Luz Mila: La hija del mariachi

Publicado en Revista | Miércoles 14, de Diciembre de 2016 | Actualizado el Miércoles, 14 de Diciembre de 2016

Luz Mila Cardona es una mujer de 34 años y la mariachi más antigua de la ciudad por los 24 años que tiene de trayectoria y en este momento enfrenta la situación más difícil de su vida, la muerte de un ser querido.

[FOTO 1]: Luz Mila: La hija del mariachi
Luz Mila Cardona Escobar se sabe alrededor de 480 canciones y su colega Freddy Rodríguez afirma que es importante mantener la memoria activa para cumplir con esta exigencia. Foto: Diego Fernando Rodríguez Cárdenas. Foto

Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho; infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija, cuánto daño me has hecho”, cantaba Luz Mila en una tarima de uno de los ‘antros’ más conocidos de música ranchera en Bucaramanga. La escena ocurre en El Sombrero y pronto un mariachi de la taberna anuncia a Luz Mila como una de las mejores voces femeninas de la ciudad. El presentimiento de la mujer se cumplió: “estoy segura que este man me va a poner a cantar”, había susurrado unos minutos antes.

Luz Mila Cardona Escobar es una mujer de 34 años, nacida en Cali, pero criada en Bucaramanga, divorciada y mamá de cuatro niñas, Jessica, Silvia, Laura y Angie, de 20, 19, 17 y 15 años, respectivamente, su primera hija la tuvo a los 14 años. “Mis papás casi se mueren cuando supieron”, recuerda.

Hace 23 años está en la música, comenzó a cantar a los cinco años, a los diez ya empezó a trabajar en “La calle del mariachi”, en la carrera 33 con calle 37 en el sector de Cabecera, en antiguas tabernas que tenían nombres como: Texmex, Las botas del charro, Noches de América, Papagayos Club, El Rincón Tapatío, El Basurero, Chingua y Arepa, y El Guitarrón.

La mariachi cree que en estos lugares una mujer no gana por el machismo de los hombres, pues se trabaja solo viernes y sábado, tiene que cumplir con un horario de nueve de la noche a tres de la mañana y no puede irse antes así no haya más trabajo por hacer. Sin embargo reconoce que nunca tuvo problemas por ser menor de edad porque trabajaba junto a su padre, Gustavo Ancízar Cardona, quien le daba el permiso.

Él y su mamá, Yolanda Escobar, siempre la apoyaron. “Ellos eran felices de que sus niñas fueran mariachis”, dice. Son 11 hermanos, cinco hombres y seis mujeres, de los cuales siete son cantantes, tiene una gemela pero nunca ha decidido trabajar con ella, aunque algunas veces a los clientes les llama la atención tenerlas a las dos en una serenata.

Su rutina inicia a nueve de la mañana, prepara el desayuno para su familia, lava, plancha, cocina y hace aseo para que a las 5 de la tarde pueda empezar su rol como cantante. No ejerce como una profesión, sino por gusto a cantar porque “es algo que llevo en la sangre, una vez dejé de venir durante dos meses y no pude ‘me picaba la cama’, mi vida es cantar”, repite Luz Mila. Termina su labor a las tres de la mañana y vuelve a su casa.

Mariachi Oro y Plata


Mariachi Oro y Plata es el nombre que su padre escogió para el grupo que ella dirige hace 15 años. Cada uno de  los integrantes se ganó su cupo por “las ganas que tienen, de qué le sirve a alguien un talento si no tiene la disposición de hacerlo”, comenta mientras se fuma un cigarrillo. Son siete en total; Artury, Freddy, Jordan, Julián, Manrique y Mantilla.

En una buseta Chevrolet blanca tipo escolar en la que se transportaron para una serenata estuvieron riéndose todo el camino, en la ‘recocha’ cada uno tiene su papel, ‘el montador’, ‘el carbonero’, ‘el callado’, y el más calmado era un señor entrado en años que se quedó dormido mientras sostenía su trompeta. La relación entre ellos es buena, se hacen chanzas, se ponen apodos, “mas bien no pregunte los apodos de ninguno luego resultan poniéndole apodos a usted” –risas–, ‘toman del pelo’ pero saben hasta qué punto llegar sin irrespetar al otro. En el trayecto hacia el lugar se perdieron, pero lograron llegar al barrio Coaviconsa, sitio donde se realizó el show.

