‘La Turbay’: el ‘templo’ sin rumbo de la Ciudad Bonita

Publicado en Revista | Jueves 29, de Septiembre de 2016 | Actualizado el Viernes, 30 de Septiembre de 2016

Aunque fue creada con el propósito de ser la Biblioteca Pública más desarrollada del Oriente Colombiano, hoy, 43 años después, la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay hace que muchos bumangueses se pregunten si al paso que va, se puede cumplir con esa meta.

[FOTO 1]: ‘La Turbay’: el ‘templo’ sin rumbo de la Ciudad Bonita
A pesar de haber nacido en 1973 como un ente autónomo, 24 años después la Biblioteca Gabriel Turbay pasó a ser parte del Instituto de Cultura y Turismo de la ciudad. Foto: Laura Lucía Cárdenas Díaz. Foto

Martes 2 de agosto de 2016, hora: 11 de la mañana. La Biblioteca Municipal Gabriel Turbay está sobre la carrera 27, muy cerca del parque de Los Niños y de la Escuela Normal Superior, diagonal a la clínica Los Comuneros. Este lugar es un edificio viejo de cemento de seis pisos pintado de color blanco, lleva el nombre de un político bumangués liberal que pudo haber sido, en los años 50, el candidato presidencial más importante del departamento. Actualmente, el sitio es quizá el ‘templo’ de la cultura de la capital santandereana.

 Según el censo oficial, Bucaramanga tiene cerca de 502 mil habitantes. Las cifras consignadas en el actual Plan de Desarrollo del alcalde Rodolfo Hernández advierten que por lo menos 200 mil se benefician de las actividades culturales y artísticas que se impulsan desde la biblioteca.

Cuando cualquier ciudadano ingresa por la puerta principal se encuentra con que en el edificio funcionan la Biblioteca Municipal Gabriel Turbay y el Instituto Municipal de Cultura (Imcut). Tras una jornada en el lugar, es evidente que la mezcla de actividades que allí se realizan dificultan los planes de las personas que van dispuestas a ‘devorarse’ los libros.

Las preocupaciones de los lectores no son en vano. El exdirector de la Biblioteca, Diego Silva, quien solo duró en el cargo seis meses aproximadamente (de enero a junio del año 2016), advirtió en varias entrevistas, concedidas a los medios de comunicación y mensajes publicados en redes sociales, que falta inversión por parte del Gobierno; también expresó su deseo porque algún filántropo donara dinero para “darle a una ciudad la dignidad que se merece”. Así quedó consignado en una carta difundida en redes sociales el 16 de abril de 2016.

“Me duele ver esto así”, dice Miguel Yáñez de 44 años y fiel usuario de la biblioteca durante su infancia. “Me acuerdo que había una zona solo para niños, allá me enamoré de ‘Mortadelo y Filemón’, pero ahora todo está diferente, muy mal cuidado”, dice. Cualquier persona que visite las instalaciones donde se alojan los libros encontrará  que muchos ejemplares están rotos, doblados y empolvados, esperando para ser leídos.

Usualmente los sábados son días en los cuales las bibliotecas deberían estar llenas de asiduos lectores, así como de niños y jóvenes dispuestos a realizar alguna tarea; este no fue el caso de la Biblioteca Turbay. En una visita sabatina se halló solo a 10 personas, entre ellas estaba Juan Angarita, un muchacho de 13 años que trataba de concentrarse en su misión de entender la complejidad de la anatomía humana. Aunque eran varios los libros que tenía sobre la mesa, se incomodó rápidamente con el sonido de los xilófonos que percutían quienes ensayaban en el piso de abajo. El Instituto de Cultura y Turismo de la ciudad funciona en el mismo edificio de la Biblioteca, esto implica que los lectores escuchen las bandas, los grupos de danza y los niños que ensayan en los pisos continuos.

Ante esto, Liliana Ocampo, biliotecóloga, señala que “está bien que lo cultural se una con la lectura porque la cultura llama a la gente a leer. Pero, al momento en que la cultura interrumpe la actividad de la Biblioteca, allí hay un problema”.

[FOTO 2]: ‘La Turbay’: el ‘templo’ sin rumbo de la Ciudad Bonita
Para Miguel Yáñez, antiguo usuario, la experiencia de ir a la biblioteca ha dejado de ser lo que era antes. “El lugar está muy dejado”, dice. Foto

Néstor Solano, bibliotecólogo de ‘La Turbay’, cuenta que desde la unión del Imcut y la biblioteca se crearon ciertas limitaciones como la falta de un presupuesto propio y el uso conjunto del mismo espacio con el Instituto. Según él, la convergencia de las dos entidades en el mismo lugar “le quita espacios a la biblioteca para su crecimiento y desarrollo”, además a esta última le falta una dirección técnica para que pueda desarrollarse mejor y “no dependa de una administración que puede, o no, entender la biblioteca como tal”.

Aun cuando el objetivo educativo de ‘La Turbay’ es “fomentar y proveer medios para la auto educación del individuo o grupo en cualquier nivel de educación, acortando el espacio entre el individuo y el conocimiento escrito”, tal como dice en la página web del Instituto, la realidad en sus instalaciones es, a simple vista, distinta.

Según Ocampo, la Biblioteca tiene muchas falencias “ojalá el alcalde Rodolfo haga algo, al menos una sensibilización a quienes trabajan allí (…) a los chicos les gusta desplazarse a la Biblioteca porque en sus colegios, muchas veces, no hay la información que ellos necesitan, y la única pública de esa magnitud en la ciudad es la Gabriel Turbay”.

Frente a la falta de control por parte de las administraciones pasadas en lo referente al estado de la biblioteca, los bumangueses están a la espera de una respuesta por parte de la actual administración; de acuerdo con el Plan de Desarrollo, “fortalecer la Biblioteca Gabriel Turbay  (…) y reubicar la oficinas del Instituto de Cultura” son ideas que se realizarán durante este periodo de gobierno.

Con respecto a la biblioteca, Néstor Solano también afirma que “al pasar a ser una dependencia, una división del Instituto, [el espacio de lectura] pierde protagonismo. Entonces, [la forma como se dimensione la biblioteca] va a depender de una voluntad política, y sobre todo administrativa. Si la biblioteca es potencialmente importante, si le invierten recursos, se compran libros, seguramente la comunidad va a despertar un sentimiento de apropiación por el lugar”. Asimismo, Néstor hace un llamado al sentido de pertenencia de los usuarios hacia la Biblioteca y a los intereses de quienes gobiernan la ciudad.

Personas como Yáñez y Angarita esperan que se le otorgue ese carácter ‘sagrado’ al ‘templo’ de la lectura de la ciudad, para así lograr que ellos y futuras generaciones puedan encontrar mejores sitios que conlleven el camino al conocimiento.

[FOTO 3]: ‘La Turbay’: el ‘templo’ sin rumbo de la Ciudad Bonita
El mal estado de muchos de los libros es una muestra del uso inadecuado y del olvido de los materiales de lectura. Foto: Laura Lucía Cárdenas Díaz. Foto

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