El reciclaje se hace con ‘las uñas’

Publicado en Revista | Miércoles 21, de Septiembre de 2016 | Actualizado el Miércoles, 21 de Septiembre de 2016

En una ciudad como Bucaramanga donde su relleno sanitario ya colapsó, el municipio no tiene los recursos ni las condiciones necesarias para reciclar.

[FOTO 1]: El reciclaje se hace con ‘las uñas’
Bello Renacer tiene la única planta física especializada para realizar la recolección, separación y distribución del material aprovechable. Foto: Angie Becerra. Foto

Gonzalo Mejía Pico, actual director de la Cooperativa de Recicladores Bello Renacer, recuerda cómo en el año 2002 la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) ideó un plan de manejo ambiental el cual contemplaba el desalojo de los recicladores informales del Carrasco, el sitio donde paran las basuras de Bucaramanga y de otra veintena de municipios cercanos. Dicho plan le daba un giro de 180 grados a la vida de los recicladores.


El Carrasco era su segundo hogar, allí estaba configurado todo su mundo. En ese lugar comían, bailaban, tomaban, de la basura vivían y se vestían. Fue en el momento de su salida del Carrasco que los recicladores decidieron unirse liderados por Gonzalo, quien recibió ayuda de la Corporación para el Desarrollo Sostenible de las Comunidades (Cordesco), hoy llamada Mujer y Futuro, por medio de sus trabajadoras sociales.
Fue este grupo de mujeres el que se encargó de cambiar la apariencia física de Gonzalo y su forma de comportarse, pues esto serviría para que fuese tomado en cuenta ante las autoridades competentes como vocero de los recicladores. De la mano de Cordesco estuvo la Defensoría del Pueblo, que se encargó de hacer el acompañamiento a los recicladores en la salida del Carrasco y su posterior inclusión en la Ficha número 11 del Plan de Manejo Ambiental del 30 de diciembre de 2002.


En el Plan de Manejo Ambiental se contempló la reubicación de los recicladores, quienes después de negociaciones recibieron en calidad de comodato, es decir, como préstamo por parte de la Empresa Municipal de Aseo de Bucaramanga (Emab), la única infraestructura en Santander diseñada para reciclar.


En la actualidad Bucaramanga está viviendo una emergencia sanitaria en el Carrasco y pese a esto, no ha habido una política pública permanente que establezca recursos y procesos de reciclaje, pues las entidades encargadas del reciclaje son solo dos y trabajan a voluntad propia con los pocos recursos que tienen, los cuales no dan abasto para cubrir el reciclaje del municipio.


El 5 de junio de 2013 fue emitido por el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) el Decreto 0096, el cual obliga a los bumangueses a reciclar a partir del 1 de julio del mismo año. En este decreto se estableció que la empresa prestadora del servicio público de aseo debía destinar uno de los tres días de recolección de basura para pasar por reciclaje y luego entregarlo a los recuperadores ambientales formales.


Según relata Mejía Pico, este punto del acuerdo se les convirtió en un problema, ya que por falta de educación a la comunidad, se registraron más kilos de ingreso de reciclaje, pero a la hora de separarlo notaban que los usuarios camuflaban basura orgánica en sus bolsas de reciclaje, lo que les traía pérdidas en operación, retorno del material al Carrasco y hasta riesgos físicos como cortadas.


Gonzalo añade que otra falencia del acuerdo es que tanto las sanciones como la medida de no recibir en el Carrasco residuos sólidos de los municipios que no acojan la norma, se quedó en el papel, pues no se establecieron mecanismos que regularan y verificaran su cumplimento.
La falta de condiciones para que lo contemplado en el Decreto 0096 de 2013 se cumpliera incentivó a las cooperativas a proponer reformas que las autoridades aprobaron, de modo que el proceso de recolección, transporte, selección y venta de reciclaje actualmente es realizado por cuenta de las cooperativas Bello Renacer y Coopreser los días contrarios a la ruta efectuada por la empresa prestadora del servicio de aseo.

Recursos no son suficientes

A pesar de que existen normas e iniciativas para que se recicle en la ciudad, la realidad es que el municipio no tiene los recursos necesarios para que se lleve a cabo el proceso de reciclaje.


Bello Renacer cuenta con 175 recicladores los cuales hacen distintas labores como: barrido, arreglo de parques, recolección, transporte y aprovechamiento de residuos; cinco camiones de carrocería estaca, un montacargas, embaladoras y básculas.