[FOTO 2]: Luz Mila: La hija del mariachi
En cada serenata Luz Mila Cardona Escobar recuerda a su mamá, dedicándole cada presentación. Foto: Maria Kamila Cadena Raguá. Foto

La voz masculina del grupo Mariachi Oro y Plata es Freddy Rodríguez, un hombre de 30 años nacido en Moniquirá, Boyacá. Es soltero y no tiene hijos. Su comienzo en la música fue a los 13 en los cantos religiosos con pistas musicales y luego empezó a cantar con mariachis.

Cuando se le pregunta por Luz Mila, Freddy comenta que “es una mujer de palabra” –la llamada “hija del mariachi” se acerca de forma sigilosa a escuchar–. “Con ella no se vacila, es muy cumplida y como amiga, súper bien”. Llevan seis años de amistad. Llegó a Bucaramanga en 2009, inició a trabajar con ella en 2012 y un año después regresó a su tierra. Este año regresa y mantiene su continuidad laboral con Luz Mila. El reto de un mariachi es cumplir con la exigencia de aprenderse un gran repertorio de canciones para cada situación que se presente en una serenata, para esto dice que es importante mantener la memoria activa.

Si hay algo que caracteriza a Freddy y Luz Mila es el gusto por la música de Juan Gabriel, tanta es su pasión por él que les es difícil ponerse de acuerdo en quien interpreta la voz.

Freddy tiene un gusto particular por la ranchera debido a su madre. Dice que la costumbre por el trago la dejó a medida del tiempo, “ya pasó mi cuarto de hora”.  Su apodo es “guriguri”, Freddy no lo quiso decir al principio y dijo: “no, que lo diga Luz Mila porque como me ‘bato’ yo mismo”, ella le grita a uno de sus colegas preguntando por el apodo y al responder suelta una carcajada. El que pone los apodos es uno de los trompetistas y a ella le dicen “la chimoltrufia”.

Lo indispensable para interpretar una ranchera es el guitarrón, es lo que da la entrada, la afinación y el tono a una canción. En este momento uno de sus colegas sale de la oficina pidiendo ‘pirateo’ a lo que le llaman intercambiar a los integrantes o instrumentos que les hagan falta para poder realizar una presentación completa.

La hija del mariachi cuenta que en Bucaramanga el valor de una serenata varía entre los 250 y 300 mil pesos. Quienes se interesan en ellos los contactan yendo hasta la carrera 33 con 37 - 56, los buscan en el directorio telefónico o por recomendaciones. Si se presentan fuera de la ciudad se hace un contrato y cada parte se queda con una copia. Para transportarse antes lo hacían en taxis y ahora contratan la buseta de la que uno de los integrantes es dueño.

Una de las dificultades que ha tenido como mujer mariachi es la envidia a causa del machismo de los hombres, pero ella es una mujer de carácter muy fuerte y sabe en qué momento ponerle un alto a los problemas. Uno de los inconvenientes que tienen que afrontan cuando dan una serenata es que el clima no les favorezca. Comenta que cuando llueve se ven obligados a entrar a la casa de quienes los contratan y el espacio no es el mejor para la presentación, aun así ellos tratan de cumplirle al cliente.

“La mujer es competencia para el resto, un hombre no es competencia para una mujer”, asegura Luz Mila. Cada quien viene buscando el grupo que conoce o le recomendaron, entonces todo depende de darse a conocer. Entre un hombre y una mujer siempre ganan las mujeres porque los clientes se fijan mucho en la figura femenina, que salió a relucir en la ranchera después de la novela “La hija del mariachi” y como ella tal representación siempre la han respetado.

Cuando estaba en el colegio los profesores siempre querían que ella se presentara cantando en las izadas de bandera y a cambio de esto le regalaban nota. Desde entonces ha comenzado a aprenderse canciones de este género, según ella se sabe 480 y se aprende una canción en cinco minutos. Sus ídolos son Alejandro Fernández, Pedro Fernández, Chayanne y una canción que la ‘mata’ es Te amo, de Rocío Durcal. 

[FOTO 3]: Luz Mila: La hija del mariachi
(De izquierda a derecha) Mantilla es el miembro más antiguo del grupo y Manrique es el dueño de la buseta y quien alegra el trayecto hacia cada serenata con sus apodos. Foto: Angie Paola Alquichides Villamizar. Foto

Ha trabajado en Cúcuta, Bogotá y en Medellín, dice que su preferencia para trabajar es Bucaramanga, asegura que hay un mejor ambiente, hay respeto por un mariachi y el traje mexicano que portan, en otros lados no lo hacen; acá sí. “A comparación de otras ciudades Bucaramanga es como el paraíso”, dice Luzmila.

