violencia

Una región marcada por la violencia

Publicado en Edición 40 | Lunes 01, de Septiembre de 2014 | Actualizado el Jueves, 02 de Octubre de 2014

Santander ha sido históricamente polo de múltiples formas de violencia. Desde épocas de la Conquista la altivez de estas tierras y la actitud bravía y contestataria de sus habitantes han desencadenado algunas de las disputas más brutales de Colombia.

Para entender el conflicto actual en el departamento es clave conocer su historia. Plataforma hace un recuento a partir de documentos y libros sobre algunos de los principales hitos de la violencia en la región:

1840: El color como sinónimo de violencia

Tras décadas de desarrollo de dos identificables corrientes políticas, estas se materializaron a finales de 1840 con el nacimiento de los partidos Liberal y Conservador que más tarde y durante buena parte de los siglos XIX y XX, desencadenaron una ola de violencia en el país como nunca antes se había visto.

El primer partido nació de las ideas de Francisco de Paula Santander en 1848, identificándose rápidamente con el color rojo y el segundo, en 1849 de las ideas de Simón Bolívar, portador del estandarte azul. El departamento de Santander, desde entonces, se convirtió en el principal bastión del liberalismo en Colombia, gracias a su tradición revolucionaria, la prosperidad de sus tierras y la afinidad de su gente con este modelo político.

[FOTO 1]: Una región marcada por la violencia
Tomado de La Lucha, mayo 19 de 1900, contenido en la hemeroteca digital histórica de la biblioteca Luis Ángel Arango. Foto

Siglo XX: La Colombia de las guerras civiles

Una vez conformados los dos partidos tradicionales del país, el enfrentamiento entre estos no se hizo esperar y Colombia entera se polarizó en torno a ellos. El siglo XIX, caracterizado por la fragilidad del Estado, las constantes tensiones y sus múltiples guerras fue una sucesión de estas facciones políticas en el poder.

Santander comenzó casi todas las revueltas en contra del conservatismo, permitió la perpetuación del liberalismo radical durante el establecimiento de los Estados Unidos de Colombia y empezó cinco de las nueve guerras civiles de alcance regional que afectaron al país durante este siglo, siendo la más importante de estas la Guerra de los Mil Días.

[FOTO 2]: Una región marcada por la violencia
Este periódico critica la influencia conservadora en la Guerra Civil de 1851. Tomado de El Cometa, agosto 19 de 1851, contenido en la hemeroteca digital histórica de la biblioteca Luis Ángel Arango. Foto

1899-1902: La Guerra de los Mil Días destroza al país

Tras la toma del poder por parte de los conservadores luego del fracaso liberal con los Estados Unidos de Colombia, los ‘rojos’ comenzaron a ver mal el autoritarismo de la Constitución de 1886, la pérdida del poder y la exclusión política a la cual eran sometidos, gestando así en 1899 su revancha con la Guerra de los Mil Días, el mayor conflicto civil del país.

La participación de Santander fue de suma importancia en este conflicto bélico. Fue en este momento cuando el general Juan Francisco Gómez comenzó la acción militar anticipadamente el 17 de octubre de 1899, tomándose la población de El Socorro y, posteriormente, San Gil, dando así comienzo a la ‘carnicería’.

El departamento, además, contaba con el mayor frente del ejército liberal y fue en tierras comuneras donde ocurrió el enfrentamiento más largo, cruento e importante de la guerra: La Batalla de Palonegro, la cual tuvo una duración de 16 días y al final dejó 8 mil muertos y 6 mil heridos, dando la victoria a los nacionalistas y echando la suerte a favor conservador, facción política que el 21 de noviembre de 1902 se alzaba como victoriosa, dando así fin a la guerra.

[FOTO 3]: Una región marcada por la violencia
La Batalla de Palonegro recrudece a medida que avanza, su desarrollo sería decisivo. Tomado de La Lucha, mayo 19 de 1900, contenido en la hemeroteca digital histórica de la biblioteca Luis Ángel Arango. Foto

1930-1946: La República liberal

Luego de la hegemonía conservadora, el 7 de agosto de 1930 el liberalismo vuelve al poder por otros 16 años. De esta manera comienza un renovado ciclo bélico conocido como “la primera violencia” o “la violencia chiquita”, cuyo objetivo fue quebrar las estructuras conservadoras con el fin de perpetuar la estadía liberal en el poder. Una sanguinaria persecución entre los militantes de ambos bandos se volvió a desatar desde entonces.

