La movilidad va en ‘contravía’ de los bumangueses

Publicado en Edición 44 | Miércoles 15, de Julio de 2015 | Actualizado el Jueves, 13 de Agosto de 2015

[FOTO 1]: La movilidad va en ‘contravía’ de los bumangueses
Las rutas del sistema de transporte masivo colapsan en horas pico. Foto Mateo Sánchez. Foto

[FOTO 2]: La movilidad va en ‘contravía’ de los bumangueses
Sobre la carrera 33 es común escuchar pitos de motociclistas que van diciendo “moto, moto, moto”, ofreciendo ‘transporte pirata’ a quienes llevan minutos esperando bus. Foto Karen Campos. Foto

Desde que una persona recarga su tarjeta de Metrolínea con un pasaje que cuesta 1.850 pesos se remite a esperar la ruta que lo llevará a su próximo destino por uno de los corredores viales de la ciudad. El traslado puede demorar entre 40 y 60 minutos, lo que deja al descubierto que la movilidad es una de los inconvenientes que a diario deben soportar los habitantes.

Según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la ciudad cuenta con tres arterias viales: la carrera 27, la carrera 33 y la diagonal 15. Estas fueron complementadas con el Sistema Integrado de Transporte Masivo, Metrolínea, que comenzó a construirse cuando el alcalde era Honorio Galvis (2004-2007), prometiendo que este sistema no sólo iba a ser una alternativa de transporte al público sino que mejoraría la movilidad. Metrolínea fue inaugurado el 22 de diciembre de 2009.

[FOTO 3]: La movilidad va en ‘contravía’ de los bumangueses
La carrera 27, que hace veinte años era una vía rápida, ahora concentra gran flujo vehicular durante todo el día. Foto Mateo Sánchez. Foto
 

[FOTO 4]: La movilidad va en ‘contravía’ de los bumangueses
La Empresa de Movilidad y Servicios de Bucaramanga junto a la Dirección de Tránsito son las instituciones encargadas de mejorar el flujo vehicular en la ciudad y su área metropolitana. Foto: María Fernanda Pacheco. Foto

Héctor Gerardo Cáceres Rincón, gerente de la Empresa de Movilidad y Servicios de Bucaramanga, una institución adscrita a la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, señala que Metrolínea surgió como una alternativa “de gran solución para desestimular el uso del vehículo particular”.

Carlos Pinzón, de 55 años de edad, es usuario de Metrolínea y describe el servicio como un sistema que no está integrado porque no cubre las rutas para toda la población. “Este sistema se creó a partir de los intereses de unos particulares, y ahora lo que buscan es obligar a las personas a utilizar este mal servicio”, asegura Pinzón.

Pinzón indica que las principales fallas del Sistema Integrado de Transporte derivan del mal funcionamiento que sus directivos le han otorgado, ya que el Sistema no cumplió con las expectativas de comodidad, seguridad y rapidez. A su juicio no fue bien planeado ni diseñado, ni tuvo en cuenta a los residentes de los barrios ubicados en sectores norte, oriente y occidente, quienes demandan más presencia del servicio.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), hace 22 años Bucaramanga tenía 415 mil habitantes; ahora supera el millón. Por cada tres habitantes existe un vehículo, lo que es desproporcionado en términos de infraestructura vial frente el crecimiento de la ciudad. En la actualidad, la Dirección de Tránsito tiene matriculados 550 mil vehículos entre motocicletas y carros en el área metropolitana de Bucaramanga. 

El colapso anunciado

Plataforma contactó al experto en vías terrestres y transporte Saúl Vergel Peñaranda, quien afirma que Bucaramanga pasó de ser una ciudad que hace unos años era fácilmente controlada por alféreces, a una por cámaras del servicio de la Dirección de Tránsito. Según Vergel, este sistema resulta incompetente teniendo en cuenta los requerimientos viales.

Hace 33 años la ‘Ciudad Bonita’ tenía un parque automotor de 24 mil vehículos; ahora este es de más de 500 mil, pues cada mes se matriculan dos mil 200 carros y motos. Vergel Peñaranda dice que no se han construido nuevas vías que atiendan el gran número de vehículos que tiene la ciudad, y que el sistema de control y vigilancia de la Dirección de Tránsito no da abasto.

En términos de construcción, Vergel considera que cada estación de Metrolínea fue planeada con “exageración”, es decir, con puentes muy largos y estaciones poco funcionales para los ciudadanos. A su criterio, la única estación de transferencia que cumple con todos los requisitos es la de Provenza, ya que el usuario puede movilizarse del costado norte al sur o viceversa, mediante un túnel y accediendo al sistema sin salir de la estación.

Héctor Cáceres asegura que la administración local no planeó el desarrollo vial siendo ésta una función de la Secretaría de Planeación que, entre sus principales tareas, debe formular políticas y proyectos que atiendan el crecimiento de la ciudad.

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Bumangueses mencionan que pueden tardar más de una hora en recorrer la ciudad debido a los trancones que se forman en diferentes puntos del área metropolitana de Bucaramanga. Foto: Karen Campos. Foto

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Cáceres advierte que las rutas que diseñó el Sistema Integrado de Transporte Masivo fueron norte-sur, sur-norte, desatendiendo otros flujos de movilidad. Los trasbordos no cumplen con un sistema organizado ni tampoco con horarios estrictamente establecidos. Sobre el desarrollo de las obras de infraestructura vial, dice, la administración las ejecuta sin tener en cuenta el crecimiento de la población.

Vergel y Cáceres coinciden en que la construcción del sistema redujo los carriles incrementando la congestión de la ciudad. Otro punto es que la puesta en marcha del Sistema sacó de las vías a rutas que cubrían en su totalidad la ciudad, situación que para muchos ciudadanos va en contravía de sus posibilidades para moverse con agilidad en el área metropolitana.

Frente a las inconformidades que expresan los ciudadanos, algunos optaron por el transporte informal e ilegal, conocido como ‘moto-taxismo’ o ‘carro pirata’. Este tiene un costo de dos mil pesos dependiendo de la distancia a donde cada persona se dirija. Cáceres señala que aunque el transporte informal genera inseguridad en los ciudadanos, muchos se deciden por este, y la medida del ‘pico y placa’ no ha representado un cambio trascendental para la movilidad.

Cáceres y Vergel sostienen que los gobiernos locales deben realizar ajustes en la malla vial y buscar reales soluciones al tema de movilidad, pues por la inversión que representó la construcción del Sistema de Transporte Masivo ya no hay vuelta atrás.

Los expertos aseguran que la solución está en pensar mejor la ciudad y que las instituciones de movilidad incorporen a personas especialistas en el tema, para que desde la planeación se eviten futuros inconvenientes.

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