La obesidad, una amenaza silenciosa en Santander

Publicado en Edición 46 | Lunes 28, de Marzo de 2016 | Actualizado el Domingo, 08 de Abril de 2018

Obesidad

[FOTO 1]: La obesidad, una amenaza silenciosa en Santander
La obesidad no es un asunto de belleza sino de salud, pues las personas que superan en exceso su Índice de Masa Corporal pueden sufrir de múltiples enfermedades. Foto: Stefany Uribe Cueto. Foto
 

Estudios demuestran que en el Departamento hay un alto porcentaje de habitantes con esta enfermedad. Varias personas le contaron a Plataforma cómo la superaron, evitaron el desarrollo de enfermedades crónicas y mejoraron su autoestima.

Martha Cecilia Bueno González es una ama de casa de 50 años de edad, quien cada día se atormentaba por su peso y su autoestima estaba a punto de colapsar. Era tanto el disgusto que sentía consigo misma, que detestaba su ropa y cómo la hacía ver e incluso, le daba vergüenza que su propio esposo la viera en ropa interior.

Hace dos años Martha comenzó a sufrir de dolor en los talones y sus piernas, por lo que decidió consultar a su médico. Para llegar a un diagnóstico, el médico se basó en el llamado Índice de Masa Corporal (IMC), el cual se calcula dividiendo el peso de una persona por su estatura en metros al cuadrado [IMC = Peso (Kg) / Estatura2 (m)].

Un médico analiza los resultados de la siguiente forma: si el resultado de esta operación matemática da por debajo 20, indica que la persona está baja de peso; entre 20 y 24.9, que tiene un peso adecuado según su estatura; si el resultado es igual o mayor a 25, y menor de 30, tiene sobrepeso; si está entre 30 y 35, ya tiene obesidad grado I; de 35 a 39.9 sufre obesidad grado ll; y por último, cualquier valor mayor o igual a 40, padece el grado más severo de obesidad, el tipo III.

Por sus 87 kilogramos de peso, Martha entonces fue diagnosticada con obesidad tipo 1, ya que mide 1,64 metros y su Índice de Masa Corporal (IMC) arrojó 32 por ciento, lo cual no era apropiado para su estatura ni tampoco, por supuesto, para su salud.

Otra historia muy similar es la de Laura Viviana Sánchez Parra, una bumanguesa de 17 años y quien a lo largo de su vida había soportado fuertes críticas por parte de la sociedad. Incluso, sus compañeros de curso le hacían bullying por su condición. Su autoestima bajó de manera decisiva, y creció con el complejo de sentir que no era linda debido a su figura.

Llegó un punto en el que no quería comer y si lo hacía, vomitaba todo. Por fortuna esto no pasó a mayores ni se convirtió en un problema para ella, ya que cayó en cuenta del error que estaba cometiendo y decidió probar otros métodos para adelgazar. Su idea era ir al gimnasio para bajar de peso y sentirse mejor. Sin embargo, por falta de disciplina, no veía los resultados. Así que dejó de asistir y en una decisión ‘facilista’, volvió a optar por no comer y vomitar. Lo que no sabía Viviana era que esto último, por ejemplo, es un síntoma de la bulimia.

Tiempo después reconoció que ninguno de sus hábitos era bueno para su salud y consideró que lo mejor era asistir a terapias con una psicóloga para superar los traumas de sus trastornos alimenticios y subir su autoestima. Estas citas le sirvieron para hacerla reaccionar, cambiar de pensamiento y por supuesto, sentirse más segura. Hoy, Laura ha adoptado una rutina en el gimnasio y logró cambiar su figura a punta de ejercicio.

El amor propio, la buena alimentación y una buena rutina de ejercicio han hecho que Laura obtenga excelentes resultados tanto física como emocional y socialmente.

Desde el año 2001, el Departamento encendió sus alarmas frente a la obesidad. Esto porque a partir de una encuesta practicada en 2 mil 421 habitantes de los estratos 2 y 3 de Bucaramanga, la iniciativa Carmen (Conjunto de Acciones para la Reducción Multifactorial de las Enfermedades No Transmisibles) del Observatorio de Salud de Bucaramanga indicó que los factores de riesgo más prevalentes eran el sedentarismo, el sobrepeso y las dislipidemias, que son alteraciones en el metabolismo de los lípidos, es decir, colesterol o triglicéridos altos.

[FOTO 2]: La obesidad, una amenaza silenciosa en Santander
Los índices de obesidad se han incrementado durante los últimos años en la ciudad, debido a malas prácticas alimenticias y al sedentarismo. Foto: Stefany Uribe Cueto. Foto
 

Dicho estudio evidenció que la mitad de los encuestados tenían sobrepeso, y que el bajo consumo de frutas o verduras son el mayor factor de riesgo poblacional. Asimismo, de 2 mil 421 habitantes, mil 709 presentan bajo nivel de actividad física. A partir de ese momento las autoridades sanitarias del Departamento consideraron como prioritaria la promoción de la actividad física y la alimentación saludable, por lo que pusieron en marcha las estrategias de intervención comunitaria A Moverse Digame, hoy llamada Santander en Movimiento, y La Pruebita, de forma respectiva.