Santander, de nuevo, fue el detonante que extendería estas dinámicas de violencia al resto del país. En suelos comuneros comenzaron a nombrarse alcaldes, policías y miembros del poder público liberales a diestra y siniestra, en especial en municipios históricamente conservadores. De esta manera, se comenzó la sangrienta persecución conservadora. Registrada se encuentra en la conciencia colectiva la matanza liberal en Capitanejo, donde el 20 de marzo de 1933 la policía fusiló a 20 campesinos conservadores; modelo mismo que se replicaría por otros municipios como San Andrés, Piedecuesta y, en general, por el país entero.

[FOTO 4]: Una región marcada por la violencia
La violencia se vuelve cada vez más crítica en el departamento de Santander. Tomado de El Tiempo, 1 de julio de 1932. Foto

1948-1958: La Violencia

La situación de Colombia venía empeorando aproximadamente desde 1945, hallándose el país dividido en todos los niveles entre liberales y conservadores, en situaciones en que la violencia se justificaba como medio de resolución de problemas. Una sola chispa podía explotar la volátil situación colombiana y esta llegó el 9 de abril de 1948 con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

“El Bogotazo” pareció trasladarse a todo el país y Santander no fue la excepción. Ese mismo día se presentaron disturbios en Bucaramanga, Barrancabermeja, San Vicente, Piedecuesta, Girón y Floridablanca. Barranca, probablemente, fue el escenario más interesante de contrarespuesta, al instaurar por varios días un poder popular conocido como “La comuna de Barranca”.

Santander también dio su cuota en la conformación de guerrillas liberales y comunistas, cuya organización estuvo a cargo de jefes como Rafael Rangel, Antonio Pérez Tolosa, Gustavo Gonzales y Marcos Mora, presentándose  este fenómeno en zonas de frontera con Boyacá y Antioquia, principalmente en los municipios de Albania, Barrancabermeja, Carcasí, Guaca, Jesús María, Onzaga, Puerto Wilches, San Andrés, San Gil, Socorro, Suratá y Vélez. 

Ante la incontrolable situación nacional, el general Gustavo Rojas Pinilla sube al poder y con una mezcla de autoritarismo y conciliación militar logra apaciguar la situación. Aunque muchas de las guerrillas liberales terminaron desmovilizándose en este periodo, ciertos remanentes permanecieron activos, además de la subsecuente aparición del bandolerismo, con el cual Santander  volvió a ser epicentro de actos violentos.

[FOTO 5]: Una región marcada por la violencia
El país entero se conmociona tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. El panorama es desolador. Tomado de El Tiempo, 12 de abril de 1948. Foto

1958-1987: El asedio de las guerrillas

Con la instauración del Frente Nacional se desata una nueva ola de violencia por todo el territorio. La naturaleza bipartidista de este junto con otras circunstancias estimula el surgimiento de proyectos político-militares de influencia socialista y carácter revolucionario, que se materializaron en los grupos guerrilleros.

Santander, específicamente, vio crecer y asentarse en sus tierras varios grupos insurgentes. En la vereda La Fortuna del municipio de San Vicente de Chucurí nace en 1964 el Ejército de Liberación Nacional, Eln. Este contaba con seis frentes en el departamento: Capitán Parmenio, Manuel Gustavo Chacón, Adonaí Ardila Pinilla, Guillermo Vásquez, Héroes y Mártires y Resistencia Yariguíes; y vio en las tierras comuneras una oportunidad única de crecimiento. La que tal vez fuera su masacre más recordada aconteció en tierras santandereanas: la toma a Simacota en enero de 1965, que dejó seis personas muertas y constituyó su primera acción militar.

