El cuento de los cuenteros

Publicado en Edición 46 | Lunes 28, de Marzo de 2016 | Actualizado el Miércoles, 30 de Marzo de 2016

Cuenteros

Desde el año 1989 la tradición oral de la cuentería ha ido creciendo en la capital santandereana, comenzando en el ambiente universitario, extendiéndose a los principales parques de la ciudad, y promoviendo la realización de eventos culturales como ferias y festivales.

[FOTO 1]: El cuento de los cuenteros
El cuentero se encarga de activar la capacidad imaginativa del público mediante la voz, logrando que cada persona que lo escuche construya su propia historia. Foto: Miguel Alguero. Foto
 

Sentado sobre un sillón en la sala de su apartamento y con música rock de fondo, Marco Durán, un piedecuestano de 40 años, comenta cómo la vida lo llevó a ser uno de los 20 cuenteros que viven narrando en parques, plazas y festivales de la zona metropolitana de Bucaramanga. Mientras el reloj marca las nueve de la mañana -así el clima demuestre lo contrario-, mueve su cabello largo y hace ademanes de querer contarlo todo.

A sus 18 años comenzó a tener complicaciones de salud. Con el paso del tiempo presentó dificultades físicas para caminar, hecho que lo obligó a dejar los entrenamientos con su grupo de teatro Nueva Imagen Cultural. Fueron momentos difíciles para Marco hasta el punto de sumergirlo en la depresión. Reinaldo Cristancho, quien era su director de teatro en 1993, al ver que no podía seguir en las tablas le enseñó la técnica de la narración oral. “Junto a él aprendí el arte de contar historias, a sentir que no había abandonado las artes escénicas y a los quince días después de terminar el taller de cuentería ya estaba narrando en parques y exposiciones de pintura”, recuerda Marco Durán.

 

En el año 2012 le fue diagnosticada Parálisis Espástica Familiar, una enfermedad considerada por la ciencia como “extraña”, que consiste en un trastorno degenerativo del sistema nervioso que provoca alteraciones en la resistencia de los músculos asociada con la pérdida de las funciones musculares.

La narración de cuentos o de historias es el arte más antiguo que existe, antes que la escritura y la música. La cuentería, como un espacio de cultura urbana, está en Bucaramanga desde 1989, siendo una de las artes mejor pagas y reconocidas en el ambiente cultural. Por ejemplo, un solo cuentero cobra más que una agrupación de mariachis, que está integrada por siete u ocho músicos, pues una función de una hora puede costar entre 500 mil y un millón de pesos.

Marco es cuentero de tiempo completo, gasta sus horas leyendo cuentos en compañía de su perra Akira, preparando su repertorio que comprende tanto la tradición popular como la narrativa infantil, y componiendo canciones para su banda Elixir R&M. Hace tres años junto con otros dos amigos formó un colectivo de cuenteros llamado El Garlotero, a partir del cual nació el Festival de Narración en Piedecuesta (que hasta la fecha lleva tres versiones) y el espacio cultural Cuenteros a Las Hermanas.

Por lo general los cuenteros trabajan en colectivos o como independientes, su relación con el sector gubernamental es netamente contractual, van cada vez que los llaman a trabajar en alguna actividad organizada por el Instituto Municipal de Cultura y Turismo, las alcaldías del Área Metropolitana de Bucaramanga o la Gobernación de Santander. En otras ocasiones trabajan en el sector corporativo, institucional e incluso universitario.

[FOTO 3]: El cuento de los cuenteros
El espacio de Cuenteros a las Palmas es uno de los lugares de cuentería al aire libre más tradicional de la capital santandereana, pues funciona desde hace 12 años. Foto: Stefany Uribe Cueto. Foto
 

Según Claudia Monclou, encargada de la extensión cultural del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, el apoyo económico a los festivales o actividades culturales organizadas por cuenteros depende de la antigüedad y el tamaño de la organización. En el caso de los grandes festivales de cuenteros el apoyo es de 100 millones de pesos aproximadamente y para los festivales pequeños oscila entre  5 ó 6 millones de pesos.

Joaquín Orozco, cuentero de la capital santandereana, define la cuentería como un espacio para desarrollar cientos de historias, unas reales y otras no tanto, que invitan a los espectadores a soñar y elevar al máximo la imaginación. “Así mismo, los cuenteros tienen la responsabilidad de pararse frente a un público y llevarlos a dar un paseo por un mundo fantástico lleno de sensaciones, en las que cada uno es libre para imaginarlo como quiera”, comenta Joaco, como es mejor conocido en el espacio cultural.

El ingeniero de cuentos

La cuentería escénica, como espacio de cultura urbana, comenzó en Bucaramanga en el año 1989 con Francisco Centeno, estudiante en aquel entonces de Ingeniería de Petróleos en la Universidad Industrial de Santander (UIS) e integrante del grupo de teatro de la misma institución.

Ese mismo año por influencia de Misael Torres, el cuentero más antiguo de Colombia, Francisco Centeno -a quien le dicen de cariño Pacho Centeno- decidió dedicarse a la cuentería durante el Festival de Títeres en la Concha Acústica. Centeno recuerda que durante dicho Festival se presentó el grupo Ensamble de Bogotá y una función de narración oral acompañada por un grupo de músicos.

