“Más que vanidad, este deporte es un estilo de vida”

Publicado en Edición 50 | Miércoles 07, de Junio de 2017 | Actualizado el Miércoles, 06 de Diciembre de 2017
“Más que vanidad, este deporte es un estilo de vida”
Cinco culturistas santandereanos han representado al departamento en las competencias nacionales realizadas durante los últimos dos años. Foto

Aunque en Santander el fisicoculturismo no es reconocido como deporte, hace un par de años cinco culturistas vienen practicándolo como un estilo de vida para formar la liga santandereana de esta disciplina, que busca definir y dar calidad a los músculos del cuerpo.

Hace cinco años Mario Lizarazo Quiroga, un ingeniero de sistemas, tuvo que pasar por uno de los momentos más difíciles de su vida a sus 35 años: le diagnosticaron diabetes tipo dos, un trastorno del proceso alimenticio que afecta la generación de la insulina necesaria para que el cuerpo use la glucosa como fuente de energía, es decir, se producen altos niveles de azúcar en la sangre. Este hecho lo obligó a cambiar su alimentación y eliminar por completo las bebidas azucaradas, comida enlatada, dulces y todo tipo de harina.

Los hijos fueron, para Mario, una de las motivaciones más importantes para bajar de peso. Ellos se destacaron por haber sido campeones de patinaje en Santander, ayudaron a su padre en todo el proceso de alimentación saludable y nutrición balanceada. Lizarazo aprendió a cambiar los ingredientes de sus comidas, comenzó a hacer ejercicio durante 45 minutos y a practicar un entrenamiento funcional, diseñado con el objetivo específico de integrar todos los movimientos y rehabilitar las funciones del cuerpo. Con él logró perder peso, pasó de 120 a 83 kilos.

La pérdida de peso llevó a que los niveles hormonales de Mario normalizaran el funcionamiento de su cuerpo, ahora tiene una vida más activa y es menos propenso a padecer problemas de salud. “Preparar los alimentos bajos en sodio, usar alternativas en azúcar, comer de forma balanceada, realizar una sesión diaria de ejercicios y descansar bien son la clave para tener un estilo de vida saludable, hay que dedicarle tiempo al cuerpo”, afirmó Lizarazo Quiroga.

Y en su afán por aprender el funcionamiento de su cuerpo, “una máquina perfecta, difícil de engañar” como él mismo lo ha afirmado, estudió entrenamiento funcional en el IHP University de Miami, Florida (Instituto Universitario del Funcionamiento Humano), donde conoció el mundo del fisicoculturismo de la mano de Milton Bustamante, entrenador y preparador de atletas de este deporte. En la actualidad, Mario es asistente en la preparación de algunos deportistas santandereanos que practican esta disciplina.

El fisicoculturismo es una actividad física con categoría de deporte, que consiste en el ejercicio físico intenso en tres líneas básicas de acción relacionadas con el levantamiento de pesas en series y repeticiones; una dieta de alta calidad en proteínas e ingesta calórica para el crecimiento y mantenimiento de los músculos, y un descanso apropiado para la reparación de las fibras musculares. El objetivo de este deporte es generar un desarrollo muscular completo y equilibrado, expresión de la fuerza y la proporción corporal.

En el país, este deporte está representado por la Federación Colombiana de Fisicoculturistas, que organiza competencias y campeonatos en las ramas masculinas y femeninas. Por su parte, en las

regiones hacen presencia las ligas departamentales de fisicoculturistas, las más importantes son las de Bogotá, Antioquia, Norte de Santander, Tolima, Quindío, Valle del Cauca y Bolívar.

En Santander no hay liga de fisicoculturismo, pero desde hace tres años un grupo de cinco atletas y dos asistentes han venido practicando este deporte con disciplina y constancia. Les ha tocado rebuscarse ‘con las uñas’ el financiamiento de sus entrenamientos y participaciones en campeonatos nacionales, para esto suelen vender rifas y uniformes deportivos. Ellos se hacen llamar Men Machine, en honor a la película Golpe bajo, protagonizada por Adam Sandler.

La vida es dura como un levantamiento de pesas

Raúl Gabriel Rangel, abogado de profesión, hace parte de este grupo de deportistas desde 2014. A sus 14 años empezó a practicar el powerlifting, o entrenamiento de potencia, porque su pasión era el levantamiento de pesas enfocado en la fuerza y deseaba quitar el estigma que llevaba a cuestas: ser el ‘gordo’ del colegio. Siete años después, en medio de sus rutinas de ejercicios, conoció a varias personas que practicaban el fisicoculturismo, “me causó curiosidad, me llamó la atención y decidí probar suerte”, expresó Raúl.

