Habitantes de calle de Bucaramanga, una cifra creciente

Publicado en Revista | Sábado 06, de Diciembre de 2014 | Actualizado el Sábado, 06 de Diciembre de 2014

Según la Alcaldía de Bucaramanga en la ciudad hay cerca de mil 200 habitantes de calle, de los cuales el setenta por ciento provienen de otros departamentos del país. Los programas de asistencia de los hogares de paso y de la actual administración municipal no son suficientes para disminuir la cifra y realizar un eficiente proceso de resocialización.

[FOTO 1]: Habitantes de calle de Bucaramanga, una cifra creciente
Según la Contraloría, los dineros públicos invertidos en los programas de atención a los habitantes de calle no garantizan una reducción de esta población, pues hace falta una política pública clara y duradera que los beneficie. Foto Nathalie Serrano. Foto

Son las siete de la noche y en medio del tráfico de la ciudad y de las múltiples miradas indolentes de los transeúntes, un hombre que viste ropa sucia, vieja y raída intenta hablar con cada caminante de la carrera 21 con calle 45 de la Ciudad Bonita.

La mayoría de personas lo evaden, otras esculcan entre sus bolsillos y le entregan algunas monedas en un gesto de caridad con los más necesitados.

Este hombre es Arturo Báez, un habitante de calle. Solo tiene veintisiete años, pero su rostro refleja una vida fatigada y afligida debido a todas las experiencias que ha vivido en la calle.

Cada día recurre a la limosna para cubrir sus necesidades diarias, sin embargo el poco dinero que logra recolectar le alcanza para comer una sola vez al día y dormir rodeado de cartones con los que combate el frío nocturno de la ciudad.

“La calle es muy dura y cada día trae su afán”, dijo Báez. 

Él salió de su casa en el año 2007 por problemas familiares. Debido a que en aquel tiempo no tenía dinero ni trabajo recurrió a las calles de Bucaramanga y a las sustancias psicoactivas para aliviar su pesadumbre.

Ahora Báez quiere cambiar su vida y aunque no ha participado en ningún programa estatal, desea poder tener más oportunidades para lograr salir de las calles y reencontrarse con su familia.

Una ayudita

Como habitante de calle se considera a quienes no residen de manera permanente en una vivienda como casa, apartamento o cuarto por lo menos treinta días continuos y de manera estable o a aquellos que fueron expulsados de sus casas y hacen de la calle su hogar y su entorno, más no su familia.

En Bucaramanga hay organizaciones comunitarias líderes de proyectos sociales que mejoran la calidad de vida de las personas en situación de vulnerabilidad.

La Corporación para la Construcción de Sentido Humano, Social y Comunitario, Consentidos, nació en el año 2006 para apoyar a las comunidades de escasos recursos de la ciudad y enseñarles a ser gestoras de su propio desarrollo y bienestar.

Desde su creación la Corporación ha tenido el apoyo de la Arquidiócesis de Bucaramanga y ha contado con un equipo especializado de nueve personas que brindan ayuda a los habitantes de los barrios con alta exclusión social de Bucaramanga como la zona céntrica y el norte del municipio.

La Corporación también cuenta con el apoyo de la organización internacional ‘Caritas Alemanas’ perteneciente a la iglesia católica. Caritas Alemanas es la institución caritativa y humanitaria más grande del mundo que promueve actividades de construcción de paz en Alemania y en otros 165 países alrededor del mundo, entre ellos Colombia.

La Corporación Consentidos por medio de su programa RED.30 cuenta con una carpa móvil, un centro de servicios de salud, de cuidado personal y un comedor comunitario que atiende a cerca de trecientos habitantes de calle en los diferentes barrios del área metropolitana. Sin embargo la Corporación solo trabaja de lunes a viernes y no presta el servicio de alojamiento, lo que genera que los habitantes de la calle no tengan un lugar seguro dónde pasar la noche.

Según Yolanda Manosalva Vargas, coordinadora de la Corporación, la institución desarrolla acciones para generar la inclusión de los habitantes de calle en la sociedad y también brinda ayuda a las personas adictas a sustancias psicoactivas y a sus familias para generar un verdadero proceso de resocialización.