[FOTO 2]: El reciclaje se hace con ‘las uñas’
En este momento Bello Renacer recibe aproximadamente 500 toneladas de reciclaje al mes. Foto: Angie Becerra. Foto


Con estas herramientas solo es posible cubrir la ruta de reciclaje de la comuna 11, en el sector Provenza, instituciones del Estado y la zona industrial. En el momento, Bello Renacer atiende 28 mil usuarios de aseo que les proveen 500 toneladas al mes de material aprovechable. Los recicladores tan solo pueden cubrir las rutas del 30 por ciento de la ciudad.


Ante tal situación, Gonzalo Pico plantea que si se establecieran procesos educativos, operativos y sancionatorios de manera continua sobre el reciclaje, a las 600 toneladas diarias de basura que se disponen en el Carrasco, se le restaría 30 por ciento de residuos aprovechables, 60 por ciento de residuos orgánicos y quedaría solo 10 por ciento de residuos no reciclables, lo que equivale a 60 toneladas. Pico añade que se están enterrando oportunidades laborales y a cambio, se está llenando el relleno sanitario.


Las cooperativas de reciclaje subsisten con sus propios esfuerzos y a través de la venta del material que separan. Hacen gestión de mercadeo con empresas como Peldar, Regisander y Cartones de Colombia, pero se ven afectados por factores como las temporadas, el requerimiento de vender por toneladas y la imposición de precios por parte de los compradores que son monopolio.


Una luz al final del túnel


Después de 40 años de labor prestada por los recicladores, el 11 de abril de 2016 el Ministerio de Vivienda anunció el Decreto 596 de 2016, el cual contempla su formalización y reconocimiento ante la Ley como entidades prestadoras del servicio público de reciclaje y por el que se les incluiría en la tarifa de cobro del servicio de aseo. Esto les traería mejores condiciones laborales como cambio social de la gente, protección ante riesgos laborales, salud, pensión, dotación y maquinaria.


Samanta Barrera, ingeniera ambiental y coordinadora de residuos sólidos del AMB, cuenta que como autoridad ambiental trabaja en un convenio con las siete organizaciones de recicladores del área metropolitana de Bucaramanga para dar en calidad de préstamo algunos motocarros y así fortalecer la operación de estas cooperativas.


Además expresa que mediante la modificación del artículo cinco del Decreto 012 de 2013, en el que se estableció que las encargadas de la recolección del reciclaje serán las cooperativas y no las empresas de aseo, también se dictaminó que estas deben ser apoyadas con maquinaria, equipo e infraestructura por los entes territoriales.


Los municipios deben realizar un Pegirs, plan de gestión integral de residuos sólidos, en el que los mandatarios se fijan metas que contemplan parte de ese apoyo a las cooperativas de reciclaje y la inclusión de los recicladores como trabajadores formales. El último Pegirs se elaboró en diciembre del 2015 y los mandatarios tienen un año para revisarlo, razón por la cual no ha sido ejecutado.


Barrera aclara que esto no significa que el reciclaje del municipio va a estar completamente abarcado en principio, ya que es un proceso progresivo, el cual se encuentra en la fase inicial que por ahora va en el 25 por ciento del reciclaje en la ciudad de Bucaramanga, 30 por ciento en Floridablanca, 10 por ciento en Piedecuesta y 5 por ciento en Girón.


En relación con el Carrasco, dice que el reciclaje contribuiría a contrarrestar la disposición de desechos en el lugar pero que no es la solución definitiva, ya que el 64 por ciento de desechos que se producen son orgánicos y no hay manera de aprovecharlos, salvo con nuevas tecnologías que utilicen tanto residuos orgánicos como inorgánicos.


La funcionaria agrega que la función del AMB es realizar un trabajo de acompañamiento más no es el responsable de solucionar el problema del Carrasco, que eso le corresponde a las alcaldías de los municipios, las cuales dentro del Pegirs, en el programa de disposición final, deben tener alternativas ante la terminación de la vida útil del Carrasco en el año 2017.

[FOTO 4]: El reciclaje se hace con ‘las uñas’
Tras la puesta en marcha del Decreto 0096 del Área Metropolitana de Bucaramanga, en la gráfica puede apreciarse cómo la recepción de residuos no aprovechables ha venido en aumento. Realizado por: Stephany Guarín con datos suministrados por la Emab. Foto


Según Barrera, quien ahora está cargo del cierre de El Carrasco es la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), después de que esta institución le retiró tal facultades a la AMB y la Cdmb por las constantes tensiones que había entre ambas corporaciones sobre el ejercicio de esta función.


