Transformación al estilo de vida Shaolin

Publicado en Revista | Miércoles 14, de Diciembre de 2016 | Actualizado el Miércoles, 14 de Diciembre de 2016

Oscar Toloza, el único instructor Shaolin en Bucaramanga, busca enseñarles a sus pupilos no solo un arte marcial sino también un estilo de vida y una nueva forma de verla. 

 

[FOTO 1]: Transformación al estilo de vida Shaolin
Oscar Toloza, el único instructor de Shaolin en Bucaramanga, realiza un saludo respetuoso para dar inicio a su clase, ritual que repite todos los martes, jueves y viernes. Foto: Juliana Tordecilla. Foto

De la provincia china de Henan, a la ciudad de Bucaramanga en Colombia, viaja el arte marcial del Shaolin a una escuela en un pequeño parqueadero subterráneo con paredes blancas, un suelo azul, al fondo un gran espejo que refleja todo el lugar y con un particular olor a pintura fresca. Mientras el comunicador social Oscar Toloza cuenta cómo había llegado a conocer este arte marcial y nuevo estilo de vida, dos de sus estudiantes, uno con más experiencia que otro, hacían movimientos fluidos pero fuertes acompañados de alguno que otro grito que rompía el ambiente sereno.

La rutina del único instructor de Shaolin en Bucaramanga se basa en entrenarse a sí mismo los lunes y miércoles, y entrenar a sus estudiantes martes, jueves y viernes. Oscar gira su mirada hacia el reloj que marca las siete de la noche y es justo cuando sus estudiantes se paran frente a él para realizar el debido protocolo y comenzar su entrenamiento, juntan las palmas de las manos y las ponen justo en frente del pecho, hacen una pequeña venia y empiezan a estirar mientras cada uno de ellos en secuencia grita los números en chino: “yī, èr, sān, sì, wǔ, liù, qī, bā, jiǔ, shí”.

Desde muy joven Oscar se sintió atraído por la cultura oriental, inicio practicando Taekwondo, pero con el tiempo se dio cuenta que no le apasionaba del todo. Fue a través de películas orientales como conoció el Shaolin y pronto buscó una escuela local para practicar este arte marcial. Encontró una pero rápidamente se retiró al darse cuenta que allí no se enfocaban en la filosofía sino solo el arte marcial. Inconforme, se comunicó mediante Facebook con uno de sus compañeros con los que había practicado antes y le consultó cuál era la academia en la que estaba practicando y dónde era el lugar. Fue así cómo Oscar ingresó a “Famen Chuang”, donde conoció al Shifu, su maestro, Mauricio Méndez, quien lo entrenaría virtualmente hasta que estuviese en un nivel óptimo para poder presentar el examen pertinente y recibir la cinta que lo haría subir de nivel.

“Al otro día no era capaz de levantarme”, dice Oscar, recordando lo complicado que le resultó empezar con este arte marcial: “lo más difícil ha sido adaptarme al estilo y entender detrás de cada movimiento, qué hay”. No ha sido fácil, este estilo de vida implica mucha disciplina y entrega a lo que se enseña; el arte marcial Shaolin no es solo puños y patadas, también es una filosofía budista llena de pensamientos tranquilos y conscientes.  Cuenta cuál ha sido el mejor consejo que su Shifu le ha dado, “dejar fluir”, esto influye en su vida porque parte de este arte es no aferrarse a las cosas, no sufrir, es dejar que las cosas sigan su curso y no cuestionar a la vida sino analizarla y saber que se puede mejorar.

Hoy Oscar es el único instructor de Shaolin que practica el Budismo Chan, en Bucaramanga, y al estar en formación y tener que entrenarse solo, hace que mejorar su técnica y seguir avanzando de nivel sea complicado, esto sucede ya que su maestro vive en Cali y pocas veces al año puede reunirse con él. Aun así, Oscar no se rindió, quería aprender el verdadero arte marcial, y al hablar con su Shifu y manifestarle lo que quería y el obstáculo de que en Bucaramanga no había una escuela de Shaolin, este le propuso aprender y abrir una propia. Después de mucho esfuerzo, Oscar se hizo merecedor de abrir una escuela en la “Ciudad Bonita”.

Oscar recuerda que haber empezado a ser Shaolin no fue fácil tanto para su familia como para sus compañeros de colegio. El enfrentarse a su familia cristiana fue uno de sus obstáculos, ya que no compartían el hecho de que uno de sus miembros se estuviese convirtiendo en un Budista Laico. Llegaron a pensar que le rezaba a una pequeña figura de Buda, que era el primer reconocimiento que le había dado su maestro, cuando en realidad, él solo compartía ciertas creencias sobre la religión.

