Baja el desempleo; sube el trabajo infantil

Publicado en Edición 42 | Jueves 19, de Febrero de 2015 | Actualizado el Miércoles, 06 de Diciembre de 2017

Aunque Bucaramanga y su área metropolitana ostentan de las cifras más bajas del país en relación con el desempleo, la indigencia y la pobreza, en la capital santandereana el subempleo y la informalidad son evidentes en las calles.

[FOTO 1]: Baja el desempleo; sube el trabajo infantil
Largos días de trabajo bajo el sol y la lluvia, una búsqueda insaciable por incrementar las ventas y el peligro que corren en las calles hacen parte de la cotidianidad de los vendedores informales. Estas personas trabajan para llevar un sustento a su casa y para cumplir los compromisos que los agobian a diario. Foto Mateo Sánchez Foto

Javier Rico tiene 27 años y aunque es ingeniero industrial, egresado de una universidad prestigiosa de Bucaramanga, no ha conseguido empleo en su profesión. Cansado de esperar, decidió ir a una bolsa de empleo para aspirar a un cargo de ‘preventista’, es decir, la persona que pregunta en las tiendas de los barrios la cantidad de productos que requiere el vendedor. “El puesto no tiene nada que ver con lo que estudié, pero toca, porque entonces cómo pago las cuentas”, dice Rico.

El joven ha buscado empleo durante dos años pero considera que en el mercado laboral hay una contradicción. Mientras le han respondido en algunas empresas que no aplica por falta de experiencia, sabe que en otras a muchos les cierran las puertas por la edad. “Las empresas dicen que uno no tiene experiencia para los cargos que aspira, pero cuando los empleados tienen diez años de experiencia, entonces, dicen que están muy viejos… como si tener cuarenta años fuera un problema”, reitera.

En medio de esa búsqueda Rico pensó que podía encontrar apoyo en el Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial (Imebu), la entidad de la Alcaldía que tiene como fin impulsar el empleo en la ciudad. Pero cuando tocó las puertas de esta institución se llevó una sorpresa. “Solo atienden a gente que no tiene estudio o son sólo bachilleres, pero a los que tiene un título no los ayudan en nada”, explica.

[FOTO 2]: Baja el desempleo; sube el trabajo infantil
En el centro de Bucaramanga, la gente se rebusca la vida. Difícilmente un limpiabotas logra recaudar el dinero suficiente para pagar prestaciones sociales. Foto Mateo Sánchez Foto

Por eso sin muchas opciones Rico decidió pescar una oportunidad en Internet. Comenzó a buscar en las páginas que ofrecen empleo a través de la web y fue cuando aplicó al cargo de ‘preventista’. Para ese empleo no se requería ser profesional. En su área como ingeniero no encontró opciones.

Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a julio de 2014, en Bucaramanga y su área metropolitana hay 486 mil desempleados en edad de trabajar, de los cuales 101 mil están estudiando, 77 mil se dedican a labores del hogar, 243 mil están inactivos y de los restantes 65 mil el Estado no tiene información (ver tabla 1).

Otras realidades

No solo los recién egresados hacen parte del grupo de personas que sufren por la búsqueda de un empleo. Jacqueline Orozco es bachiller pero nunca pudo estudiar una carrera profesional. A los 17 años y con una hija bajo su responsabilidad, decidió salir a las calles a vender minutos, tinto, dulces, pan entre otros productos. Hace parte  de las 246 mil personas que en Bucaramanga y su área metropolitana que, según el Dane, trabajan por cuenta propia (ver tabla 2).

Ahora ella tiene 37 años y en las dos décadas que lleva deambulando con su ‘chacita’ considera que le va mejor que si tuviera un trabajo formal. Con lo que vende a los peatones en Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca reúne hasta dos salarios mínimos legales vigentes, es decir, por lo menos un millón 200 mil pesos.  “Me va mejor con el negocito que con un empleo formal”, dice.

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Muchos niños son forzados por sus padres a vender dulces en las calles o limpiar carros. “Hace rato no estudio. Sólo hice hasta cuarto de primaria. A mí me gustaba ir al colegio pero me tocó ponerme a trabajar porque mis papás no tienen plata”, dice el menor. Foto Milena Bernal Foto

Orozco llegó a esta conclusión después de haber trabajado en oficios varios contratada por una empresa. Aunque ella pensaba que iba a tener las garantías de un buen trabajo, no fue así. A su juicio la cooperativa que la contrató se aprovechaba de la situación de las personas. El término del empleo era solo por un par de meses y las retenciones sobre lo que ganaba eran muy altas. Al fin de cuentas ella estaba bajo la figura de subempleada o subcontratada. “Se aprovechan de la necesidad de la gente y no les dan ningún tipo de garantías a los trabajadores”, señala refiriéndose a este tipo de cooperativas.

Según el Dane en Bucaramanga y su área metropolitana, a julio de 2014 había 302 mil trabajadores subcontratados, una forma de empleo que no presta garantías ni estabilidad (ver tabla 3).

La otra cara de la pobreza

La situación económica de muchas familias repercute en la infancia de los niños. En las calles, semáforos y transporte masivo de la capital santandereana es común encontrar menores que son forzados a trabajar para recaudar lo del sustento diario. De los 1 millón 113 mil habitantes, según el Dane, el 10 por ciento están en situación de pobreza, es decir, unos 111 mil. Según los datos oficiales, esta es la cifra más baja después de Bogotá donde de los 7 millones 776 mil habitantes,  793 mil son pobres.

