La educación, ¡al tablero!

Publicado en Edición 43 | Martes 14, de Abril de 2015 | Actualizado el Martes, 28 de Abril de 2015

Una escuela en Lebrija, Santander, refleja en parte cómo funciona la educación pública en el departamento. Aunque según datos de la Gobernación la cobertura aumentó en los últimos años, los docentes siguen siendo insuficientes para enseñar a tantos niños.

[FOTO 1]: La educación, ¡al tablero!
Así son los salones de la escuela rural El Oso en Lebrija. En el mismo salón funcionan dos cursos. Los grupos están divididos por un tablero. Las profesoras dan clase de forma paralela. Foto: Javier Chacón Foto

Para llegar a la vereda El Oso en el municipio de Lebrija, Santander, hay que hacerlo por sus propios medios. Esta zona rural solo cuenta con un servicio de bus que hace dos rutas al día: una muy temprano en la mañana y otra al finalizar la tarde.

Desde Bucaramanga un recorrido hasta esta vereda en carro particular tarda por lo menos dos horas. La vía solo está pavimentada hasta el aeropuerto Palonegro. De ahí en adelante lo que hay es un camino polvoriento y sin pavimentar. Solo en algunos tramos hay las llamadas ‘huellas’, dos hileras de cemento que por lo general han sido construidas por dueños de grandes fincas o de empresas avícolas de la zona.

“El mismo trayecto lo hago todos los días pero en moto, incluso cuando estaba embarazada venía a dictar clase”, dice Carmen Suárez*, una profesora que lleva repitiendo el mismo viaje de lunes a viernes.

En El Oso hay una escuela que recibe todos los días a 65 niños que de no ser por este espacio tendrían dificultades para estudiar la primaria. Aunque la escuela ha procurado que todos los niños de la vereda accedan a la educación pública, la tarea resulta compleja para las únicas tres profesoras que imparten los seis cursos de la formación básica. Eso significa que las maestras deben dictar de a dos cursos de forma simultánea: la que dicta grado cero también lo hace para quinto, la encargada del grado primero también lo es de tercero, y la responsable de los estudiantes de segundo tiene además que estar al tanto de los de cuarto.

Para poder cumplir con esta tarea y por la falta de salones, la escuela implementó un particular método. Cada salón, en efecto, alberga de a dos cursos y para desarrollar las clases, la mitad de los pupitres están organizados en una dirección y la otra mitad en otra. En algunas aulas las sillas están organizadas en dos grupos, divididas por un tablero puesto en toda la mitad y en otros, las pizarras están a cada extremo de las paredes. Las maestras tienen que moverse de un lado al otro dentro del mismo salón y enseñar distintos temas, de forma paralela.

“Este sistema resulta al principio difícil para los estudiantes nuevos porque se distraen. Pero con el tiempo ellos se han ido acostumbrado”, dice una de las profesoras.

Aunque la cobertura ha facilitado el ingreso de los niños a la escuela la pregunta es si el sistema educativo cuenta con la suficiente planta docente y con la infraestructura necesaria para que el proceso sea de calidad.

El balance del cuatrienio
La escuela de la vereda El Oso pone en evidencia las dificultades que hay aún en el sistema de educación pública en Santander. Si bien las paredes, los techos y los pupitres están en buen estado y el gobierno ha garantizado el suministro de alimentos para la preparación de almuerzos para los niños, la escuela aún no cuenta con una biblioteca con suficiente material bibliográfico. Aunque hay un aula de informática con computadores estos no tienen conexión a Internet y no hay una ruta de transporte para los pequeños que tardan casi una hora caminando para llegar a la escuela.

Mientras dialogábamos con los niños entre risas, surgió una pregunta de geografía. ¿Cuál es la capital de Santander? Y mirándose unos con otros no lograron dar respuesta. Este mismo desconocimiento es el que algunas administraciones le han dado a la educación rural.

[FOTO 3]: La educación, ¡al tablero!
Aunque la administración departamental destinó recursos para mejorar la infraestructura de la escuela, la biblioteca no cuenta con suficiente material bibliográfico. Foto: Javier Chacón Foto

Los padres de familia cuentan que pese al suministro de alimentos que da el gobierno, en la escuela deben hacer colectas de 2 mil pesos semanales para pagar el cilindro de gas con el que se cocina y el mantenimiento de la misma escuela, que con la ayuda de sus hijos logran tener aseada.

