Transito y movilidad

Intercambiador del Mesón de los Búcaros: ¿Quién tiene la razón?

Publicado en Edición 51 | Lunes 04, de Diciembre de 2017 | Actualizado el Martes, 10 de Abril de 2018

Tres años después de haberse iniciado su construcción, el intercambiador del Mesón de los Búcaros no ha sido terminado. Un conflicto legal con la Escuela Normal Superior y errores de planeación son algunas de las causas por las que no se ha concluido esta megaobra.

[FOTO 1]: Intercambiador del Mesón de los Búcaros: ¿Quién tiene la razón?
El presupuesto inicial de la obra era de 54 mil millones, luego de dos adiciones, la cifra supera los 80 mil millones de pesos. Foto

La construcción del intercambiador del Mesón de los Búcaros está detenida. El inconveniente más visible para su ejecución es la acción interpuesta por Ricardo Pinto, uno de los padres de familia de la Escuela Normal Superior de Bucaramanga. Con esta acción popular buscan evitar la irrupción de la obra en la institución educativa.

Este proyecto se convierte en una entrada a Bucaramanga, al permitir el tránsito entre el Oriente, la Costa Atlántica y el centro del país. Ha generado efectos en la seguridad, movilidad, condiciones ambientales y de salud del sector al estar en un punto crítico de la ciudad. En el área confluyen la carrera 27, la Avenida quebrada Seca y el Boulevar Bolívar. Además de espacios públicos representativos como el Parque de los Niños, la Biblioteca Pública gabriel Turbay y el Hospital Universitario Los Comuneros.

Los cuestionamientos a la obra fueron advertidos por la Contraloría Municipal de Bucaramanga, que en diciembre de 2015 publicó un informe. En este documento, el ente de control señaló las irregularidades de planeación del intercambiador, indicando que los errores en los procesos previos a su construcción, violan los principios de planeación, responsabilidad y economía estipulados en la Ley 80 de 1993. “La ausencia de planeación ataca la esencia misma del interés general con consecuencias gravosas”, señala la norma.

Larga espera

[FOTO 2]: Intercambiador del Mesón de los Búcaros: ¿Quién tiene la razón?
Según la compañía interventora, si el Juzgado dicta un fallo que permita continuar los trabajos, la obra estaría terminada en un plazo de cuatro meses. Foto

El intercambiador del Mesón de los Búcaros forma parte del Plan Maestro de Movilidad Urbana de Bucaramanga, creado para mejorar la movilidad y niveles de servicio de los corredores viales. El proceso previo a la construcción de la megaobra comenzó en 2009 con la contratación de la Alcaldía Municipal a la Universidad industrial de Santander (UiS), para la “elaboración del inventario de tráfico, del inventario parcial vial y la optimización de cinco intercambiadores viales del municipio de Bucaramanga”.

El conflicto legal entre la Escuela Normal Superior y la administración municipal comenzó el 17 de junio de 2014, con la admisión de la acción popular interpuesta por Ricardo Pinto,  presidente del Consejo de Padres de ese año. Con la medida cautelar, Pinto exigía al municipio de Bucaramanga, la suspensión de las actividades que afectaran el bosque interno del colegio y que implicaran la demolición de las aulas ubicadas en el área de la obra.

Los procedimientos para dar inicio a la construcción continuaron.  Según archivos del  Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP), se hizo la convocatoria para la licitación del proyecto, la cual fue adjudicada al Consorcio Bucaramanga, único proponente. Luego de la firma del contrato en agosto de 2014 y de la entrega de un anticipo de casi 11 mil millones de pesos, comenzó la construcción del intercambiador el 15 de septiembre del mismo año. (Lea: informe de la Contraloría Municipal de Bucaramanga).

A tan solo un día de haber iniciado la obra, aparecieron los primeros inconvenientes. La presencia de redes de Telebucaramanga en el área de ejecución del proyecto fue advertida por Juan Carlos gélvez, subgerente de la empresa. Consorcio Bucaramanga, contratista del intercambiador, pasó la información al ente interventor, Consorcio interBúcaros.

[FOTO 4]: Intercambiador del Mesón de los Búcaros: ¿Quién tiene la razón?
En la Calle 19 con 28 - 17 está la casa donde se ubica Consorcio Bucaramanga. Fue abandonada por sus encargados a principios de agosto, sin dejar rastro y por razones desconocidas. Foto

Frente a esta situación, la empresa contratista y la interventora establecieron que la presencia de las redes de telecomunicaciones impediría las excavaciones del intercambiador.  Ante este error,  consultaron a la UiS, cuestionando que las canalizaciones mencionadas no hubieran sido incluidas en el estudio de preconstrucción. La justificación fue la privatización de Telebucaramanga, pues en el fecha del estudio, la empresa era pública. Por ello, la Alcaldía de Bucaramanga debía responder por el traslado de las redes.

Esta fue la justificación del primer adicional al presupuesto inicial de la megaobra, correspondiente a más de 14 mil millones de pesos. Pero esta no era la única falla en los estudios previos, el contratista y la interventoría no presupuestaron los pavimentos flexibles en sus diseños. Meses después, solicitaron  otro millonario adelanto de casi 11 mil millones de pesos, justificado nuevamente por el traslado de las redes de Telebucaramanga, actividades de desvíos, actas de vecindad y monitoreo de acta y ruido.

Este adicional representa el 44 por ciento del valor inicial. (Lea: Documentos 1 y 2). En medio de las faltas presupuestales y los retrasos en construcción, estaba latente las afectaciones ambientales. El 26 de agosto de 2014, el Consorcio Bucaramanga solicitó los lineamientos ambientales al área Metropolitana de Bucaramanga y en 2015 emitió la Resolución 00010 de enero 08, según la cual autorizó “el permiso de aprovechamiento forestal para la intervención de 343 árboles”, de los cuales 128 corresponden al bosque interno de la Normal. Como compensación de esta acción estableció la siembra de un poco más de 8 mil árboles . (Lea: Documento 3).