[FOTO 2]: Habitantes de calle de Bucaramanga, una cifra creciente
Como habitantes de calle se encuentran niños, niñas, jóvenes, adultos mayores, discapacitados y desplazados. La mayoría son consumidores de sustancias psicoactivas y algunos presentan enfermedades de transmisión sexual como VIH-Sida y Tuberculosis. Foto Nathalie Serrano. Foto

La Corporación también realiza gestión con comerciantes y pequeños empresarios bumangueses para que contraten laboralmente a los habitantes de calle. “Este tipo de población tienen muchas capacidades y conocimientos técnicos y mecánicos que no utilizan por falta de oportunidades”, indicó Manosalva.

Las personas llegan a la calle por diferentes razones y su vida transcurre en diversas actividades legales o ilegales. Como medio de subsistencia se dedican al reciclaje, la mendicidad o a delinquir.

Manosalva argumentó las zonas donde más habitantes de calle residen son la calle cuarta, la calle catorce y la calle treinta de Bucaramanga y la mayor dificultad que tienen al brindar sus servicios son los pocos recursos que recibe anualmente.

De regreso a casa

En el año 2002 se elaboró la Política Pública para la Población Habitante de Calle de la Ciudad de Bucaramanga liderada por la Secretaría de Desarrollo Social para dar una mejor calidad de vida a esta población en toda el área metropolitana.

Según la Alcaldía de Bucaramanga, en la ciudad hay cerca de mil 200 habitantes de calle, de los cuales el setenta por ciento son oriundos de otros departamentos del país y de Venezuela.

El objetivo del programa es promover la integración social del habitante de calle para que reciba atención digna, se garanticen sus deberes en la sociedad y sus derechos humanos. El programa pretende realizar un censo poblacional para que cada habitante de calle tenga el certificado que lo acredite dentro de esta población y acceda al Régimen de Seguridad Social especial.  

Según la Secretaría de Desarrollo Social, los ciudadanos no deben dar limosna a los habitantes de calle ya que se acostumbran a la mendicidad y no buscan ayuda en los centros habilitados como el Hogar Jerusalén, la institución Funtaluz, Consentidos, Shalom y Rescatados por tu Sangre.

Dentro de su programa Habitante de Calle, el gobierno local creó la estrategia ‘De Regreso a Casa’ cuyo objetivo es retornar esta población de forma voluntaria a sus lugares de origen después de cumplir con el proceso de rehabilitación y restablecimiento de los lazos familiares.

Desde 2014 la Secretaría habilitó una línea telefónica para que los ciudadanos llamen y registren si observan algún habitante de calle, de inmediato la unidad móvil se traslada hasta el lugar y lo recoge para que reciban ayuda por parte del programa estatal.

[FOTO 3]: Habitantes de calle de Bucaramanga, una cifra creciente
El Acuerdo Municipal 002 del año 1999 institucionalizó el programa de atención a los habitantes de calle en Bucaramanga. Foto Nathalie Serrano. Foto

Pero a pesar de los múltiples esfuerzos de algunas instituciones públicas y privadas, en la ciudad aún hay una cifra bastante alta de habitantes de calle.

Según la Contraloría, los programas que estableció la actual administración para ayudar a este tipo de población contemplaron metas ambiciosas frente a la administración anterior debido a que intentó superar el número de personas beneficiarias. Pero recalcó que los recursos asignados no son coherentes con las metas que se pretenden alcanzar dentro del Plan de Desarrollo 2012-2015.

La anterior administración invirtió en el año 2011 mil 458 millones de pesos y la actual administración solo invirtió 294 millones de pesos en el año 2012, lo que representó un recorte del presupuestal del ochenta por ciento respecto al año anterior.

La Contraloría también indicó que en Bucaramanga no existe una política pública clara para el manejo de este tipo de población, ya que los programas desarrollados no pasan de ser una solución mediática que no resuelve el problema de mendicidad. La institución admitió que hace falta voluntad política para la asignación de los recursos y un programa que tenga sostenibilidad en el tiempo, que regule y atenúe las condiciones de vulnerabilidad de los habitantes de calle.

Frente a esta problemática, Juana Inés Patiño, coordinadora del programa Habitante de Calle de la Secretaría de Desarrollo, no dio declaración al respecto.

Mientras tanto, Arturo Báez y los demás habitantes de calle del área metropolitana esperan tener mejores condiciones de vida y oportunidades que les permita salir de las calles y establecer contacto con sus familiares.

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