La ‘Estrella’ de la Plaza Central

Publicado en Revista | Miércoles 28, de Septiembre de 2016 | Actualizado el Miércoles, 05 de Octubre de 2016

En el cuarto piso de la plaza central de Bucaramanga, entre la diversidad comercial, está Luz Estrella Jaimes, la esotérica propietaria de La Reina María Lionza, quien asegura poseer el don de la lectura tabacal y conjuración de ritos espirituales.

[FOTO 1]: La ‘Estrella’ de la Plaza Central
Luz Estrella Jaimes muestra y explica la división de la corte celestial del Santo Cristo, en la cual basa sus rituales. Esta se compone de Querubines, Serafines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles. Foto: Lina María Rueda. Foto

Rodeada del aroma que caracteriza la zona, donde las esencias son parte del ambiente que vitaliza la escena, Luz Estrella cuenta abiertamente cómo empezó en el negocio. La influencia de su hermano, abogado de profesión y tarotista de oficio, la motivó desde hace 15 años a desempeñarse en este campo.

Luz Estrella es una mujer abierta, frentera y santandereana que posee el acento arraigado de su región. Según cuenta, su don viene de familia, pues lo aprendió de su abuelo, quien le enseñó a leer el tabaco y las cartas. Tal herencia de conocimiento es infundida desde ya en su hija Jennifer.

Usualmente, Luz trabaja, durante la mañana, medio tiempo en el local C-25 de la Plaza Central; luego, se traslada a la carrera 30 con 16 para fumar tabaco y hacer los trabajos que tenga por encargo. Cuenta que hay personas que le piden ver lo que hace así no sepan nada sobre el tema. “Su investigación tabacal”, como la define Estrella, la realiza por una suma de 15 mil pesos, este precio se estima para cada una de sus sesiones convencionales. Ella realiza la lectura del tabaco o de las cartas y dependiendo de lo que interprete sabe si hay que ´tumbarle´ algo o no al cliente. Otra de sus prácticas consiste en hacer una limpieza que consta de un ritual para purificar la energía y revertir al mismo tiempo la negatividad que le hayan puesto a una persona. Según Estrella, este tipo de ‘trabajos’ cuestan alrededor de 250 mil pesos.

Durante siete años, mientras ganaba reconocimiento en el oficio de la lectura de cartas y tabaco, Estrella estuvo ayudando a la gente con sus ‘trabajos’ de manera gratuita. En una ocasión intentó dar a conocer su negocio por la plataforma Publicar; sin embargo, Luz dice que la mejor referencia que tiene es la fe de sus clientes y que “lo que uno necesita en la vida es genio, que le guste lo que uno hace y hacerlo con amor, ahí está la clave”. Aunque no se queja de su trabajo, considera que últimamente la situación “ha estado muy pesada” y que a veces lo que gana no es suficiente para los gastos de la casa.

Estrella no se ha dedicado siempre a este quehacer, antes de seguir con la tradición familiar, trabajó de manicurista y de peluquera haciendo ondulados y rayitos a domicilio. Relata lo bien que le iba en esos tiempos, tanto así que logró que su hijo se graduara del Colegio Virrey Solís.

Cuando “reviente el coco”


Con respecto a los elementos necesarios para su trabajo, Estrella compra las veladoras en Veladora Girasol; los tabacos los consigue a través de doña Anita y Camilo. Así, afirma que prefiere distribuidores de Venezuela para asegurarse de que sus productos no sean “chiviados”.

Las esencias para baños las hace a base de agua, utiliza un producto especial para que estas no se dañen y otro para que la mezcla quede espumosa, también usa alguna esencia que vaya acorde con los propósitos de los rituales; todos estos componentes los compra en tiendas de químicos.