Es paradójico que la infraestructura es proporcional a la cantidad de maestras y estudiantes que hay, pero resulta insuficiente para los cinco grados y el desarrollo de las clases. Sin embargo, las instalaciones fueron remodeladas en los últimos meses y las obras de adecuación continúan, no solo en esta escuela, sino también en su sede principal.

[FOTO 2]: La educación, ¡al tablero!
Los estudiantes nuevos suelen distraerse. En el salón prácticamente escuchan dos clases. Foto: Javier Chacón Foto

Si bien el Plan de Desarrollo Departamental espera que todos los uniformes de los colegios en Santander sean iguales, la realidad es que en las zonas rurales no existen las condiciones económicas para implementar esta propuesta, a pesar de la motivación que las profesoras hacen a los padres de familia sobre la importancia del uniforme. Algunos niños llevan el único par de zapatos que tienen en su armario.

La cobertura en los últimos cuatro años ha variado. El gobierno anterior registró en 2010 la cifra de 164 mil 511 estudiantes, de los cuales solo 157 mil 543 se matricularon para el inicio del periodo del gobernador Richard Aguilar. Durante el cuatrienio las cifras no han sido constantes. La Gobernación ha logrado cerrar su administración con 166 mil 965 estudiantes, es decir, aumentó la cobertura aproximadamente en 1,4 por ciento en relación con la gestión del anterior gobernador, Horacio Serpa (Ver tabla 1).

[FOTO 4]: La educación, ¡al tablero!
Fuente: Secretaría de Educación Departamental Foto

En esta escuela son pocos los niños que se van y abandonan sus salones de clases, por el contrario, la llegada de estudiantes en cualquier periodo del año es habitual. “Aquí no hay tanta deserción, por ejemplo, este año entraron doce niños a quinto, pero se han ido dos porque empiezan a trabajar o sus papás se van de la zona”, cuenta María Contreras*, quien es profesora de  varios grados en la escuela.

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Como en casi todas las zonas rurales del país, los niños llegan a la escuela después de varios minutos de caminata. Foto: Javier Chacón Foto

El panorama regional
Según información de la Secretaría de Educación, en 82 de los 87 municipios del departamento durante 2014 funcionaron 433 colegios, de los cuales 278 son oficiales. Estos últimos incorporaron 67 mil 828 estudiantes en primaria y 65 mil 543 en secundaria. En los mismos 82 municipios fueron contratados 8 mil 133 maestros, de los cuales más de la mitad están en zona rural.

De acuerdo con el escalafón determinado por el gobierno, un docente oficial gana entre 665 mil y 2 millones 711 mil pesos de asignaciones básicas. Su salario solo se modifica según sus estudios de posgrado. El sueldo varía entre 4 millones 411 mil y 5 millones 334 mil pesos, éste último, exclusivamente para profesores con doctorado.

El presupuesto destinado para el funcionamiento de escuelas y colegios durante 2014 fue de 370 mil 110 millones, distribuidos en infraestructura y mobiliario escolar, planta docente, alimentación y refrigerios, personal administrativo, implementación tecnológica y capacitación docente (Ver tabla 2).

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* Las cifras corresponden al periodo de enero a septiembre de 2014. Fuente: Secretaría de Educación de Santander Foto
[FOTO 7]: La educación, ¡al tablero!
Foto: Javier Chacón. Foto

No es para sorprenderse que la mayoría de estudiantes del área rural no tenga en sus proyectos de vida el paso por la universidad.

-Camilo*, ¿qué quieres ser cuando grande?

Cuando termine quinto no voy a estudiar más. Quiero ser como mi papá, tener vacas y venderlas.

-¿Por qué no seguir estudiando?

¿Para qué? No más por trabajar el domingo regando un cultivo me gané diez mil pesos. ¿Quieren millo? Yo gasto uno, le dijo a sus compañeros.

Camilo es ejemplo de la falta de oportunidades que se ve en las zonas más apartadas de nuestro departamento. La educación en Santander no es un aspecto para avergonzarse, ni celebrar, pues aunque se han liderado proyectos con grandes presupuestos, la cobertura no ha llegado a todos los rincones del departamento y la calidad sigue siendo un aspecto que se cuestiona.

[FOTO 8]: La educación, ¡al tablero!
* La tabla anterior no tiene en cuenta los colegios de Bucaramanga y su área metropolitana. Fuente: Secretaría de Educación de Santander Foto

*Nombres cambiados a petición de las fuentes 

 

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