‘‘Nos tocó educar a los bumangueses”


Ante la falta de educación ambiental, la fundación Ecovoces y Humanizando No Discriminando se fusionaron para impulsar el proyecto Alma Bambú, el cual busca sensibilizar a la comunidad del asentamiento 12 de Octubre sobre la correcta disposición de los residuos sólidos, construir una eco-cancha y así mejorar su calidad de vida.


El 12 de Octubre está a siete cuadras y media hacia abajo del Colegio Salesiano de Bucaramanga, entre dos casas y una bajada abismal, está conformado por 101 casas hechas de tejas, tablas, plásticos, palos y mallas. El único servicio público con el que cuentan es el de energía eléctrica, su suministro de agua es una pila contaminada que conecta con una quebrada y la basura que producen es desechada en el mismo lugar donde viven en un sitio llamado ‘’el Carrasquito’’ que mide aproximadamente dos metros y tiene entre cinco y siete toneladas de basura.

[FOTO 3]: El reciclaje se hace con ‘las uñas’
Los voluntarios de Alma Bambú van cada 15 días al barrio 12 de Octubre para recibir el reciclaje de sus habitantes, después de haber realizado el proceso de educación ambiental por casi un mes. Foto suministrada por Sebastián Bello, Alma Bambú. Foto


Ante esta situación, los voluntarios de Alma Bambú efectúan labores todos los fines de semana para construirles un contenedor de basura que evita focos de contaminación y una eco-cancha para embellecer y unificar la comunidad, según cuenta Edmundo Arias, actual director de Alma Bambú.


Alma Bambú realizó una convocatoria a través de redes sociales para captar voluntarios. Efectuó un censo el 2 de abril para conocer las dificultades de la comunidad, el 9 de abril realizó una jornada de limpieza con el apoyo de 100 voluntarios los cuales recogieron cinco toneladas de residuos de los que 64.6 kilogramos fueron reciclaje, también realizaron un proceso de educación ambiental casa a casa y el 5 de junio efectuaron una segunda jornada de limpieza en la que recolectaron aproximadamente 20 kilogramos de material aprovechable.


Edmundo relata que en este momento los voluntarios de la fundación trabajan en la construcción de los materiales con los que se construirá la cancha y el contendor, de la mano de estudiantes de ingeniería ambiental, diseño industrial, voluntarios con otras habilidades y personas de la comunidad.


Falta apoyo

[FOTO 5]: El reciclaje se hace con ‘las uñas’
El gráfico evidencia la caída que tuvo el material reutilizable en el año 2014 tras la implementación del Decreto 0096 del Área Metropolitana de Bucaramanga. El año siguiente refleja un incremento notorio. Realizado por: Stephany Guarín con información suministrada por la Emab. Foto


María Helena Olarte Prada, ingeniera ambiental, cuenta a este medio que la utilidad de reciclar es disminuir los residuos, puesto que estos generan lixiviados, que son los líquidos que se producen por el cruce de contaminantes con el agua, causan malos olores, grandes daños en el suelo y en las fuentes hídricas donde generalmente van a parar. Olarte Prada agrega que si se realizara un reciclaje eficiente no sería necesario tener un relleno sanitario ya que todos los desechos se pueden reciclar.


En Colombia existe normatividad para el manejo tanto de residuos ordinarios como para los peligrosos dentro de los que se encuentran, además de los corto-punzantes, las pilas, los medicamentos y los aparatos electrónicos, lo que se exige es que las grandes empresas que los generan se hagan cargo de su disposición final. Debido a que en Colombia no existe una empresa que realice un tratamiento especial para el caso de las pilas, estas deben ser llevadas a otros países.


Frente a la situación del Carrasco, Olarte comenta que el problema general de la emergencia sanitaria es la planeación, ya que la idea de depositar los residuos sólidos en el Carrasco fue una alternativa momentánea para el área metropolitana de Bucaramanga en el año 1978. Desde el inicio el municipio no tuvo en cuenta la capacidad del Carrasco para albergar la basura recibida de 13 municipios santandereanos, por lo cual, el 30 se septiembre del año anterior se declaró la cuarta emergencia sanitaria.


La ingeniera añade que aunque existen cooperativas encargadas del reciclaje en el municipio, estas no tienen la capacidad de atender la demanda total porque el apoyo gubernamental no es suficiente, lo cual debería cambiar, primero porque es un trabajo duro mal remunerado y segundo, porque estas cooperativas realizan una labor muy grande como lo es reducir la contaminación ambiental. Según Olarte, falta tener conciencia acerca de las acciones que realizamos hoy y que repercuten en un mañana.

 

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