Tres formas de gastarse el sueldo sin notarlo

Publicado en Edición 48 | Miércoles 27, de Julio de 2016 | Actualizado el Jueves, 16 de Noviembre de 2017

[FOTO 1]: Tres formas de gastarse el sueldo sin notarlo
Para el año 2015 se recaudaron 29 mil 615 millones de pesos en el impuesto al valor agregado (IVA), según cifras de la Subdirección de Gestión de Análisis Operacional de la Dian. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

La mayoría de los colombianos es consciente de que gasta una cantidad considerable de dinero en impuestos, sin embargo, muy pocos saben realmente en qué momento es que se les escapa esta ´platica’ del bolsillo, y mucho menos a dónde va a parar.

¿Sabía usted que por cada galón de gasolina que consume tiene que pagarle 86,42 pesos a Ecopetrol para que haga nuevas exploraciones? Pero no sólo eso, también debe pagar aproximadamente 10 pesos para gastos de transporte y distribución. Y por si fuera poco, debe pagarle el 13 por ciento a la Nación (que serían más o menos 1.123 pesos dependiendo del precio del galón) y otro monto igual al municipio. Impuestos como los mencionados anteriormente están literalmente camuflados en cada cosa que hace o compra en este país.

Existen tres grandes formas de gastarse el sueldo sin darse cuenta: los impuestos, las tasas y las contribuciones. Los impuestos son aquello que los ciudadanos pagan para sostener al Estado, es decir, para contribuir con los gastos y el financiamiento del mismo, y se divide en dos: directos e indirectos.

Según Daniel Torres Bayona, abogado y especialista en Derecho Público de la Universidad Industrial de Santander (UIS), en el derecho tributario se conoce como impuesto directo a todo aquel que recae directamente sobre la persona, como es el caso del impuesto de renta o el impuesto al patrimonio, en el que se aplica el principio de progresividad, el cual indica en pocas palabras que el que más tiene, más paga, y viceversa.

Los impuestos indirectos son aquellos que tienen que pagar todas las personas, esto sin tener en cuenta quién gana más o menos. El más conocido es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que está implícito en gran parte de los productos que usted compra todos los días. Esto significa entonces que una persona que gane menos de tres millones de pesos mensuales y no tenga propiedades ni vehículos paga IVA y el impuesto a la gasolina, cuyo valor ya está incluido en el precio del pasaje del transporte público.

[FOTO 2]: Tres formas de gastarse el sueldo sin notarlo
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) para el año 2014, a pesar de que el recaudo de los impuestos debería usarse para garantizar la calidad de vida, todavía 28 de cada 100 personas viven en pobreza monetaria con menos de 211 mil pesos mensuales. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

Contrario a lo que muchos creen, el IVA no siempre es del 16 por ciento. Según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), 113 de los más de 400 artículos y servicios de la canasta familiar están gravados con un IVA que varía entre el 4,4 y 6,9 por ciento.

Debido a la reforma tributaria aprobada en 2012, productos como el café, trigo, centeno, avena, sorgo, maíz industrial, arroz industrial, harina de trigo, chocolate y pastas seguirán siendo afectados con el pago del IVA del cinco por ciento. Esto en cifras reales significa que cada vez que usted realiza compras por 400 mil pesos, se le van aproximadamente 25 mil en impuestos.

Por ejemplo, el panorama para el señor Arley Tirado no pinta tan bien ya que su sueldo pasa el límite de los 3 millones, tiene una casa y un vehículo. Sólo por el hecho de superar este límite de ingresos ya le van descontando 750 mil pesos por declarar renta, y cada vez que realiza una transacción le cobran el 4 x 1000. Además de esto, por tener casa en un barrio estrato 4, debe pagar un impuesto predial de 1 millón 200 mil pesos. Y por si fuera poco, debe pagar los impuestos nacional y departamental del vehículo, que por ser de gama media le suman 400 mil pesos. Esto quiere decir que, en total, se gastó casi 3 millones de pesos.

Otros ‘gasticos’: las tasas y las contribuciones

Los anteriores ejemplos reflejan únicamente lo que se le va a una persona en impuestos, sin embargo, existen otros pagos tributarios que hacen que el sueldo le dure menos. 

