconoce la importancia de su vinculación al sistema General de Participaciones y de todas las incidencias que hace este, para no garantizar sus derechos”.

se han fijado únicamente en el abandono del Estado, el dolor causado por los grupos armados y el ingreso de las multinacionales; sin embargo, la sociedad también ha sido culpable de la disminución de aquellas comunidades, porque al ser ellos una minoría étnica tienden a ser olvidados, ignorados y peor aún despreciados.

Toro afirmó que “el mayor impacto del conflicto armado, fue el desplazamiento y la muerte, se plantea que los mayores agresores fueron las guerrillas y paramilitares, teniendo en cuenta que los territorios indígenas tienen restricción para los que no son de su comunidad, por lo que las tropas de estos grupos irrumpían y se asentaban allí; en muchos casos los paramilitares decían que los indígenas eran auxiliadores de la guerrilla o viceversa, de ese modo, terminaba en muertes a las poblaciones. El conflicto armado realmente se libró en esos terrenos, porque eran las zonas más alejadas y además el ejército tiene prohibido entrar a sus tierras”.

A diferencia de lo que piensan Birtud y Maribel, el abogado comenta que los acuerdos de paz traen un capítulo que beneficiaría de manera eficiente al desarrollo y conservación de ellas. En general, lo que establece en sus páginas son puntos de apoyo por parte del Estado para compensar los derechos que han perdido; la reforma rural integral, garantizar la participación política, seguridad, desminado y sustitución de cultivos ilícitos. En cuanto las víctimas, el sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación, Garantías y no Repetición, que es la Justicia Especial para la Paz (JEP) en el marco de la jurisdicción indígena y participación a los proyectos con enfoque territorial. se debe tener en cuenta, que dichos puntos apenas se están implementando y todavía se están definiendo los recursos. “Es un tesoro cultural que Colombia tenga indios, porque llevan reproduciéndose más de 700 años, son cultura que están antes de la llegada de los españoles. Podemos ver niños indígenas que no son mestizos, sino puros con la estirpe de hace 500 años”, añadió.

Desde este punto de vista William Gómez, representante del partido AICO (Autoridades Indígenas de Colombia) en el municipio de Floridablanca, comenta que en virtud de lo señalado en la Constitución Política de 1991 donde se aprobó en el Congreso el respaldo político a nivel nacional para las comunidades indígenas, los representantes podrían presentar proyectos de ley para su beneficio.

 

El Ministerio de Justicia y el Ministerio del Interior han mantenido la participación indígena y los recursos en tema de educación en coalición con otros partidos como el MAÍZ, el cual es un movimiento alternativo y el partido asi, que es una alianza social indígena. según Gómez, “el indígena que ustedes encuentran en la calle no es el indígena colombiano, la mayoría son colonias de Ecuador y Perú que se han venido a Colombia a instalarse de manera nómada y han ofertado sus productos en las diferentes calles de las capitales”; además, expresa que el verdadero indígena colombiano nunca ha tenido que abandonar sus tierras, debido a que con la constitución se logra esclarecer sus derechos. “Hay sectores donde la guerrilla ha impactado porque ellos tuvieron que aliarse con bandas paramilitares, por esto surgió algo de desplazamiento, pero no es masivo y se viene conservando los sectores indígenas”.

Sin lugar a dudas las tierras donde han existido tradicionalmente son las más fértiles y mejor cuidadas, de manera que el conflicto y la ambición de poder de las auc, la guerrilla y los grupos incidentes, siempre han buscado adquirir el dominio sobre esos terrenos. Para los indígenas, las riquezas naturales como el agua, el oro y los minerales que brotan de la tierra, son para ser protegidas incesantemente porque ellos conocen su verdadero valor.

La historia comienza con la memoria de los primeros que estuvieron en esta tierra. Es un asunto arraigado al origen, un proceso de encuentro, de aceptación del legado de los ancestros, intentar proteger la fuente del país del realismo mágico.

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