En la ‘Ciudad Bonita’ solo hay ocho mujeres mariachi, de esas ocho, cinco son hermanas de ella. Nunca han trabajado juntas y cada uno va por su lado. “Mi papá es feliz de que sus cinco niñas sean mariachis”, expresa con alegría.

Luz Mila tiene cuatro hijas a quienes también les gusta cantar rancheras pero no las lleva a donde trabaja porque estudian, además de que es un espacio muy pesado para la mujer. “Suceden muchas cosas y se ve de todo, vicio, trago, borrachos y problemas, porque en la madrugada no falta la pelea”, comenta.

‘Cacharros’

La rutina de la 33 son las peleas. A las dos y media de la mañana se ve la gente saliendo de los negocios, “se ven mujeres borrachas y vomitadas, mostrando los calzones y dándose en la ‘jeta’ con los maridos”. Entre semana ‘la movida’ es menos, la gente es más educada, sale del lugar, coge taxi y se va para su casa.

“Un día fue un tipo divino, la cara de ese hijuemadre bobo no se me va a olvidar nunca”, recordaba. El ‘cacharro’ –refiriéndose a un momento– que más recuerda fue para una serenata de reconciliación. Luz Mila le preguntó al hombre si las había ‘embarrado’ mucho y dijo sí con un tono desanimado, enseguida sale una vieja divina de la casa y habla con ella:

– ¿Usted perdonaría ‘cachos’? –, preguntó la señora.

Sí. –, se quedó mirándola.

– ¿Usted perdonaría llegar a su casa y encontrar a su esposo en su cama con otro hombre? –, pregunta con un leve tono de exaltación.

Ay señora, yo no lo perdonaría. Jamás en mi vida, hasta allá tampoco–, replicó.

Freddy dice que la anécdota que más recuerda de una serenata fue en Vélez, Santander. Él y su grupo iban a dar una serenata de reconciliación, comenzaron a cantar y cuando solo habían tocado tres canciones la mujer se asomó por un pequeño balcón con escaleras: “ella tal vez le dijo al man que nos dijera que nos fuéramos”, les pagaron la serenata y cuenta que el problema era tan grande que no la convenció. Al siguiente día por una noticia se enteraron de que aquel hombre entró a la casa y mató a la esposa, a sus dos hijas y se suicidó.

Vida profesional

Cardona tiene 32 trajes de mariachi, a parte de los que ha regalado,  los manda a hacer con una modista en Bucaramanga o Bogotá. Las telas del traje de mujer pueden ser de paño, Studio F, bordados o con botonadura y se conforma de falda, chaleco, chamarra, camisa y los accesorios; el moño, para cuello y cabello, fajón, botas, sombrero y sarape. Todos estos años ha usado tacones como parte de su ajuar y mucha gente se asombra, sobre todo las mujeres. “Cuando me pongo zapatos bajos no soy capaz de caminar”.

Es “felizmente separada”, su exesposo trabaja en su grupo y toca el violín, ella es muy profesional, lo personal lo discute y arregla en su casa. Tiene una buena relación con él, “nos dimos cuenta que quedamos mejor como amigos que como pareja”, su pareja actual es un venezolano y es violinista igual que su ex.

Ella se ha ganado el respeto de todos sus colegas. “Si hay 100 músicos, esos 100 me respetan, cosa que otras mujeres no han logrado, ni lograrán”, expresa con orgullo. Luz Mila Cardona Escobar es una mujer con una elegancia imponente en cada paso que da, luce su vestuario como una reina en Miss Universo, su caminar es peculiar mostrándose segura de sí misma, lleva una coleta de caballo que le llega hasta la cintura como Pocahontas, y rara vez tiene el cabello suelto, contextura media y aunque su estatura es de alrededor un metro sesenta y cinco tiene una actitud arrasadora.

No trabajan solo de noche, lo hacen las 24 horas del día, dentro y fuera de la ciudad. Un sábado hacen alrededor de diez serenatas, de lunes a viernes hacen máximo cuatro al día y el precio varía dependiendo donde se realice. Piedecuesta, Girón, Lebrija y Rionegro tienen otros precios por “la cuestión de la distancia que hace un poco más engorroso el trabajo”, cuenta.