[FOTO 4]: La ‘Estrella’ de la Plaza Central
Esta es la tarjeta del local de Luz Estrella Jaimes, con ella promociona sus servicios de esoterismo en la Plaza Central de Bucaramanga. Foto: Lina María Rueda. Foto

Lo más vendido es un extracto junto a un jabón especial. Sus clientes frecuentes tienen entre 25 y 30 años de edad. A Luz no le gustan los ´tramoyos´, por eso a sus consumidores les cuenta abiertamente cuáles son los productos y de qué forma los prepara. Estrella también dice a sus clientes que todo depende de la fe; cuando hace referencia a algunos trabajos en los que ha encontrado problemas difíciles de solucionar, recalca que: “Uno no es Dios, uno trabaja con Él y con su voluntad. Lo que Dios no quiere, los santos no pueden”.

Si hay algo que “envenena” a Luz Estrella es que le pidan rebaja. “Yo compro la mercancía, no me la robo”, dice. Le ofende cuando llega mucha gente ‘chichi’ al negocio que prefiere no hacerse nada porque no está muy de acuerdo con los precios que tiene establecidos por sus servicios.

Luz es una mujer extrovertida, reconoce abiertamente que en su trabajo nadie le habla al oído y afirma que no se arriesga a tener pactos; presume que trabaja bajo las reglas de lo universal e interpreta lo que ve en el tabaco, no necesita de “convenios espirituales” como otras personas que comparten su mismo oficio.

[FOTO 2]: La ‘Estrella’ de la Plaza Central
En su local La Reina Maria Lionza ofrece desde esencias, enjuagues y colonias, que ella fabrica, hasta jabones, velas e imágenes. Foto: Lina María Rueda. Foto

Su fuerte es leer la suerte; lo primero que identifica en su lectura es si la persona está “trabajada o bloqueada” energéticamente y, depende del problema que haya encontrado, de ahí decide qué tipo de procedimiento se requiere.

Los rituales que realiza con más frecuencia son aquellos relacionados con la sanación, la búsqueda de empleo, la apertura de caminos de vida y el amor; también puede practicar trabajos de separación y de bloqueo, pero asegura que no le gusta cerrarle los caminos a nadie, por eso no presta esos servicios. Es espontánea cuando dice que para este tipo de labor se tiene que trabajar en la purificación del alma, pues piensa que es necesario gozar de una alta espiritualidad.

San Pedro, San Miguel Arcángel y la Santísima Trinidad son sus aliados en el momento de hacer las limpiezas o los ‘revientes’. Estos últimos se ejercen por medio de baños energéticos con el fin de purificar o descruzar a una persona de cualquier maleficio o hechicería.


Hay muchas clases de ‘reventamientos’, pero el que ella considera más efectivo es el de coco. Para realizarlo se necesita una vela negra o morada, se deben hacer dos agujeros a los lados de un coco para sacar el líquido y después introducir talco para cerciorarse de que por dentro esté todo seco, luego, se procede a hacer una oración mientras se incrustan por los orificios algunos nombres escritos en papelitos que se deben doblar hacia afuera. La esotérica explica que quienes trabajan con los ‘revientes’ deben tener mucho cuidado y conocimiento, ya que si se comete algún error durante el ritual, se podría revertir el mal y empeorar la situación.

Estrella es muy sonriente y afirma que trabaja con la corte celestial del Santo Cristo. Un augurio personal es la vela de siete colores, pues cree que le ayuda con su suerte, ya que contiene la sabiduría, la riqueza material y espiritual, el amor, la protección, la salud, la limpieza del aura y la prosperidad.

A Luz le gusta tener registro de sus rituales, por eso toma y conserva fotografías de cada uno de ellos, muestra con orgullo las imágenes de los ritos y explica aquello que significan. Luz asegura que en una de sus más recientes experiencias sobre la lectura que hizo de un tabaco vio una figura extraña con dos ojos, una boca, una oreja y dos cachos; según Estrella, esto quiere decir que hay gente cercana que maneja mala vibra, su lectura la asocia con una mala relación que lleva con una de sus vecinas de plaza quien, pese a que es evangélica de religión, practica el mismo oficio.