Sus 21 años fueron testigos de la carrera deportiva prodigiosa que iba gestándose, en 2008 fue campeón nacional en la categoría de novatos (ver tabla adjunta), en Medellín. Este título le abrió puertas a Raúl. Fue invitado en 2009, por la empresa estadounidense Musclemania Maxell Media, a participar en un campeonato internacional en Las Vegas, Nevada; en esa ocasión, obtuvo el segundo lugar en la categoría abierta Senior Middle Weight (peso mediano). Sin embargo, no todo fue ‘color de rosa’ en la vida de Rangel, después de la competencia sufrió el rompimiento de su pectoral, una lesión irrecuperable.

La medicina colombiana no pudo curar la lesión porque para esa fecha no era un evento común, necesitaba cirugía y solo le fue recetado Acetaminofén y sesiones de fisioterapias. El golpe emocional fue muy fuerte para Raúl; entonces, aunque siguió entrenando para mantener su estado físico, decidió retirarse del mundo del fisicoculturismo.

“Pienso que si no hubiese sufrido la lesión, quizás estuviera en otro ranking, hubiera sido un ‘culturista pro’ reconocido a nivel mundial”, comentó Raúl Gabriel, al recordar a Ricardo Plata, Hugo Márquez y Marco Cardona, primeros culturistas colombianos en participar en campeonatos internacionales y ganadores de títulos para el país.

A mediados de 2016 regresó a las competencias de fisicoculturismo motivado por cuatro deportistas santandereanos, quienes en Cali ganaron títulos de oro y plata. Raúl aplicó el mismo sistema de entrenamiento que había propuesto Milton Bustamante, entrenador y asesor del equipo, para la competencia. Los resultados fueron los mejores. Con una lesión en el pectoral y cuatros semanas de preparación, Rangel quedó de segundo en el último Campeonato Nacional de Fisicoculturismo.

Al igual que Raúl, Leonardo Remolina, cucuteño de nacimiento, practica el fisicoculturismo hace dos años con el objetivo de aumentar su masa muscular y luego madurarla. Con tan solo 23 años, Leonardo ha podido cambiar su estilo de vida sedentario, lleno de cigarrillos y cervezas, por uno saludable. “Esto necesita mucha fuerza de voluntad, yo pesaba 106 kilos cuando tenía 15 años. Me

cansé de verme al espejo ‘barrigón y gordo’ y de piernas flacas, entonces decidí ir al gimnasio”, expresó Remolina.

Pero esto no fue fácil, porque le tocó combatir contra la ansiedad y los malos hábitos alimenticios. En su deseo por verse mejor, tomó pastillas para adelgazar que le causaron gastritis y síntomas de cirrosis. Además, por no saber de un proceso de entrenamiento, tuvo lesiones en sus rodillas, tobillos y muñecas. Pero con el paso de los meses fue aprendiendo todas sus rutinas de ejercicios mediante internet, se dio cuenta de que su metabolismo era lento y decidió implementar una dieta balanceada.

Leonardo inició el fisicoculturismo en la categoría Men’s Physique, aquella práctica no llamó mucho la atención, entonces, decidió entrenar para competir en el culturismo tradicional, participó en tres campeonatos y obtuvo el título de plata en la categoría Junior, con el peso de 79 kilos. Toda esa experiencia la ha aplicado en su gimnasio Warrior Club en Bucaramanga, donde implementó un entrenamiento híbrido en circuito, que consiste en la fusión de pesas, barras y entrenamiento funcional para una mayor quema calórica en el cuerpo. Junto a ello, también ofrece recomendaciones nutricionales.

“Mantener este cuerpo cuesta mucho”

El fisicoculturismo es un estilo de vida para Juan David Villamizar, quien con tan solo 20 años ya es campeón nacional junior en la categoría hasta 80 kilogramos y campeón absoluto del Campeonato Nacional de Novatos, en Cali. Estos triunfos lo han llevado a certificarse en entrenamiento funcional, en sus estudios ha aprendido sobre metodologías y teorías sobre nutrición, rutinas de entrenamiento y suplementación, porque “la nutrición para un culturista es importante, de ella depende el éxito de su entrenamiento”, indicó Villamizar.

La nutrición de un culturista depende de la etapa de entrenamiento o preparación a una competencia. Por eso, ellos implementan dos tipos de dietas: una para ganar tamaño o volumen, esta es rica en calorías y carbohidratos; y otra de definición, la cual reduce los carbohidratos al mínimo posible para incrementar el gasto calórico, acelerar el metabolismo y reducir los índices de grasa corporal. Estas dietas son realizadas para apreciar la definición y calidad muscular.