Las tasas son los tributos que se pagan para obtener algún tipo de beneficio. Las estampillas, por ejemplo, hacen parte de las tasas porque sólo quienes necesitan el servicio deben pagarlas, al igual que las tarjetas profesionales. Por ejemplo, un estudiante de Contaduría debe pagar 168 mil pesos para obtenerla. Incluso para viajar en avión existe una tasa nacional de 12 mil 600 pesos, pero si quiere salir del país debe pagar el impuesto al timbre de salida, que cuesta 35 dólares. Sumado a lo anterior está la tasa internacional que es de 86 dólares, lo que explica por qué los tiquetes internacionales no son nada económicos.

Según el último reporte del Plan Estratégico Institucional (PEI) 2011-2014 del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Colombia tiene en total 187 mil 432 kilómetros de red vial, de los cuales sólo 16 mil están pavimentados. Pero cada vez que usted viaja por los 171 mil 432 kilómetros que no están pavimentados, también debe pagar el peaje.

Por último están las contribuciones, que son los tributos que se hacen para financiar obras o entidades específicas, sin embargo, estos dineros no hacen parte de las ‘arcas’ generales del Estado. Un ejemplo claro de esto son las contribuciones por valorización, que la pagan los vecinos de varios barrios donde se va a desarrollar una obra pública: la financian para obtener a mediano o largo plazo la valorización de su inmueble. Es un tributo obligatorio pero sólo para el sector que se va a ver beneficiado.

El intercambiador de Neomundo, una obra inaugurada en diciembre de 2012 con un costo cercano a los 57 mil millones, significó para todos los que viven en este sector un pago por valorización de 2 millones 469 mil pesos (Lea en www.plataformaupb.com, Neomundo: de parque interactivo a centro de convenciones).

Por otra parte, están quienes tienen grandes o pequeños negocios, que además de pagar todo lo anteriormente mencionado, deben añadir a su lista una serie de impuestos específicos. Hernando Suárez es un joven de 29 años que administra un micromercado de barrio, y su negocio no está exento del pago de impuestos, tasas y contribuciones que parecen interminables. El impuesto más común en las actividades comerciales es el de Industria y Comercio, que se paga por tener el derecho a un aviso del establecimiento. En el caso de Hernando, paga 100 mil pesos anuales por obtener este beneficio.

Adicional a esto, el micromercado “Donde Leo” paga 170 mil pesos cada año por el derecho al registro en la Cámara de Comercio, y por último, debe pagar por el derecho de escuchar música que impone Sayco y Acinpro otros 52 mil pesos.

[FOTO 3]: Tres formas de gastarse el sueldo sin notarlo
Una vez una persona decide adquirir una vivienda está sujeta a pagar impuestos de por vida. El obligatorio anual es el impuesto predial y existe uno extraordinario, que dictan los gobiernos locales cuando requieren hacer obras prioritarias, llamado valorización. Foto: Roberto Cárdenas. Foto
 

Hernando, al igual que la mayoría de tenderos gana 20 por ciento por producto, o a veces menos. Si en el mes se venden más o menos 3 millones de pesos, le quedarían de ganancia 600 mil aproximadamente, de los cuales debe aportar un porcentaje para el sostenimiento del país.

Según la contadora pública Vivian Flórez, especialista en revisorías fiscales, las empresas más rentables deben pagar impuestos grandes como el de renta si la contribución es 9 por ciento del impuesto CREE (impuesto a las utilidades). Además de esto, debe pagar 25 por ciento de un impuesto llamado “Robin Hood”, pues con los aportes que hacen las empresas el Estado subsidia o garantiza recursos para la población más vulnerable. Esto además del IVA y la retención en la fuente.

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Cuando un ciudadano paga impuestos le confía este dinero el Estado para que en teoría invierta estos recursos en la satisfacción de necesidades básicas. A la gente le molesta pagarlos porque precisamente no ve los resultados. Foto: Roberto Cárdenas. Foto

Muchos de los ciudadanos entrevistados coinciden en la inconformidad que les genera el no saber a dónde van a parar realmente los dineros que a diario se recaudan en impuestos, y si estos se ven retribuidos en servicios fundamentales como la salud y la educación. El abogado Daniel Torres Bayona asegura que los impuestos mal administrados le apuestan a la desigualdad y a la pobreza en un país tan azotado socialmente. Esto lo explica el primer puesto que obtuvo Colombia como el país más desigual de América Latina el pasado año, lugar donde la clase media parece extinguirse porque los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres.

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