Otros grupos también hicieron presencia en Santander, principalmente en las provincias de Mares, Vélez y Comunera, debido a su importancia geoestratégica y su pasado revolucionario. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, contaba con los frentes 11, 12, 20, 23 y 46 en tierras santandereanas y el M-19 tenía dos de sus ocho columnas móviles en el departamento.

Según estadísticas del informe ¡Basta ya! del Centro Nacional de Memoria Histórica y de la aplicación web  Rutas del Conflicto, realizado por VerdadAbierta.com y el Centro de Memoria, 20 masacres de las 146 masacres ocurridas en Santander entre 1981 y 2010 fueron cometidas por grupos guerrilleros, 15 por las Farc y las 5 restantes por el Eln.

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El Eln se inaugura como grupo guerrillero tras la toma al municipio de Simacota en Santander. Tomado de El Tiempo, 8 de enero de 1965. Foto

1965-1984: Autodefensas

La violencia recrudeció cuando cansados del acoso de la guerrilla, campesinos de varias áreas del país se armaron y formaron grupos de autodefensa con el fin de garantizar su seguridad y la de sus intereses. Estas fueron inicialmente avaladas por el gobierno, quien con la Ley 48 de 1968 las legalizó, además de entrenar, adoctrinar y dotarlas de armas como parte de un plan de defensa civil.

Desde ese momento y a lo largo de la década de los 70 y los 80, empezaron a formarse grupos más organizados que, con el paso del tiempo, comenzaron a llamarse paramilitares con la financiación del narcotráfico. En el departamento el grupo de las Autodefensas Unidas de Santander y el Sur del Cesar fue la organización de mayor presencia, aunque también existieron otras de influencia más limitada, sobre todo en el Magdalena Medio y las zonas colindantes con Boyacá.

[FOTO 7]: Una región marcada por la violencia
Las autodefensas comienzan su paramilitarización. Personas que usan uniformes militares y que se hacen identificar como ‘no guerrilleros’ matan a 16 campesinos. Tomado de El Tiempo, 4 de enero de 1983. Foto

1985-2007: El pulpo del paramilitarismo

Con la financiación del narcotráfico, los paramilitares comenzaron a aumentar integrantes en sus filas y a propagarse por todo el país. La Ley 48 de 1968, la que legalizó a las autodefensas, quedó sin piso pero en 1993 el gobierno avala la creación de cooperativas de seguridad privada, conocidas como Convivir, que sirvieron de fachada para el fortalecimiento de estos grupos armados ilegales. En Córdoba, los hermanos Carlos y Vicente Castaño financiaban la conformación de paramilitares que luego ‘exportaron’ a otras regiones del país bajo la sigla de Autodefensas Unidas de Colombia, Auc.

Según lo han documentado varios libros, las primeras acciones de violencia paramilitar en el departamento se registraron en Simacota con el grupo Alfa 8 y en Cimitarra, con los grupos Muerte a Secuestradores (Mas) y Los Tiznados. También aparecen las primeras células paramilitares en la vereda San Juan Bosco de Laverde, de Santa Helena del Opón así como en El Carmen y San Vicente de Chucurí.

[FOTO 8]: Una región marcada por la violencia
Ríos de sangre corren en La Mejor Esquina, en Córdoba, luego de que 28 campesinos fueron asesinados por ‘Los Fantásticos’. Este fue una de las células del paramilitarismo creadas y financiadas por los hermanos Castaño. Tomado de El Tiempo, 5 de abril de 1988. Foto

La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía documentó que en Santander hicieron presencia las Autodefensas Campesinas de Santander y el Sur del Cesar (Ausac), las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, y entre 2001 y 2006 el Bloque Central Bolívar sur Bolívar, de las Auc, que tuvo frentes en todas las provincias. Según el informe ¡Basta ya! del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1980 y 2012 en Santander se registraron 146 masacres,  siendo los municipios de Barrancabermeja, Cimitarra, San Vicente de Chucurí, El Playón, Sabana de Torres y Santa Helena de Opón los más afectados. Por lo menos 86 mil  personas se desplazaron en todo la región entre 1997 y agosto de 2010, según el antiguo Registro Único de Población Desplazada, Rupd.

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