donacion de organos

Donantes de vida

Publicado en Edición 49 | Jueves 04, de Agosto de 2016 | Actualizado el Jueves, 16 de Noviembre de 2017

[FOTO 1]: Donantes de vida
Para ser donante de órganos, basta ingresar a la página web del Instituto Nacional de Salud, registrar unos datos básicos y expresar dicha voluntad. El carné puede ser descargado en digital para su impresión. Fotomontaje: Roberto Cárdenas. Foto
 

No es el final de una vida, es el inicio de otras; la donación de órganos le devuelve a muchas personas la capacidad de gozar a plenitud su existencia. En Santander crece la necesidad de sensibilización en este tema.

Desde hace varios años la medicina descubrió que la donación de órganos es un recurso terapéutico indispensable que salva muchas vidas humanas. Durante el primer semestre del año 2015 en Colombia, la Red Nacional de Órganos reportó un total de 195 donantes reales. Para este mismo periodo en 2014 hubo 170 donantes reales, lo que representa un aumento del 14,5 por ciento. Un aumento en nueve por ciento en la cifra de trasplantes realizados respecto a 2014 demuestra que cada día los colombianos se sensibilizan más y deciden convertirse en donantes de órganos antes de morir.

Según el médico Omar Ríos, coordinador de Trasplantes de la Foscal Internacional, la donación de órganos es un proceso mediante el cual se remueven órganos o tejidos del cuerpo de una persona que ha muerto o de un donante vivo con el propósito de realizar un trasplante. Los órganos o tejidos son extirpados en procedimientos similares a la cirugía.

El médico explica que el donante vivo debe ser un familiar que tenga hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, y que las pruebas de compatibilidad con el órgano resulten positivas. Por lo general se trasplanta un órgano par como el riñón o un tejido como la médula ósea. El donante fallecido es aquel que en vida expresó su voluntad de donar todos o algunos de sus órganos o tejidos para que sean utilizados después de su muerte. 

Para acreditarse como donante de órganos es necesario ingresar a la página web del Instituto Nacional de Salud [www.ins.gov.co] y solicitar el carné que le generará el sistema, además quedará registrado en una base de datos. La Ley 73 de 1988 indica que todo ciudadano es donante de órganos a menos que exprese en vida lo contario, sin embargo, permite a los familiares de la persona difunta “impugnar” la presunción de donación.

La impugnación significa que la familia puede negarse a permitir que los órganos del difunto sean donados. En 2016 la norma fue modificada por el Congreso de la República que logró eliminar que se impidiera la donación por parte de los allegados o dolientes; de acuerdo con esto si la persona en vida certificó que quería donar sus órganos, los familiares no pueden oponerse.

[FOTO 2]: Donantes de vida
En agosto de 2016 fue sancionada la Ley 1805, que determina que todos los colombianos serán donantes de órganos y tejidos, a no ser que manifiesten lo contrario antes de morir. La Ley además eliminó la atribución que tenían los familiares de oponerse, incluso cuando su ser querido había decidido en vida ser donante. Foto suministrada: Mauricio Castillo, Clínica Fundación Valle del Lili. Foto
 

En Bucaramanga las dos instituciones pioneras en la donación de órganos son la Fundación Cardiovascular y la Foscal Internacional. Fernando Andrés Quintero Costea es médico Coordinador de Trasplantes de la Fundación. Su labor es detectar potenciales donantes de órganos y tejidos tanto en clínicas como en hospitales de la región, además de realizar campañas de promoción de donación entre estudiantes y personas interesadas.

Para el hallazgo de potenciales donantes las dos instituciones realizan un trabajo similar, buscan pacientes a los que se les haya dictaminado muerte cerebral, que es el cese irreversible de todas las funciones del cerebro. Un paciente con este diagnóstico ya no tiene posibilidades de recuperarse, pese a que el corazón y los pulmones funcionen tras el suministro de medicamentos o de respiradores artificiales.

Cuando detectan este tipo de pacientes, los médicos revisan sus condiciones, contactan a sus familiares y les explican el diagnóstico, respondiendo a cualquier pregunta. Sin embargo, los médicos tratantes ni los que trabajan en la Unidad de Cuidados Intensivos están autorizados para brindar información sobre donación de órganos.