“A ese espectáculo solo asistimos doce personas, me sentí muy identificado con Misael, entonces dije ‘quiero hacer lo que él hace’, no depender de mis compañeros de la Universidad que por dificultades de tiempo y obligaciones académicas no podíamos ensayar las obras de teatro”, expresa Pacho Centeno.

A partir de ese momento empezó a contar cuentos en la gallera de la UIS. Su primer repertorio fue la reconstrucción con la memoria de los Cuentos del Mar y Amor que Misael Torres narró en el entonces Festival de Títeres. Además le incorporó música a la cuentería con el apoyo de los Macumberos, grupo de tamboras de la UIS. Este hecho generó escuelas de cuenterías y procesos de narración oral al aire libre en Bucaramanga.

Desde 2014 Pacho Centeno, apasionado por la literatura, el buen humor, la caricatura y escritor de varios libros, es el saliente director del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, donde lideró proyectos culturales integrando la cuentería con la lectura bajo el lema “una persona que lee será mejor ciudadano”.

[FOTO 5]: El cuento de los cuenteros
La cuentería escénica conocida como un arte menor existe desde el año 1989 en Bucaramanga, siendo la Gallera de la Universidad Industrial de Santander (UIS) el primer espacio de cuenteros al aire libre. Foto: Lizeth Prada. Foto
 

“Bucaramanga es reconocida en el mundo por su tradición oral debido a la realización del festival más importante en narración, el Festival Internacional de la Palabra (Abrapalabra). Todo cuentero quiere venir acá”, expresa Centeno.

Cuentos nocturnos

Son las 7:30 p.m. y el espectáculo nada que comienza, la lluvia y el frío hacen hostil esta noche bumanguesa. A lo lejos empiezan a escucharse gritos, un par de voces que al unísono anuncian la llegada de cuenteros, llaman a cuanta persona esté desprevenida, y captan la atención de transeúntes que suelen caminar los sábados en la noche por el Parque de Las Palmas.

8:10 p.m. El suelo ya se encuentra un poco más seco y el agua ha cesado por completo, todo indica que es momento de iniciar con el show. “¡Porque llueva truene o relampaguee, acá seguimos en las Palmas!”, gritan Andrés y Joaco a una sola voz. Esa es la frase que suele acompañar la entrada para cuenteros al aire libre, en esta ocasión con 20 grados centígrados.

Personas que pasan allí por comida, gente que sale de los bares y jóvenes conectados a sus audífonos, con mirada distraída sobre los alrededores acompañan el relato de Andrés Velásquez y Joaco Orozco, quienes antes de narrar acuden a los aplausos para despertar la energía de su público.

Con tres calurosos llamados que logran captar la atención de los cerca de 30 asistentes presentes en el parque de Las Palmas, en Bucaramanga, Andrés Velásquez se dispone a iniciar sus relatos cotidianos contando un poco acerca de quién es él, por qué hace cuentería, su pasión por el rock, sus experiencias narrativas estudiando en Bogotá, viajando por países como Chile, Perú o Argentina, y su regreso a la Ciudad Bonita. Aclara, antes que nada, que no es un narrador clásico sino un urbano-contemporáneo, y entre carcajadas asegura que para triunfar lo mínimamente necesario es hacer reír a un colombiano.

[FOTO 4]: El cuento de los cuenteros
*Los lugares varían de acuerdo con la disposición de escenarios o decisiones de los organizadores. Foto
 

De la mano de unos cigarrillos, que desde hace 12 años ofrecen los vendedores que circundan el parque Las Palmas. Andrés va introduciendo el cuento de La Maleta Verde. Este es un relato del año 2003 basado en hechos reales y escrito por el ya fallecido Alexander Díaz Gómez, un narrador bogotano más conocido como “Mateo”. La narración hace referencia a la búsqueda incesante de la mujer amada desde la realidad de los buses en la capital colombiana.

Andrés decide detenerse. El final del cuento se sumerge en el suspenso cada vez que el público ansía saber su desenlace, pero lo curioso es que no se trata de una interrupción externa al espacio de Las Palmas. Agotado, luego de media hora de fuertes movimientos corporales y la común exigencia de la voz en la narración, toma una bolsa de agua y le cede su turno a Joaco Orozco, quien explica a los espectadores que para conocer el final de tan dramática historia, han de pagar 2 mil pesos por persona, en función de colaboración con el cuentero.

Cuenteros a Las Palmas es entonces el espacio que desde 12 años atrás acoge todos los sábados a las 7:30 de la noche a las personas  que transitan por Bucaramanga. Cada semana y de manera ininterrumpida un grupo de jóvenes se reúne a contar y darle vida a sus historias para suspender la realidad de una ciudad monótona y cotidiana, llevándola a imaginar la infinidad de posibilidades que ofrece un viaje por los senderos mágicos de la palabra en la alta riqueza cultural de sus parques. 

¿Cuáles son los espacios de cuentería al aire libre?

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