Desde el oficio: sus anécdotas y su moral


Estrella reconoce que tras el negocio hay “mucha rivalidad y envidia”, ha tenido varias confrontaciones con algunos de los vecinos del pasillo por diferentes razones: en una ocasión tuvo que demandarlos tras un inconveniente desatado por una recolección de firmas para sacarla del establecimiento, todo por sus gustos musicales; Luz tiene colgada en la pared izquierda de su local una grabadora pequeña donde pone música, y esto ha resulta molesto para ciertas personas del sector.

Ya han ocurrido diversas situaciones de este tipo, lo que le lleva a pensar que en cualquier momento podrían hacerle daño, entonces habla bajito para que no la escuchen. Cree que hay mucho ‘agazapamiento’ entre quienes la rodean. “Aquí la convivencia es fuerte, pasan, ofenden o insultan, me dicen que soy una bruja y que tengo el culo como un bofe”, relata mientras toma un sorbo de su café.

[FOTO 3]: La ‘Estrella’ de la Plaza Central
Estrella tomando un sorbo de café junto a su vela de los 7 colores que representa la sabiduría, la riqueza material y espiritual, el amor, la protección, la salud, la limpieza del aura y la prosperidad. Foto: Lina María Rueda. Foto

A pesar de todo lo que le han hechos sus vecinos, a Estrella no le gusta hacerle mal a la gente. La gente supone que quien trabaja con la lectura del tabaco, le hace daño a los demás; al respecto, Luz afirma que no se siente bien haciendo el mal y evita recaer en eso. “No han podido, no pueden, ni podrán sacarme de aquí”, asegura con firmeza, recalcando que no es una “buscaproblemas”, pero que eso sí, no se deja de nadie.

“La Nonita”, su espiritista, sobrina del mago Jesús Ojeda, le dijo una vez que “su nombre lo habían metido en un sapo, [al cual le] cosieron los ojos, la boca y el culo”, todo eso se había hecho como un conjuro para matarla. No es nada escéptica y hace memoria de lo que le pasaba en ese momento; estaba de cumpleaños y se sentía desesperada al no tener certeza de lo que padecía, no podía pararse de la cama ni pasar saliva, tenía fiebre y dolor de cabeza. Aunque sospechaba de una virosis, los médicos descartaron cualquier enfermedad: “cuando usted se siente enferma y todos los exámenes le salen bien, es raro, la enfermedad es por otra vía”.

Las cosas contra ella no quedaron ahí, cuenta que un día le echaron un “polvo vola’o” para tener la piel de culebra en los brazos y las piernas, esto le produjo una picazón por todo el cuerpo, los poros se le brotaron y se sentían escamosos, sus vellos eran punzantes y gruesos. Para eso “La Nonita me preparó una crema que me ayudó un poquito”. En otro momento, le echaron otro polvo para el envejecimiento. Estrella expresa que sentía que la cara le ardía y veía cómo la piel se le ponía arrugada como la de las tortugas. Incluso, cuenta que le hicieron un ‘trabajo’ para quedar en silla de ruedas.

Esta labor la expone a muchos peligros, lo sabe y por eso se protege mediante ‘contras’ para prevenir que se repitan esos sucesos que marcaron su vida. “Tengo muchas contras, pero una hecha por mí es la espada de San Miguel. La hago con un ritual de siete velas azules y siete tabacos, todo lo conjuro con la luz mientras me fumo los tabacos hasta dejarlos bien chiquitos”, comenta. Ella se encarga de hacer sus amuletos, no confía en protecciones que hayan creado otras personas, le parece que los amuletos hechos por otros, no tienen la suficiente fuerza que necesita para sentirse en calma.

Para Estrella, los ‘contras’ son rituales que se llevan a cabo para cerrar vínculos energéticos y así evitar que los trabajos negativos entren a actuar. En su oficio, también existe el “volteo”, esta práctica tiene como fin hacer que todo lo que se realice en contra de otra persona, se devuelva al sujeto que realiza o paga por el mal.