Tiene una filosofía de vida en la que cada quien debe poner “su granito de arena para lograr lo que quiere y no esperar a que Dios le mande todo”. Todos sus sueños los ha cumplido con ayuda de sus padres, el principal ha sido cantar y tener su propio grupo siendo la mujer mariachi más antigua de la ciudad. El único que le falta es ir a México.

Para Mariachi Oro y Plata no existe un calentamiento grupal antes de cada serenata, cada uno por su lado prepara su voz o instrumento. Normalmente lo que hacen antes es que: “unos están en el casino, otros tomando tinto o fumando y los últimos por allá hablando…”, dice. Ella no se cuida la voz, fuma y toma cosas heladas, hasta ahora nunca ha tenido problemas para cantar.

Una noche con mariachis    

Freddy el cantante dice que una serenata consta de diez canciones. Para elegir el repertorio a veces les dan el listado de las que el cliente quiere que se toquen y si no es así, ya hay uno preparado por el grupo que sirven para cada fecha especial, por ejemplo, en un cumpleaños, canciones como: En tu día, La nochecita, Las mañanitas y El happy birthday. Cuando acaban la primera ronda de canciones el grupo observa cómo cambia el ambiente y la reacción de las personas, si tienen ganas de bailar o son de los de se quedan sentados tomando, y ahí deciden qué tema ‘pega’ para seguir con el show.

[FOTO 4]: Luz Mila: La hija del mariachi
En este lugar, entre la Licorera Borracho Express y El Guitrarrón se encuentran las oficinas y el camerino del grupo Mariachi Oro y Plata. Foto: Angie Paola Alquichides Villamizar. Foto

Cuenta que en Bucaramanga gustan mucho las rancheras antiguas; José Alfredo, Javier Solís, Pedro Infante. En su tierra de Boyacá, eso no se escucha, por allá gusta más la música norteña y popular; Jhon Alex Castaño, Jeison Jiménez, Giovanny Ayala, solo quieren bailar o beber. En la ‘Ciudad Bonita’ la gente es más romántica, la música que se escucha acá es la que en realidad es bonita porque tienen buenas letras, asiente Freddy. Solo ha recibido serenata una vez y pudo sentir esa sensación. Él llega a tocar una serenata y no se imagina qué puede sentir quien la recibe, pero cuando él tuvo la experiencia no sabía que hacer o para donde mirar.

En el quinto piso del conjunto San Fermín se dio una serenata de cumpleaños a una madre de cuatro niños. Cada integrante del grupo cargaba su instrumento y los cantantes ayudaban a subir el sonido. Acomodaron y afinaron sus instrumentos, comenzaron con la canción “Que sea el mes de mayo” de Vicente Fernández. Después Luz Mila le pidió a la señora que eligiera una canción y escogió “Amor eterno” de Rocío Durcal. En este momento ella empuña con firmeza el micrófono y se lo pone en el pecho, agacha la cabeza y respira profundo… hace dos meses Yolanda Escobar madre de Luz Mila falleció.

Es la situación más difícil de su vida, recuerda a su mamá quien era feliz con que su hija fuese mariachi, “tener que pararse y cantarle a una mamá, temas de mamá, sabiendo que a la mía la acabo de enterrar es muy duro”, afirma con la voz temblorosa. Para verla morir y tener que ir a enterrarla tuvo que armarse de mucha valentía y en el trabajo debe dejar el dolor a un lado para hacer feliz el cliente.

Continuó con la presentación dejándose llevar por la alegría de la noche olvidando su pesar. El grupo anima el momento con la canción “Me gustas mucho” de Rocío Durcal. Luz Mila y Freddy mientras cantan empiezan a bailar taconeando sus botas de atrás hacia adelante contra el suelo.

Celebremos señores con gusto, este día de placer tan dichoso, que tu santo te encuentre gustoso, y tranquilo tu fiel corazón”. Con esta canción de Pedro Infante despidieron la noche deseándole prosperidad a la homenajeada y a su familia: “Mariachi Oro y Plata les desea éxitos y bendiciones, que siga la rumba hasta el amanecer”, gritó Luz Mila.

En cada serenata recuerda a su mamá a quien le encantaba que su hija fuese mariachi y le cantara en fechas especiales como el día de la madre y de la mujer. Luz Mila daría la vida por tenerla de vuelta y poder regalarle una serenata más.

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