Del anonimato al reconocimiento textilero

Publicado en Edición 51 | Miércoles 06, de Diciembre de 2017 | Actualizado el Miércoles, 06 de Diciembre de 2017

Más que un sector empresarial es una tradición que pasa de generación en generación, en las que las familias enteras devengan el sustento de esta actividad.

[FOTO 1]: Del anonimato al reconocimiento textilero
Foto: Valentina Pinilla Foto

Santander, durante más de dos siglos ha sido uno de los departamentos pioneros en la industria de la confección, ubicando a Bucaramanga como una de las principales ciudades que trabajan fuertemente en este sector, al igual que regiones como Medellín, Bogotá e ibagué. Por la importancia del sector en el contexto nacional y las grandes potencialidades de desarrollo que ofrece, es preciso abordar los aspectos críticos de competitividad en esta industria. El impacto positivo en el nivel de innovación, apertura de nuevos mercados, fabricación de productos diferenciadores, incremento de capitales y generación de empleo, son los principales factores que han fomentado su crecimiento. Más que un sector empresarial es una tradición que pasa de generación en generación, en las que las familias enteras devengan el sustento de esta actividad.

La industria textil en Bucaramanga trabaja en pro del desarrollo de la economía de la ciudad. Las marcas regionales cada vez buscan ser más reconocidas a nivel nacional por su calidad y crecimiento; sin embargo, su sostenibilidad se ve afectada por la llegada y posicionamiento de telas, prendas y confecciones traídas del extranjero, importaciones de países como Estados Unidos, ropa usada, contrabando y especialmente por la piratería de diversas marcas. Dicha situación se presenta por la reducción que sus precios imparten, lo cual plantea un reto para los textileros de la región: competir contra ellos.

Otro conflicto interno del mercado son las bajas barreras de entrada a la industria debido a que la tecnología usada por las empresas del sector no es moderna. De hecho, el 56 % de estas (cifras del DANE a 2013), trabajan con maquinaria que tiene más de cinco años de antigüedad. Tampoco se invierte en maquinaria que permita alcanzar volúmenes de producción mayores para satisfacer la importante demanda a nivel internacional. Esta es causa frecuente de que las compañías deban recurrir a talleres externos o maquiladoras para cumplir con el nivel de producción. Además, los procesos productivos son tradicionales y no automatizados. No hay planeación de procesos, un aspecto preocupante si se tiene en cuenta que la inversión en tecnología, que es la base de las economías de escala y que permite que se tengan unos costos más competitivos, es muy baja.

En el caso de ingrid Pinto Bautista, dueña de Dotarmax, empresa de dotaciones con siete años en el mercado, frecuentemente se ha hallado frente a clientes que encuentran precios más bajos en el mercado; no obstante, su misión ha sido sobresalir por calidad, creando prendas que perduren en el tiempo y se distingan del resto, así como la implementación de un servicio diferenciador y que difícilmente se ve: la puntualidad en la entrega de pedidos.
A demás de la entrada de prendas del exterior, Bucaramanga se ha enfrentado con el posicionamiento de ciudades como Medellín y Bogotá, las cuales han permeado la industria de la moda en todo el país. Según Julio Enrique Rodríguez, diseñador bumangués, “Ferias como Colombiamoda tienen toda la atención del país, mientras que Eimi, Santander Fashion Week, entre otras que se han iniciado en nuestra ciudad, no han podido prosperar porque el gobierno local no ha invertido lo suficiente en ellas”, dicha declaración evidencia el inconformismo que existe respecto al apoyo que brinda la Alcaldía de Bucaramanga a la industria.

El común denominador que tienen los empresarios de la ciudad, es la falta de escenarios que permitan atraer clientes y expandir su negocio, por lo cual se convierte en un requisito trasladarse a otras ciudades y entrar a competir en un mercado ya “colonizado”. Para Ashley Ordoñez, modelo y estudiante de Comunicación Social, la solución a esta carencia está en que nuestros propios entes gubernamentales presten el apoyo requerido al sector, lo cual se puede alcanzar únicamente si se elimina la visión superficial que se tiene respecto a la industria y se resalta la labor de quienes viven de ella.

“Un diseñador no puede sacar una colección sin su mano de obra”, Ordoñez reconoce el aporte de la industria en el aspecto laboral y las oportunidades que brinda no solo a modistas, sino también a modelos que sirven como “gancho” para plasmar una prenda, aun así, todavía existen personas que se ciñen al pensamiento de que las modelos no hacen nada, desconociendo el trabajo en conjunto que hay detrás de una pasarela.

Sin duda, Bucaramanga es una ciudad apta para el fortalecimiento de la industria textil y de confecciones en el país; por lo tanto, se debe incentivar su labor, trazando como meta un avance en su producción en un periodo no mayor de 10 años.

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