El médico encargado de explicarles sobre la posibilidad de donación es un integrante del Grupo de Trasplantes. El experto realiza un acompañamiento con la familia, observa hasta qué punto entienden el diagnóstico y con qué información cuentan. Omar Ríos, coordinador de Trasplantes de la Foscal, aclara que lo más importante es que la familia entienda y acepte el diagnóstico. Pero no puede hablarse de donación en caso de que la familia guarde la esperanza de recuperación.

En la práctica, la aceptación es compleja. Ríos explica que todavía muchas personas se rehúsan a donar por los mitos y prejuicios que hay al respecto. “Es pensar en sí quiero que mi familiar viva en cada una de las personas que recibirán el trasplante. Es como nacer de nuevo”, dice Ríos.

Hay muchas creencias en relación con la donación de órganos. El médico Fernando Andrés Quintero asegura que hay personas que piensan que si dicen en voz alta que son donantes los van a buscar para secuestrarlos o agredirlos y robarles sus órganos. Otros incluso creen que si están en una sala de urgencias y el personal médico llega a saber que son donantes, no les brindarán la atención pensando en obtener los órganos. Falso, afirman los expertos.

Según datos de la Fundación Cardiovascular, muchas personas se niegan a donar por razones religiosas, pues algunos expresan que la sangre es sagrada y por eso, ésta ni los órganos pueden usarse en tratamientos médicos. Otros creen que si el cuerpo está “incompleto”, no podrá descansar en la eternidad pues su alma de alguna forma quedará penando en la tierra.

Para Quintero, estas son posturas y creencias personales difíciles de desarraigar, ya que muchas provienen de formación o por convicción. Por eso los Grupos de Trasplantes de la Foscal Internacional y la Fundación Cardiovascular se concentran en realizar primero pedagogía, en brindar información oficial y científica a los ciudadanos, respondiendo sus inquietudes.

El momento anhelado

Las instituciones pioneras en la donación son también las encargadas de realizar los trasplantes. En la ciudad hay una especie de complemento. Mientras la Foscal Internacional cuenta con un Grupo Renal especializado en este tipo de trasplantes, además de practicar los de médula ósea y contar con un Banco de Tejidos; la Fundación Cardiovascular tiene un Banco de Tejidos Osteomuscular y realiza trasplantes de corazón, hígado, riñones, páncreas e implantes de válvulas cardíacas y pericardio.

El médico Fernando Andrés Quintero explica que cuando un paciente está enfermo y presenta  una falla cardiaca, renal o hepática, el médico tratante -que por lo general es un especialista- ya sea un nefrólogo, un patólogo o un cardiólogo, es el que toma la decisión de si la persona es apta para ser o no una receptora del órgano.

Los médicos se encargan de hablar con la persona para que la Entidad Prestadora de Salud (EPS) autorice y puedan realizarse todos los estudios requeridos de laboratorio. Este es un trabajo multidisciplinario para determinar si esa persona es apta para recibir o no un órgano.

El proceso es similar en las dos instituciones, el laboratorio hace exámenes, estos salen bien, continúan con otra fase de pruebas, esta vez para determinar la compatibilidad del donante con el posible receptor. Después coordinan con los grupos de “rescate” [especialistas encargados de encontrar los órganos]. Mientras la Foscal realiza los “rescates” de riñones; la Fundación se encarga de los de riñón, hígado y corazón. Los órganos se extraen en cirugía, se introducen en una solución especial, los guardan en una cava, que marcan y rotulan independientemente si van a salir o no de la ciudad.

Los órganos tienen cierto tiempo de funcionalidad, en isquemia fría, es decir sin flujo sanguíneo y dentro de hielo con la solución de preservación. Es por esta razón que una vez “rescatado” el órgano, el paciente que va recibir el trasplante debe estar listo en sala de cirugía. Los grupos de rescate analizan el órgano macroscópicamente, esto significa que a la vista funcione bien. En el caso del corazón, por ejemplo, miran que este se mueva de forma uniforme. En isquemia fría el corazón se preserva cuatro horas; el hígado, seis; y el riñón, 24.