También fue víctima de bullying a los dieciséis, en plena adolescencia, la única época en que recuerda ha usado las artes marciales para defenderse. Ocurrió en el colegio. Un compañero de clase que de forma recurrente lo empujada se abalanzó contra Óscar y después de gritarlo, lo empujó. Reconociendo que invadido por la ira, Toloza le lanzó un puño que impactó sobre el tablero del salón de clase, generando dolor en sus nudillos. Tras el hecho, Toloza recuerda que en medio del miedo salió corriendo. 

[FOTO 2]: Transformación al estilo de vida Shaolin
Cinco mujeres y tres hombres hacen parte de los entrenamientos, su instructor se encarga de guiarlos y mejorar la posición y la fuerza con la que se dan los puños y patadas. Foto: Juliana Tordecilla. Foto

Oscar reconoce que practicar el arte marcial Shaolin le ha ayudado a ver la vida de manera diferente. “Tendía a perder mi tiempo y a malgastarlo”, comenta recordando cómo era su vida antes de practicar artes marciales: “me ayudó a salir de un círculo vicioso, pero sobre todo, me cambió como persona”. El camino de cumplir sus metas como Shaolin, ser mejor persona y ser útil para la sociedad, ha sido difícil, las trabas principales son el esfuerzo físico que le demanda cada uno de los entrenamientos e inclusive los pensamientos y actitudes que toman las demás personas al conocer su estilo de vida.

Oscar, un hombre delgado, de apariencia tranquila, piel blanca, cabello negro y liso, educado e inteligente, no solo pasó por cosas difícil tras iniciar la práctica de este arte marcial, también tiene una gran historia que reúne toda la filosofía y toda la pasión que siente por este arte.

Antes de presentar uno de sus exámenes pertinentes para avanzar en su nivel de Shaolin, Oscar entrenó durante meses con un compañero que estaba en la misma situación de él, ambos buscaban abonar la prueba y ascender en su proceso, por esta razón se reunían en los parques de la ciudad con el fin de practicar las formas, las posturas y perfeccionar lo que ya sabían. Al fin llegó el día de viajar a Cali y enfrentarse al momento por el que se habían esforzado tanto. Oscar presentó su examen con éxito y se sintió seguro, pero a su compañero no le ocurrió lo mismo, él se quedó en blanco, estático y sin poder recordar lo que tanto tiempo llevaba practicando. En ese momento, Toloza hizo lo que según su maestro y compañeros “jamás habíamos visto”, se acercó a su compañero y comenzaron a hacer la rutina juntos de forma tan fluida que no se sentía la tensión natural de un examen.

Ese día estuvo lleno de buenas experiencias, para Oscar había sido bastante bueno el haber ayudado a su compañero en la prueba y horas después hubo otro gran momento; tras acabar todas las pruebas a los estudiantes, el paso a seguir era la entrega de cinturones que indicaba si avanzan o se quedan en el nivel actual. Óscar esperaba el cinturón rojo por el cual presentó la prueba, pero no fue así, le entregaron el cinturón rojo punta negra que indicaba que Oscar se encontraba dos niveles más arriba de donde sestaba y como si se tratara de la ‘cereza de pastel’ recibió la noticia de que estaba completamente preparado para ser el único instructor Shaolin en Bucaramanga y tendría la oportunidad de propagar su conocimiento en el arte marcial como de la filosofía del mismo.

Oscar les enseña a sus estudiantes no solo movimientos y rutinas del Shaolin para que sean evaluadas frente al Shifu, sino también trata de transmitirles algunas enseñanzas para su vida diaria. La disciplina y la perseverancia son aspectos en los que sus estudiantes, desde el más antiguo hasta el más reciente, coinciden que les ha enseñado Oscar como base fundamental, no solo del arte Shaolin, sino de la vida.

“Shaolin es Chan, no Quan” es decir, “Shaolin es filosofía no puño” es una oración que Oscar procura no solo pone en práctica, sino que también enseña a sus pupilos, además de tratar que ellos entiendan que el reto es con ellos mismos y no con los demás. “Me ha enseñado disciplina, perseverancia y rectitud”, dice Yeiner, uno de sus pupilos de Oscar. El agradecimiento y respeto por parte de sus estudiantes es una de las cosas más gratificantes para Oscar, siente que si él y sus estudiantes pueden aportar algo al mundo y ser útiles para la sociedad su tarea está cumplida.

El ser Shaolin le ha cambiado la vida a Oscar no solo espiritualmente, sino también como ser humano y los obstáculos no han sido un problema definitivo, pues sigue día a día practicando así le cueste, pues eso es lo que lo hace feliz.

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