Esta mujer afirma sentir el acercamiento de las malas energías, “hace unos días estuvo una gente aquí y yo sentí y las vi cuando querían hacerme daño pero no pudieron. Yo le eché la culpa a los tabacos, de que estaban tapados, pero yo sabía que eran esas personas”. Cree que muchos van detrás de ella y que los trabajos que le han hecho han sido para dar punto final a su vida, lo cual la obliga a siempre andar prevenida.

Estrella es una santandereana luchadora que ha tenido sus malos tiempos, pero se ha recuperado de ellos y ha sabido enfrentar con una sonrisa los problemas a los que se arriesga al practicar el oficio del esoterismo. Una de las cosas que más recuerda tiene que ver con un tabaco que se fumó para la suerte, “la otra vez [en la lectura] me salía una plata, y yo decía pero ¿de dónde? y lo que me pasó fue que me gané un chancecito a los dos días”.

Suelta risas al contar una de las anécdotas que la dejó perpleja: confesó que cuando visitó a una de sus clientes, quedó boquiabierta al ver a más de 10 hombres haciendo trabajos para ‘amarrar’ a sus novias, opina que “son las mujeres quienes generalmente hacen eso”.

Es fiel creyente de que todo lo que uno hace en la vida lo paga y se le devuelve, y deja entrever uno que otro consejo de sabiduría en medio de tanta risa. “En mi creencia y cultura yo unos cachos no los perdono. Y aquí llega gente pidiéndome que les haga volver a los ex que se fueron con otros porque todavía los aman, pero eso son puras bobadas”. Considera que todo tiene causa y efecto, cree en el karma y asegura que no hay nada que no se pague en la vida terrenal. Es devota frente a su oficio y a lo que sucede en su entorno, dice que a la Ley divina nada se le escapa


María Lionza es la Estrella de la suerte


En medio del regocijo comenta que ‘bautizó’ su local como La Reina María Lionza por María Luisa, una vendedora de pollos que era adicta a las máquinas tragamonedas de casinos. La señora visitaba muy seguido el local para comprar colonias que le dieran fortuna y la llenaran de sabiduría en el azar.

Con el pasar de los meses Luisa se convirtió en una de las clientes más fieles de Estrella; un día se ganó más de un millón de pesos y fue al C-25 para darle 100 mil pesos como agradecimiento. La relación entre las dos se iba afianzando y se fue dando un trato más amistoso, tanto que Estrella comenzó a preparar enjuagues especialmente para ella.

Luisa sentía que Estrella era quien le daba la suerte y que gracias a ella había logrado obtener mucho dinero en los casinos, por eso cada vez que iba a jugar invocaba a la Reina María Lionza, en alusión a la esotérica. Cuando su amiga se enteró, le dio risa. Comenta que se le hizo gracioso pero a la vez le pareció un nombre atractivo y no tan común, eso le llamó la atención.

María Lionza es la diosa de la paz, el amor, la armonía y generalmente se le relaciona a la magia del agua, el trueno, perfumes, bosques y montañas. Estrella no tenía mucho conocimiento sobre el apodo, en realidad fue la anécdota de Luisa lo que le dio la iniciativa para el nombre de su negocio.

Estrella no duda en seguir practicando el oficio al que se dedica por pasión. A pesar de la inestabilidad económica, los inconvenientes que ha tenido con sus vecinos de la Plaza, los males que unos ‘polvos vola’os’ le hicieron padecer y aunque su hijo le proponga montar un negocio de comidas -porque considera que su mamá cocina un pollo más rico que el de Jarris-, Estrella está decidida a pasar el resto de su vida leyendo el tabaco y ayudando a la gente que necesite de sus servicios. Por eso se levanta temprano todos los días, se dirige a su local y espera la llegada de sus clientes mientras oye música en su grabadora y se sienta a tomar una taza de café.

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