[FOTO 3]: Donantes de vida
Este es el equipo estrella encargado de la donación y trasplante de órganos en la capital santandereana. Algunos trabajan en la Fundación Cardiovascular de Colombia y otros en la Foscal. En la fotografía, los doctores Fernando Quintero, Laura Hernández y Olga Calderón, y Omar Ríos y Claudia Rojas. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

Vida después de la muerte

Según datos de la Fundación Cardiovascular de Colombia, los órganos más escasos en Bucaramanga son el riñón, hígado, corazón y páncreas. En tejidos, las córneas, válvulas cardíacas y pericarpio.

Cuando alguien  fallece y dona sus órganos, puede salvar la vida de 50 personas. Por esta razón la Fundación Cardiovascular y la Foscal Internacional hacen un llamado a las personas para que conozcan a fondo el tema de la donación y se sensibilicen. Durante el primer trimestre de 2016 había en lista de espera en la Fundación cinco pacientes por un corazón, cinco por un hígado y 30 por un riñón.

Esta es la situación de Gustavo Suárez, quien después de recibir una cirugía de catarata en el ojo derecho, el médico le informó que necesitaba una nueva córnea. Realizó todos los trámites de rigor en su Entidad Prestadora de Salud. Ingresó el 25 de junio de 2015 en el listado de donantes, con el número 33. A la fecha Gustavo está de cuarto en la lista y según el médico Coordinador del Banco de Tejidos pronto será operado.

Los médicos explican que una vez realizado el trasplante, el paciente necesitará controles cada tres días para ver cómo evoluciona el nuevo órgano dentro de su cuerpo. Suárez relata que pese a los nueve meses a la espera de un donante, ha recibido mucho apoyo del equipo médico y que le practican controles cada quince días para observar la evolución de su ojo derecho. El proceso de adaptación ha sido paso a paso, pues sólo puede usar un ojo, ya no puede conducir, debe usar gafas oscuras para trabajar en el computador, descansar por momentos la mirada y usar gotas medicadas. “Cuando uno necesita, se cuestiona”, agrega Suárez, reconociendo que está convencido en ser un donante de órganos.

“He vuelto a nacer”

Aurora Gómez Rojas recibió un trasplante de riñón después de múltiples complicaciones en su salud. Cuando tenía 20 años comenzó a experimentar inflamaciones en parte de la cara, los brazos, los riñones y las piernas, así como dolores de cabeza y fiebres altas.

[FOTO 4]: Donantes de vida
Fernando Andrés Quintero Costea es el médico Coordinador de Trasplantes de la Fundación Cardiovascular. Una de sus funciones es realizar campañas pedagógicas que permitan a la gente entender la importancia de la donación. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

Tras varias consultas y una hospitalización de más de diez días en la Clínica Metropolitana, el doctor le dio una noticia difícil: “ya no hay nada más que hacer; es necesario comenzar con una hemodiálisis”. Este es un tratamiento que busca limpiar la sangre de todas aquellas sustancias nocivas o tóxicas que ya el riñón no puede eliminar. Durante ocho años consecutivos Gómez fue juiciosa en asistir a la clínica, conectarse a una máquina durante cuatro horas, tres veces por semana, para que su sangre quedara limpia y oxigenada.

“Fue muy duro no sólo porque psicológicamente hay que prepararse para el procedimiento, sino porque durante mi tratamiento vi morir a dos pacientes. Fueron años trágicos”, dice. Con su riñón cada vez más disminuido en su capacidad, comenzó a realizar el trámite para buscar un trasplante. Comenzó “Cristo a padecer” tocando a las puertas de su Empresa Promotora de Salud (EPS) y logrando que en la Clínica San Rafael, en Bogotá, le dieran esperanzas de un posible donante.

“Me comencé a preparar. Me estaba realizando la hemodiálisis cuando me llamaron. Me dijeron que había un donante. Fue tanta la emoción que quería salirme de la sala”, recuerda entre lágrimas, explicando que ese trasplante le dio una oportunidad más de vida.

Como Aurora Gómez hay muchos pacientes que esperan tener calidad de vida. Por eso las entidades encargadas de realizar los trasplantes, persisten en poner a reflexionar y a educar sobre este tema que parte de la voluntad de quienes quieran donar.

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