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Un llamado a la inclusión: “no somos diferentes”

Publicado en Edición 48 | Miércoles 27, de Julio de 2016 | Actualizado el Jueves, 16 de Noviembre de 2017

[FOTO 1]: Un llamado a la inclusión: “no somos diferentes”
Este hombre no puede mover sus piernas y a sus 60 años logró que la Alcaldía de Lebrija le diera la oportunidad de trabajar como vigilante de carros en el municipio. Aún son pocas la inclusión laboral de personas en condiciones de discapacidad. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

Pese a múltiples dificultades para salir adelante, las personas con discapacidad luchan diariamente para enfrentar los prejuicios de la sociedad y demostrar que no hay obstáculo alguno.

José Pedro Mora Ortiz un geólogo de 32 años perdió la movilidad de sus manos y piernas tras sufrir un accidente durante un paseo, cuando compartía junto con sus amigos de la Iglesia. Eso fue hace nueve años después de lanzarse a un río y recibir un golpe muy fuerte en la cabeza. “A pesar de que sea parapléjico, confío plenamente en mis capacidades y es por eso que no he permitido que mi estado de discapacidad me impida salir adelante; al contrario, he podido hacer de mi vida lo que siempre quise y deseé”, dice.

Mora es egresado y docente de cátedra de la Universidad Industrial de Santander (UIS), donde ha podido encontrar muchas oportunidades para seguir formándose. Esta Universidad, la pública más grande del oriente colombiano, desarrolla un programa de inclusión que guía a los estudiantes en situación de discapacidad, brindándoles acompañamiento, atención, asesorías y apoyo.

[FOTO 2]: Un llamado a la inclusión: “no somos diferentes”
Muchas personas en condición de discapacidad buscan en el deporte no solo una oportunidad para mantenerse en forma sino para compartir con otros colegas y demostrar su talento. Foto: María Paz Atuesta. Foto
 

Como José Pedro Mora, en el país y en la región hay varios casos de personas en situación de discapacidad. Según datos del Departamento Nacional de Estadística (Dane), en Colombia hay 2 millones 624 mil 898 personas con esta condición, lo que equivale al 6,3 por ciento de los habitantes en todo el territorio. Del total nacional, en Santander viven 1 millón 041 mil 626 personas en esta condición, convirtiendo a la región en el noveno departamento con más población con alguna discapacidad en el país.

Mientras José Pedro Mora sí ha logrado incorporarse a la vida académica y laboral; Sergio Andrés Acevedo, no. Este joven de 25 años que aspira estudiar Ingeniería Industrial en la UIS sufrió un accidente de trabajo hace tres años, cuando laboraba como operativo de tolvas, una especie de embudos que permiten canalizar materiales granulados. El 3 de septiembre de 2013, tras una jornada ardua, se disponía a reemplazar una pieza de la máquina cuando una de sus piernas quedó atascada. Las heridas fueron tales que los médicos no pudieron rescatarla.

Tras el accidente, Acevedo considera que el Estado no le ha brindado el apoyo para salir adelante. Es su tenacidad y sus habilidades deportivas las que le han permitido subsistir. Representó a Santander en la Selección Colombiana de Fútbol pero fue él quien tuvo que rebuscar los recursos para asumir los viáticos y participar de las justas deportivas. “De los seis campeonatos en que participamos, en tres fuimos campeones y en los otros tres obtuvimos el segundo lugar”, dice el deportista con algo de frustración al reconocer que ha sido escaso el apoyo gubernamental.

[FOTO 3]: Un llamado a la inclusión: “no somos diferentes”
El capitán Sergio Andrés Acevedo es uno de los líderes de la Selección Colombiana de Fútbol de Amputados. Foto: María Paz Atuesta Foto
 

Luz Stella Cruz, docente del Instituto educativo Santa María Goretti Sede C, explica que en la ciudad hay varias instituciones públicas que desarrollan programas de inclusión. Una de estas es el Instituto Ideales, en el barrio García Rovira, que cuenta con personal profesional capacitado en la atención a personas en condiciones de discapacidad además de contar con infraestructura para la atención como muletas, sillas para el baño, colchones anti-escaras y audífonos.