De acuerdo con el rango de obesidad, el 70,7 por ciento de las personas de 45 o más años son más propensas al sobrepeso. El estudio demostró además que la obesidad es más alta en los residentes de la zona urbana del Departamento.

Jair Sanguineti, médico general de la Fundación Oftalmológica de Santander (Foscal) define a la obesidad como una enfermedad que describe un desequilibrio entre la cantidad de energía que ingiere una persona y la cantidad que gasta de ésta. El experto explica que este corresponde al aumento del 20 por ciento, o más, del peso corporal en relación con la talla. En otras palabras, que el porcentaje de grasa corporal se encuentra elevado.

La enfermedad del futuro

Sanguineti considera que debido al cambio tan drástico en la alimentación del Siglo XXI, la obesidad puede catalogarse como la “enfermedad del futuro”, pues cada vez son más las personas que aumentan de forma excesiva su peso, poniendo en riesgo su vida. A su juicio, el médico cree que este es un problema de salud pública.

Según el médico, ser obeso, además de afectar la autoestima, implica un mayor riesgo para desarrollar o padecer enfermedades cardiovasculares graves, como lo son los infartos cardíacos y cerebrales, dolores y problemas en las articulaciones. Dicho de otra forma, si la persona tiene el colesterol y los triglicéridos altos, puede llegar a sufrir un infarto, dado que estas son las causas potenciales que lo producen. 

Mercedes García cuenta la historia de su hija con síndrome de Down Laura Jazmín Cortés, quien a causa de la tiroides, desarrolló obesidad. Ella mide 1,47 metros y llegó a pesar 76 kilogramos, lo cual era demasiado para su estatura. Debido a esto, sufrió dolor en las articulaciones, presentó dificultad al caminar y constante mareo. Por esto, fue obligada a bajar de peso. Su madre tomó la decisión de hacerla caminar, cambiarle sus hábitos alimenticios y aumentar su actividad física de forma notable.

Desde hace un año, Laura ha sido entrenada por el deportólogo Julián Sanabria, quien al principio no le exigió demasiado en su rutina de ejercicio, debido a los problemas coronarios que puede presentar una persona obesa. Si la persona realiza más esfuerzo físico del requerido, puede llegar a sufrir un paro cardiorrespiratorio, que sucede cuando se interrumpe el latido cardíaco y la respiración al mismo tiempo.

Sanabria aconseja que una persona con sobrepeso comience con una actividad física suave como ejercicios en la piscina. Después, sí se puede ir aumentando la intensidad deportiva con actividades aeróbicas, las cuales requieren una alta presencia de oxígeno y queman grasa, como por ejemplo bailar o trotar. 

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Julián Sanabria, deportólogo encargado del entrenamiento físico de Laura Jazmín Cortés. Foto Mayra Alarcón. Foto
 

Hoy, Laura pesa 58 kilogramos y es toda una aficionada al gimnasio, ha logrado una excelente rutina de ejercicio y superado los objetivos de sus allegados. Cada día se exige más, por ello es una muestra de constancia, voluntad y superación.

El nutricionista Camilo Gallo explica que la buena alimentación es la base de una vida saludable. Lo primero que debe hacerse con una persona obesa es cambiarle sus hábitos alimenticios para evitar el “efecto rebote”, es decir, que por el cliché de “hacer dieta es dejar de comer” las personas aguantan hambre creyendo que así van a adelgazar, pero cuando lo hacen, queman la masa muscular y después de un tiempo lo recuperan en grasa, por eso tienden a engordarse más rápido y el doble.

Gallo recomienda reducir la cantidad de carbohidratos, pero no por completo, consumir buena cantidad de proteína y comer seis veces al día para regular el metabolismo de forma correcta. También, incentivar la actividad física, pues una regla importante es ejercitar el cuerpo. Para que una persona obesa comience a perder grasa y no masa muscular, su peso debe multiplicarse por 1.5. De esta forma, el resultado arroja la cantidad de proteína diaria que debe consumir. Si es muy sedentaria, el peso debe multiplicarse por 1.

De acuerdo con las fuentes entrevistadas y estudios como Factores de riesgo para enfermedades crónicas en Santander: método STEPwise, coordinado por la Secretaría de Salud de Santander y realizado en convenio con el Observatorio de Salud Pública de Santander, el Departamento tiene altos índices de obesidad. Es por esta razón que han fomentado diferentes iniciativas para la promoción de la actividad física y la buena alimentación. Estas entidades aconsejan tener buenos hábitos alimenticios y realizar ejercicio de forma constante.

“La obesidad debe prevenirse no sólo por aspecto físico o presión de la sociedad, sino por motivos de salud y consecuencias emocionales que ésta trae en las personas que la sufren”, concluye el médico Jair Sanguineti.

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En el malecón de Girón, cerca al río, son populares la ‘fritanga’. Aunque esta popular comida es apetecida por su alto valor en calorías y sabor, su consumo en exceso puede generar problemas de salud. Foto: Carolina Cabrera. Foto
 

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