Para la preparación de una competencia, que dura 12 semanas, un culturista consume, en promedio, 200 gramos de proteína animal asada (pechuga baja en sal, tilapia o salmón) en cada una de las seis u ocho comidas al día para un total de mil 200 gramos, junto a esto adiciona los 200 gramos de brócoli o espárragos al vapor; así mismo, ingiere cuatro o cinco litros de agua. Al mes, estos atletas invierten en alimentación alrededor de 900 mil y un millón 200 mil pesos, es decir, al día gastan 40 mil o 50 mil pesos; en diez días, 400 mil; y en 20 días, 800 mil, más los gastos de gimnasio y suplementación deportiva.

“Con las dietas lo que buscamos es la definición y calidad muscular, que es lo que se exhibe en las competencias, por eso el toque final de la preparación es la alimentación”, comentó Raúl Rangel, quien en sus cálculos ha demostrado que un entrenamiento ideal y exitoso necesita de un 40 por cierto de alimentación, 30 por ciento de buen descanso (al dormir) y 30 por ciento de gimnasio.

Además, para estos deportistas el entrenamiento en el gimnasio, otro componente de la preparación, requiere de disciplina. Para una competencia el ejercicio es más intenso y de mejor ejecución, gastan 180 minutos de entrenamiento cardiovascular y 45 minutos de levantamiento de pesas al día. Cuando no hay campeonatos, solo entrenan 40 minutos de ejercicio cardiovascular e invierten el mismo tiempo en entrenamiento de pesas.

“La gente piensa que uno gasta de tres a cuatro horas en un gimnasio para adquirir volumen. Eso no es así. Nosotros, por lo general, hacemos ejercicio durante 45 minutos con alta intensidad y buena ejecución, con eso basta y sobra”, expresó Leonardo Remolina.

Los gimnasios, nuevos templos de la vanidad

Tanto los entrenadores como los preparadores físicos de Bucaramanga coinciden en que, aproximadamente, existen 50 gimnasios o centros de entrenamiento físico en la capital santandereana, en cada uno de ellos asisten, en promedio, entre 150 y 200 usuarios al día, para un total de 10 mil personas. Estas cifras demuestran la creciente tendencia en los estilos de vida saludables o fitness.

Las causas de este auge responden a diversas situaciones, entre ellas están: el posicionamiento de la industria deportiva, que mediante la publicidad ha vendido la imagen de un cuerpo sano, atlético y definido; y la aparición de tipos de entrenamientos como el crossfit o el funcional, los cuales, por su forma grupal y divertida de entrenar, resultan llamativos e interesantes para quienes lo practican. Estos factores están relacionados con el reconocimiento por parte de la sociedad del poder curativo y preventivo que tiene el ejercicio físico en el cuerpo.

Los culturistas advierten que el crossfit no puede ser practicado por cualquier atleta, porque es un tipo de entrenamiento para deportistas de alto rendimiento y no es adecuado para las personas que no tienen ese estilo de vida consolidado, ya que puede producir lesiones en los músculos y huesos, o alteraciones en la salud.

Sin embargo, la moda es tener un buen cuerpo cueste lo que cueste, porque “la mayoría de las personas lo hacen con fines estéticos y físicos. En la actualidad la tendencia es más narcisista, porque la gente quiere verse bien. Esa imagen del pasado en la que los hombres iban al gimnasio para verse gigantes y las mujeres asistían para cuidar la figura cambió rotundamente, ahora todos van para sentirse en forma”, afirmó Carlos Joya, atleta y entrenador físico en Bucaramanga, quien está en proceso de entrenamiento para ser fisicoculturista.

El fisicoculturismo es un deporte muy reconocido en América del Norte, Asia y Europa, ha ganado prestigio y admiración en países como Estados Unidos, España, Singapur, Corea del Sur, Australia, Polonia, Inglaterra, Francia y Alemania. Sin embargo, en Colombia apenas empieza a cobrar reconocimiento en el ámbito deportivo.

Debido a que en Santander el fisicoculturismo no es reconocido como deporte, a Eder Lozano, Leonardo Remolina, Juan David Villamizar, Raúl Rangel, Álvaro Steven Monsalve, Julián Cañas, Mario Lizarazo y Omar Tami les ha tocado cargar sobre sus hombros, como si fueran pesas, el señalamiento y la falta de apoyo por practicarlo.

“Nos han señalado porque piensan que tenemos problemas de identidad sexual o de vanidad, algunos nos tildan de metrosexuales, incluso de homosexuales, y no lo somos porque esto es un estilo de vida. Además, no hemos recibido ningún tipo de apoyo por parte de las instituciones públicas, nos ha tocado rebuscarnos con rifas y ventas de uniformes para asistir a las competencias, son cuatro o cinco millones que cuesta [sic]. Y es la primera vez que hay un grupo de deportistas representando el departamento”, afirmaron Leonardo Remolina y Raúl Rangel.

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