La Ley Estatutaria 1618 de 2013 ordena “garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad”, lo que dio vida por ejemplo al Banco de Ayudas Técnicas, en Bogotá, o las Aulas Conectado Sentidos. En la Escuela Normal Superior de Bucaramanga funciona una de estas aulas en convenio con el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la Asociación Colombiana de Sordo-Ciegos (Surcoe) y la Secretaría de Educación de Bucaramanga. Estas están dotadas de forma especializada para que esa población pueda acceder a las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Jorge Alberto Figueroa Uribe, secretario de Desarrollo Social de Bucaramanga, explica que con el implemento del Plan Municipal de Discapacidad 2013-2022, el gobierno local atenderá a la población con discapacidad, por medio de campañas publicitarias y educativas, realizando talleres de capacitación para socializar y difundir sus derechos y deberes. Según el funcionario, el municipio mantiene la atención de 800 niños, niñas y adolescentes en condición de discapacidad auditiva mediante los apoyos del modelo lingüístico e intérpretes en lenguas de señas colombianas en el Colegio Normal Superior de Bucaramanga.

En la ciudad y el área metropolitana las universidades también desarrollan programas de inclusión. Bienestar Universitario de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) Seccional Bucaramanga cuenta con INCLUPB, un programa que garantiza que los estudiantes con alguna discapacidad puedan encontrar una institución universitaria abierta a sus necesidades y que además, se preocupa por educar y sensibilizar a la comunidad sobre el tema. La UIS cuenta con el Programa de Inclusión para Estudiantes en Condición de Discapacidad (Piesd), del que por ejemplo hace parte Camilo Cancino Rey, un joven de 16 años que estudia matemáticas pero que tiene disminuida su capacidad visual. El programa ha hecho conscientes a los docentes para que usen por ejemplo marcadores que le permitan ver los contenidos explicados en el tablero.

Pedro Andrade, coordinador del grupo de educación del Proyecto de Desarrollo de Capacidades para la Inclusión de Personas con Discapacidad Visual, del Instituto Nacional para Ciegos (Inci), explica que la educación inclusiva se realizará en coordinación con las entidades territoriales certificadas en educación. Esto es en los 32 departamentos, los cuatro distritos y los municipios que cumplan esta condición de entidad territorial certificada, como lo estipula la Ley 715 de 2001, que corresponde a la Ley general de educación.

Según Andrade, la asesoría y asistencia técnica la ofrecen directamente a las entidades que prestan servicios directos a toda la población como instituciones educativas, bibliotecas, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y el Centro Industrial de Diseño y Manufactura del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). El funcionario indica que con base en información estadística cada entidad territorial establece qué tipo de asesoría o asistencia técnica debe brindar. De esta forma solicitan por ejemplo material adaptado como libros en braille, tinta en caracteres ampliados y material en alto relieve.

Gabriel Tarazona Ortega, funcionario desde hace 25 años en el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga en la Biblioteca Gabriel Turbay, asegura que el programa y los espacios para personas en condición de discapacidad cumplen ya 15 años, atendiendo por mes a un promedio de entre 50 y 70 personas gracias al convenio firmado con el Instituto Nacional para Ciegos (Inci).

Si hay un lugar en la ciudad que cuente con la infraestructura para permitir el acceso a libros con discapacidad visual es la Biblioteca. Allí está a disposición del público un escáner de libros que lee, una impresora en braille y un magnificador de imágenes. Quien custodia y realiza pedagogía con el funcionamiento de estos equipos es Érika Tatiana Sarmiento, quien es invidente y capacita a cualquier persona que quiera aprender el lenguaje de braille y lenguaje de señas.

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Braille es el sistema de escritura para ciegos que consiste en signos dibujados en relieve. La Biblioteca Pública Gabriel Turbay cuenta con libros para invidentes o personas con disminución de la capacidad visual. Foto: María Paz Atuesta. Foto
 

Aunque el gobierno promete en sus planes de desarrollo de programas de inclusión y pese a que la Constitución garantiza el acceso y las oportunidades para personas en condiciones de discapacidad, no todos encuentran las puertas abiertas. Anderson Camilo García Hernández es un ejemplo de ello. Diagnosticado con artritis séptica en una pierna, que se traduce en el acortamiento de su fémur, intentó por todos los medios ser un deportista. Practicó fútbol pero la falta de recursos lo obligó a abandonar el sueño deportivo y trabajar como vendedor ambulante. “Adaptarse es difícil; que la sociedad lo entienda, también”, concluye García.

[FOTO 5]: Un llamado a la inclusión: “no somos diferentes”
La discapacidad no debería generar diferenciación ni en el trato ni en las oportunidades laborales. La misma Ley lo contempla; pero su aplicación es difícil. Foto: Roberto Cárdenas Foto
 

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