Según la programación, en noviembre de 2015 la obra debía ir en el 42,3 % de su ejecución, sin embargo, apenas alcanzaba el 28,7 %. Su fecha de terminación inicial ha sido aplazada cuatro veces, durante tres años consecutivos. Y en la actualidad, es desconocida. La acción popular sigue en curso y el intercambiador sin terminar.

El cara a cara

El intercambiador del Mesón de los Búcaros no solo ha sido cuestionado por la demora en su construcción, afectando la movilidad vial del sector, propósito para el que fue construido, sino por sus efectos relacionados con la salud, la seguridad y el ambiente. Los contratos señalan que el objetivo de esta construcción es mejorar la movilidad del área, ya que la intersección facilitará el tránsito de norte a sur, oriente a occidente y viceversa.

Los taxistas expresan su inconformidad en torno al levantamiento y los retrasos de la obra, no solo por el cierre de vías y dificultad para transitar, sino por la falta de señalización que indique vías alternas a esta. “Me ha afectado mucho, porque no hay paso para el norte y todos los carros se van por la 34”, dice Jonathan Laruta, taxista que lleva varios años laborando en el sector.

La inseguridad es uno de los factores que se ha visto afectado por la construcción del intercambiador. Martha isabel Chibitá, quien atiende una de las casetas del sector desde hace más de 10 años, señala el aumento de la inseguridad a causa de los habitantes de calle que están en la zona de la obra no terminada. “Hay mucho habitante de calle, todos llegan a dormir ahí. Fácilmente pueden hacerle daño a algún niño”, afirma.

La tala de árboles ha sido una de las acciones más cuestionadas por la comunidad, al punto que hay versiones encontradas sobre el número de especímenes talados. Aunque la Resolución 001308 de octubre de 2015 autoriza la extracción de 343 árboles de la zona para el desarrollo de la obra; álvaro garcía, representante de la empresa interventora Consorcio interBúcaros, afirma que sólo han sido talados 48. Mientras Ricardo Pinto, quien interpuso la acción popular, indica que esta cifra alcanza los 300.

[FOTO 3]: Intercambiador del Mesón de los Búcaros: ¿Quién tiene la razón?
El paso vehicular por el costado derecho del intercambiador, que comunica con la portería de La Escuela Normal Superior, está cerrado hasta que se dicte un fallo. Foto

Pinto insiste con preocupación no solo por la intervención forestal, sino porque la obra afectará el número de aulas. Este es otro punto de contradicciones entre las partes. Mientras que el accionante popular asegura que ocho aulas de clase serán demolidas si continúan con la construcción del intercambiador, zoraida Ortiz, secretaria de infraestructura de Bucaramanga, asegura que “en compensación, la Administración Municipal destinó un presupuesto de 37 mil millones para construir 39 aulas de clase nuevas y dos laboratorios”.

Tanto la rectora de la Escuela Normal como Ricardo Pinto sostienen que los encargados de la obra les dieron a conocer el proyecto, sin dar espacio a opinión alguna. Solo les informaron al respecto, afirmando que la única sección de la Escuela que sería intervenida era la portería y el muro que recorre la Carrera 27, para construir uno nuevo que se acoplara al diseño del intercambiador. Por su parte, garcía afirma que los miembros de la institución no supieron interpretar los planos y que la intervención era clara desde el principio.

Dora Herrera, rectora de la Escuela Normal Superior, dice que el colegio presentó un rediseño a los responsables de la obra, pero no fue aceptado. Según Herrera, el rediseño fue propuesto por profesionales de distintas áreas que conforman el Comité Corazón Verde, creado para defender el terreno que le corresponde a La Normal por ser una institución educativa. El interventor expresa de forma contundente que el diseño no puede ser modificado, pues reducir el tamaño de la rotonda implica instalar semáforos en el sector.

Además de la tala de árboles y la polémica a causa de la demolición de las aulas, la institución educativa cuestiona la construcción de locales comerciales en el área de la escuela que sería demolida para terminar la megaobra. Por su parte, garcía afirma que “no son locales comerciales; es desinformación”.

Pese a las críticas sobre su finalización, el interventor asegura que la obra tiene 90 por ciento de ejecución y que el 10 por ciento pendiente depende de que el Juzgado Tercero del Circuito Administrativo Oral profiera un fallo, relacionado con la intervención en La Normal. “Falta el urbanismo de la vía y las zonas verdes que pueden costar alrededor de 6 mil millones y las zonas de recreación pasiva que podrían tener un costo de 8 mil millones”, afirma el interventor álvaro garcía, explicando que aún necesitan 15 mil millones de pesos adicionales para concluir la obra.

El equipo periodístico intentó contactar al contralor Municipal de Bucaramanga, Jorge gómez Villamizar, con el fin de obtener más información sobre el informe emitido por el organismo de control. Luego de acudir a la Contraloría, esperar más de dos semanas por una cita y realizar más de seis llamadas, no fue posible establecer contacto. Este medio queda atento a la respuesta del organismo de control.

Si algún ciudadano quisiera solicitar información directa a la empresa contratista, no puede hacerlo. Al buscarla en la web, aparece un número telefónico fuera de servicio y una dirección que lleva a una casa en venta. Según vecinos del sector en el que está el Consorcio Bucaramanga, los encargados abandonaron su lugar de trabajo por razones desconocidas. Por lo pronto, la obra sigue sin terminar y la espera continúa hasta que el Juzgado dicte un fallo.

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