En la ciudad el ingreso promedio por persona es de 792 mil pesos, la tercera cifra más alta del país, debajo de Bogotá y Medellín. Otro de los rubros que mide el Dane es el coeficiente Gini, que mide la desigualdad de la distribución de los ingresos en una escala de 0 a 1, donde 1 significa la mayor desigualdad. En Colombia el resultado del coeficiente Gini es de 0.51. Los datos oficiales evidencian que Bucaramanga tuvo el mejor resultado de las áreas metropolitanas de Colombia con un coeficiente de 0.40.

David González*, un niño de tan solo 13 años que vive en un barrio popular en el norte de la ciudad. David se vio obligado a trabajar debido a la mala situación económica de sus padres, quienes no pudieron seguir costeando sus gastos escolares y terminaron en esta situación. El Código del Menor colombiano en el artículo 20 protege los derechos del menor y en los parágrafos 12 y 13 del mismo penaliza cualquier forma de trabajo infantil.

Su lugar de ‘trabajo’ son los buses urbanos, sobre todo Metrolínea. Su principal instrumento es una grabadora que enciende para bailar y recoger después un par de monedas. El niño cuenta que el dinero que recauda lo debe entregar a sus papás para pagar la habitación donde duermen por la noche. “Nos cobran 27 mil por los tres, entonces toca llevar plata porque si no nos sacan pa’ la calle”, dice el pequeño. Aunque Bucaramanga está entre las ciudades con menos desempleo del país; es la cuarta ciudad de Colombia con mayores cifras de empleo infantil.  

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Las ventas ambulantes son algunas de las opciones de trabajo informal a la que recurren los bumangueses para sobrevivir. Foto Samara Díaz Foto

El Dane advierte en sus registros que en Colombia por lo menos un millón 91 mil niños ejercen algún tipo de ocupación laboral. Santander aporta 2 mil 894 menores a esta gruesa cifra, de los cuales el 66 por ciento son niños, una cifra cercana a los mil 910 y el 34 por ciento restante son niñas, 984 aproximadamente. Según los mismos datos oficiales, en el departamento quince de cada diez niños realizan trabajos que corresponde a adultos, una gran parte de ellos en el comercio y en el sector agrícola. Sobre la remuneración, el Dane advierte que la mitad de ellos no recibe pago por sus ‘trabajos’ y que a su vez estudian.

La Fundación Estructurar, entidad sin ánimo de lucro, ha trabajado durante 27 años por la erradicación y prevención del trabajo infantil y actualmente cuenta mil 041 niños trabajadores que  están distribuidos en el área metropolitana; 495 niños en Bucaramanga, 193 en Floridablanca, 170 en Girón y 183 en Piedecuesta.

Mario Torres, coordinador general, y Diego Duarte, coordinador técnico de la Fundación, explican que el trabajo infantil implica “el desarrollo prematuro a temprana edad”, lo que implica responsabilidades y obligaciones por parte de los jóvenes, deserción académica y un proyecto de vida no guiado por los padres de familia.

La Fundación trabaja en favor de la niñez para la erradicación del trabajo infantil y ofrece el programa Proniño, que ofrece apoyo a familias y niños de bajos recursos, brindando un                    semi-internado donde cada menor desarrolla sus habilidades cognitivas y personales, cuenta con formación académica para la construcción de sus proyectos de vida y recibe la alimentación correspondiente. La Fundación trabaja de la mano con padres de familia brindándoles tres veces por semana intervenciones para el fortalecimiento del vínculo afectivo, la construcción de valores y la educación de los menores.

El empleo

Según datos de la Alcaldía de Bucaramanga, el Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial (Imebu) destinó entre enero y septiembre de 2014 un presupuesto de 7 mil 600 millones, de los cuales 5 mil 320 fueron para inversión mientras los 2 mil 280 millones de pesos restantes para nómina.  

Tatiana Gómez Herrera, directora de la institución, dice que en la actualidad implementan tres programas: el de Fondecrédito, que destina mil millones de pesos al mes para microempresarios; el Capital Semilla, que gira 315 millones de pesos al mes para incentivar cooperativas, precooperativas o nuevas ideas negocio, y el Fortalecimiento a la estrategia de gestión y emprendimiento que cuenta con un rubro de 530 millones de pesos dirigidos a población vulnerable.

Jairo Enrique Afanador, economista y experto en el tema de empleo, explica que los datos que refleja el Dane son ciertos. “El Dane mide los niveles de ocupación y evidentemente la gente está haciendo algo, pero esto no es equivalente a una buena remuneración o a garantías del empleo”. El economista resalta el crecimiento económico y comercial de Bucaramanga pero en el tema de grandes industrias afirma que la ciudad no marcha muy bien.

“En Bucaramanga no hay diferencias abismales entre ricos y pobres, la gran mayoría de personas pertenecen a los estratos medios y eso lo evidencia el coeficiente Gini”, señala.

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El comercio es una de las principales fuentes de ingreso económico en la ciudad. Foto Mateo Sánchez Foto

La ciudad sigue creciendo a pasos agigantados y es claro que se requieren cada vez más y calidad de plazas de empleo; de lo contrario, los ciudadanos se verán obligados a integrar el grueso de trabajadores de la informalidad. Tomar medidas sobre las formas de contratación, que se brinde el apoyo necesario a los empleados, que el Estado sea más exigente con los empleadores e imponga sanciones rigurosas a la explotación infantil son algunos de los llamados que hace la ciudadanía.

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